Antes de que se me olvide, os cuento que ayer fue 8 de mayo. Bergen, la ciudad en la que vivo, amaneció con banderas noruegas escoltando los grandes paseos de la ciudad y los edificios públicos. Celebraban que Noruega volvió a ser Noruega, 63 años atrás. En esa fecha, los alemanes abandonaron el país tras perder la II Guerra Mundial. Para los noruegos fue un episodio traumático de su historia, muy presente todavía hoy en la conciencia colectiva de sus ciudadanos.
Siguiendo la recomendación de El zoco azul, os dejo esta formidable página del cómic de Art Spiegelman, nacido en Estocolmo tres años después del final de la guerra, de padres judíos y refugiados. Dice Alfonso:
Llama la atención por animalizar a los personajes: los judíos son ratones, los alemanes gatos, los polacos cerdos… También destaca por presentar la supervivencia cotidiana en el horror más absoluto, y, por último, es de especial interés cómo se entrelaza la historia de Spiegelman con su padre, quien le cuenta la historia a lo largo de unas jornadas dilatadas en el tiempo y marcadas por la mezcla entre la recreación del pasado y la incomunicación del presente.
La mejor manera de que no exista racismo es echar a los negros. Ése ha sido, en bruto, uno de los argumentos más utilizados por la derecha europea para alejar los miedos de su electorado. Hace ya años que la derecha descubrió que podía aplicar ese principio a la inmigración en general, especialmente en cuanto se empiezan a sentir los efectos de una crisis económica y comienza a aumentar el paro entre los nacionales, que son, precisamente, quienes ejercen el derecho a voto. La novedad ahora es que la izquierda, muerta de miedo ante el indudable efecto que todo lo relacionado con la inmigración tiene en su propio electorado, ha empezado a descubrir el mismo guión. Eso sí, con un toque muy suyo: en el fondo se trata de expulsarlos por estrictas razones humanitarias.
Suspendemos en transparencia. Quizás no seamos los primeros en todo, como nos venden los políticos:
Los periodistas británicos saben, hasta el último penique, lo que le cuesta al erario público el uso de los coches oficiales, la compensación pagada a los sospechosos del IRA o la ubicación de las cámaras que registran la velocidad de los coches. En España, conocer las listas de espera en los hospitales es una tarea titánica y el sueldo del presentador del telediario de una televisión pública está considerado alto secreto. La diferencia entre el Reino Unido y España es una ley que regula el derecho de acceso a la información.
Junto a Grecia, Chipre, Malta y Luxemburgo, España forma parte del reducido grupo de países europeos que carecen de una normativa que abra la puerta a los documentos oficiales. En la UE, 22 de los 27 Estados miembros tienen reconocido el derecho que obliga a las administraciones públicas, fundaciones y organismos financiados con fondos públicos a facilitar información a cualquier ciudadano (incluso si es periodista).
Alcatraz seguirá pues como hasta ahora: atracadero de hampones, aves de dudoso agüero y visitantes ávidos de carnaza. Los barcos zarpan cada hora del herrumbroso muelle 33, mientras las palomas miran con anhelo la tierra prohibida, descubierta por Juan Manuel de Ayala en 1775 (y bautizada desde entonces como la Isla de los Alcatraces).
Considerado como el centinela natural de la bahía, el islote fue primero fortín y después prisión militar, al estilo Guantánamo, antes de convertirse en mazmorra inexpugnable. Treinta y seis presos intentaron escaparse, pero ninguno logró rematar la faena. El intento más sonoro fue el de 1946, conocido como la Batalla de Alcatraz, que se saldó con dos guardas y tres presos muertos. Aunque la fuga por excelencia fue la de Frank Morris y sus secuaces en 1962, inmortalizada por Clint Eastwood en el cine.
El proyecto para rehabilitarla como museo y centro de peregrinación ha sido desestimado en consulta popular por los habitantes de San Francisco.
“En la Autónoma los poetos y poetas ligaban entre sí, como debe ser, había segregación.
-Esa gente que ni siquiera acaba los renglones -decíamos, mirando por encima del hombro a esa infame turba de personas con inspiración y con sensibilidad.
Nosotros detestábamos la sensibilidad. Abominábamos de la inspiración. El lenguaje musical nos hacía vomitar hasta la primera papilla.
¡Poetas! ¡Esa gente que cuenta las sílabas con los dedos, como quien cuenta monedas! ¡Escriben con la calderilla que los demás dejamos de propina! ¡Revisan las vueltas y pagan con moneda fraccionaria, en lugar de con billetes!
Desafiando todos los prejuicios de género (literario), Almudena y yo ligamos alguna vez, y nos salían tardes multiformes, polimétricas, con trozos narrativos y fragmentos poéticos intercalados, como La Dorotea, de Lope, por ejemplo: un arte nuevo de hacer comedias.
Total, que nos tomamos unas cañas en uno de esos inevitables bares gallegos.
En Madrid, si alguien propone tomar unas cañas, en cuanto te das la vuelta para buscar el primer bar disponible, ese bar de enfrente, aparece un bar gallego que no tiene más remedio que llamarse O’Compañeiro o A’ Casiña o algo así.
Siempre con un apóstrofe y alguna eñe.
Todos están equipados con las reglamentarias raciones de lacón y pulpo, su queso de tetilla en el expositor, sus tazas para caldo y su correspondiente camarera con delantal puesto, mirada prometedora y dedos amoratados de tanto fregar vasos.
Son de toda la vida, pero quizá ahora ya reciban subvenciones de la Xunta, no sé”.
Londres tiene un alcalde periodista. En El Mundo alaban la gestión de Livingstone al tiempo que le hacen un traje a medida al nuevo dueño del bastón de mando, Boris Joshnson. Algunas frases, de dos (este y este) artículos, que se pueden ampliar con Wikipedia:
Una especie de mezcla entre Don Pantuflo y Pedro Picapiedra. Fanfarrón, excéntrico, hiperbólico
Uno diría que no ha evolucionado demasiado desde Eton, cuando escribió de su puño y letra en un cuaderno que su objetivo en la vida era “hacer más muescas en mi falo falocrático”.
Antes, Boris se había llevado al altar a Allegra, la mujer más bella de Oxford, con frases como “la vida sin ti es como un vaso frío de orina”.
[Ante un romance adúltero con retoño incluido] “Es una pirámide invertida de tonterías”. Pero era cierto y Boris fue despedido de la ejecutiva conservadora, no por adúltero sino por mentiroso.
“Si votas ‘tory’, tu coche irá más rápido y tu novia tendrá una talla más de sujetador. Es un hecho probado que bajo gobiernos conservadores, la calidad de vida de los británicos ha mejorado sin medida, algo que ha redundado en mejores dentistas, más consumo de calcio e inexorablemente un desarrollo superior de las glándulas mamarias”.
No sería de extrañar, a la luz de la hoja de servicios del personaje, que incluye todo tipo de pifias y meteduras de pata. Algunas tan ominosas como cuando dijo que los negros tenían “sonrisas de sandía” o cuando proclamó que el canibalismo era una práctica común en Papúa-Nueva Guinea.
Simples minucias para el hombre que robó una pitillera de entre las ruinas de la casa del ministro de Exteriores de Saddam Hussein, Tarek Aziz, o que viajó por su cuenta a Bagdad sin avisar al jefe de su grupo parlamentario.
Una anécdota que da una idea aproximada del personaje fue el diálogo que entonces mantuvo desde la capital iraquí con uno de sus asesores: “Hola, viejo guisante, aquí Boris. Qué, ya ves, lo hice. Muy interesante. Fascinante. Aquí estoy, en el destrozado hotel Palestina. ¿Que hay una votación mañana? Que le den. Ya volveré el miércoles”. Vamos, lo que se dice un profesional.
La diferencia entre dos campañas. Hillary Clinton puede repetir hasta la saciedad que su campaña es más positiva que la de Barack Obama, pero obras son amores. Y en territorio electoral, mensajes mediáticos. Para ejemplo, el del precio de la gasolina.
Con todo, como apunta Carlos de Vega en su blog sobre las elecciones en EEUU, “Obama puede haberse equivocado al pensar que en estas elecciones los votantes buscan explicaciones y respuestas a los problemas en vez de gestos de caracter y ataques al estilo clásico de otras campañas”.
En España es muy común. Políticos convocan a los periodistas para anunciar algo, pero tras la comparecencia no aceptan ninguna pregunta. Se van por donde han venido y le llaman a eso rueda de prensa o, lo que es peor, comparecencia institucional, incluso cuando el ínclito no ocupa posición administración pública alguna.
El ejercicio del periodismo pasa por crecientes dificultades que deterioran la calidad de la democracia y perjudican a los ciudadanos, que no reciben una información satisfactoria y suficiente.
Entre esas dificultades y malas prácticas figura la provocada por personajes públicos, de la política y de otros ámbitos, que evitan someterse al procedimiento clásico de conferencias de prensa, con turno de preguntas y repreguntas de los periodistas que representan medios informativos acreditados, y recurren a las llamadas “declaraciones institucionales” sin más explicaciones públicas adicionales.
Consideramos que esas “declaraciones sin preguntas” no merecen la comparecencia de periodistas, sobra con la distribución de las mismas, en los soportes posibles, para que los medios valoren el tratamiento informativo que les parezca adecuado.
La reciente campaña electoral puso de manifiesto esta y otras deficiencias. Los principales candidatos rehuyeron las conferencias de prensa, y optaron por prefabricar titulares e información, especialmente para los medios audiovisuales.
José Antich, director de “La Vanguardia”
Ángel Expósito, director de “ABC”
Javier Moreno, director de “El País”
Rafael Nadal, director de “El Periódico de Catalunya”
Pedro J. Ramírez, director de “El Mundo”
Francisco Marhuenda, director de “La Razón”
Arsenio Escolar, director de “20 Minutos”
Ana I. Pereda, directora de “Qué!”
Albert Montagut, director de “ADN”
Ignacio Escolar, director de “Público”
Josep Carles Rius, decano del Col.legi de Periodistes de Catanlunya
Fernando González Urbaneja, presidente de la APM y de la FAPE
No deja de ser significativo el uso de palabras como “democracia” y “ciudadanos”. Esta vez bien usadas. En Público anuncian más: “más allá de sumarnos esta nota, hemos decidido dejar de acudir a las llamadas “declaraciones institucionales”. Los periodistas de este diario sólo irán a una rueda de prensa cuando merezca tal nombre: cuando se permitan las preguntas”.
Que cunda el ejemplo. Por la calidad de la información.
Parece que fue ayer, pero no. Fue hace dos años cuando Laura Casielles y yo comenzamos porsilasmoscas.net. Laura ya no sigue (aunque su recuerdo aparece de vez en cuando) y yo he sufrido múltiples crisis, que todavía me acechan de vez en cuando. Y es que no es malo hacerse preguntas continuamente.
Cada vez estoy más convencido de que, si bien los resultados no son inmediatos, a largo plazo sí hay ciertas satisfacciones. Es como quien va al gimnasio por primera vez o practica un deporte nuevo. Al mes se cansa y no ve evolución. Pero sabe que la habrá si persevera y, lo que es más importante, sabe que la alternativa es peor.
El exilio voluntario en Noruega, que ya toca a su fin, abrió en su día una nueva etapa. Bloguear desde el frío, con menos contacto diario con algunos de los comentaristas habituales y con la materia prima de los posts, política, prensa española (me refiero a la impresa, tv, radio). Claro que en un blog como porsilasmoscas.net sólo se usan zapatillas, se está como en casa.
Dos años, varias etapas profesionales, más aún en lo personal. Sigamos madurando.
Es un hecho. En Noruega, desde donde escribo, pero también desde los países vecinos, casi todo el mundo habla inglés. Los jóvenes por descontado y desde la más tierna infancia. Uno de los factores importantes es una televsión con subtítulos y todos los programas en versión original (por otra parte, como se disfrutan más). Por eso no me sorprende este artículo de soitu.es, referido a Finlandia:
Quioscos, tiendas, taxis, instituciones públicas y privadas, transporte público… en todos los sitios siempre se puede uno manejar en inglés. Si la persona que está enfrente de ti no habla inglés, siempre intentará con una sonrisa en la cara y con cuatro o cinco logradas palabras en la lengua de Shakespeare dirigirte a otra persona que sí la habla. Aquí, los dependientes de Stockmann (‘El Corte Inglés’ local), siempre llevan en su chapa los idiomas que hablan, y el inglés es casi siempre uno de ellos.
En Finlandia, quienes quieran ver Los Serrano (…) o South Park tendrán que leer subtítulos si no saben la lengua original. Nada se dobla, y por supuesto se ven los subtítulos como algo natural y mucho más lógico que un doblaje. Lo único que se dobla aquí, por razones obvias, son la películas y series para niños.
Para un español, esto es otro mundo. Es un placer (y algo que crea algo de vergüenza propia) ver cómo en un grupo de fineses con un extranjero presente automáticamente se cambia al inglés. No les da vergüenza (como a nosotros) hablar entre ellos en una lengua que no es la suya. Cualquiera puede imaginar este esquema en España… Se puede ver en los propios españoles que hay aquí, en Helsinki: la mayoría de ellos siempre tendrán relaciones con españoles, hablarán español y su cultura seguirá girando en torno a lo español, aún a 3.500 kilómetros de distancia. Y eso no es ‘morriña’, es simplemente vagancia e incultura.
Por si fuera poco, en Escandinavia fascina nuestro país y el castellano es una lengua muy popular. Las aerolíneas de bajo coste vuelan al sur y a las islas y muchos jóvenes se deciden a aprender nuestro idioma sabiendo el potencial que tiene en América Latina (de cuya actualidad están al tanto) y hasta los mismísimos Estados Unidos.
“a) La producción de biocarburantes (para abastecer de energía el primer mundo) ha hecho subir de tal modo el precio de los cereales (130% en el último año) que la gente no puede pagarlos.
Hace unos meses, el presidente del Gobierno fue interpelado: “¿cómo mantiene pactos de gobierno con un partido que no condena el Holocausto?” Ese partido era el BNG. “Si fuese verdad eso que usted me dice, tendría que llamar inmediatamente para pedir explicaciones” (contestó Zapatero, aunque cito de memoria). El partido nacionalista gallego había pedido que, ya que se condenaba, se pusieran también encima de la mesa temas actuales como la situación en Gaza y Cisjordania. Y eso no quiere decir, a priori, estar a favor (o no en contra) o comparar el Holocausto judío con la represión israelí en Gaza.
Supongo que Zapatero estaba en lo cierto y el BNG condena el Holocausto. Es impensable que cualquier formación política moderna no lo haga. Además sería una gran estupidez, más allá de irrisorios beneficios electorales.
Félix Soria explica por qué es tan lamentable la decisión: “Por la misma regla de tres, la asociación de amistad con China humilla a los tibetanos, la de amigos de Colombia sería partidaria de Álvaro Uribe y los amigos de Estados Unidos respaldan la invasión de Irak”.
Como el afectado recurrirá ante los órganos del BNG (fue expulsado por un comité comarcal), la dirección tendrá que pronunciarse.
Es de agradecer que, al menos en algún periódico español, no se ejercite mecánicamente eso del pensamiento único o la línea editorial hasta el último extremo. Me explico. En la edición de este domingo encontramos un reportaje sobre la ministra Carme Chacón (últimamente, una de las pocas políticas a las que no se le llama por su nombre de pila). Es el típico reportaje acrítico de comienzo de legislatura. Los periodistas consideran un honor el pasearse por el despacho oficial y describir los interiores del ministerio con pelos y señales. Ya se sabe, lo más importante de la nueva titular de Defensa (tanto para sus defensores como para sis críticos) es su sexo y no sus planes o capacitación.
El titular es “Soy pacifista”. Es quizás la única frase con contenido acerca de su ministerio. Con eso ya lo digo todo. El Roto, supongo que sin saberlo, le dedica una viñeta en la edición del día anterior a esas nuevas funciones del ejército; a saber, educación y manutención para inmigrantes sin recursos, reconstrucción de otros países en tiempos de paz…
Qué dirá la ministra si, llegado el caso, España tiene que ir a la guerra contra otro país (suponiendo que lo de Líbano o Afganistán podamos considerarlos escenarios distintos) o participar en alguna como respuesta a los compromisos con la OTAN?
“El tiempo os pondrá en vuestro sitio y si no un tiro de gracia en la nuca”. Eso es lo que escribió un empleado de banca en el blog del director de Hazte Oir, Ignacio Arsuaga. La organización que dirige es cuestionable en muchos sentidos, pero eso no quiere decir que nadie tenga derecho de amenazarlo de muerte. Arsuaga lo denunció. La IP (un número que sirve como número de identificación de tu ordenador) delató al agresor. Lo cuentan todo en La Gaceta:
Podría ser un comentario más en el proceloso mundo de los blogs, en el que parece caber de todo. Sin embargo, es un post (comentario en un blog) que ha tenido graves consecuencias para su destinatario. Porque, tal y como ha podido saber LA GACETA, esa persona ha sido despedida. Todo empezó el pasado martes 4 de marzo. El presidente de HazteOir, Ignacio Arsuaga publicó en su blog una noticia sobre la decisión del TSJ de Andalucía de reconocer el derecho de objeción de conciencia a la “asignatura ideologizante”, fueron sus palabras, “de Educación para la Ciudadanía”. Junto a esto ofrecía a los usuarios la posibilidad de descargarse la sentencia. Hasta aquí todo normal. Una noticia colgada en internet y nada más.
El primer post que recibió Arsuaga en su blog fue de felicitación por la decisión del TSJ. Los problemas surgieron con un comentario recibido el día 6 de marzo a las 12.21. El remitente, un tal Sinsentido, ni corto ni perezoso amenazó a Arsuaga por el ‘lavado de cerebro’, que a su juicio realizan algunos colegios. Su comentario acabó en amenaza de muerte: “El tiempo os pondrá en vuestro sitio y si no un tiro de gracia en la nuca”. Eran las 12.21.