A Albert Montagut se le acercó una estudiante al final de su ponencia, cuando ya se iba: “felicidades, porque en medio de tanto ataque, has sido el único [y repitió, el único] que nos ha defendido”. Ha sido una especie de revelación en una mañana que responde a las espectativas y mejora, con excepciones, las ponencias del día anterior.
Montagut sorprendió, quizás por no ser muy esperado, para tratar de exorcizar las palabras futuro y gratuidad y substituirlas por presente e información. En la mesa de gratuitos en la que Montagut participaba también se encontraba Arsenio Escolar, Iván Pérez y Alberto Pérez. Escolar y Montagut escenificaron sus planteamientos diametralmente opuestos. El director editorial de 20Minutos defendió un modelo complementario a los medios de pago, que no le quita lectores sino que puede pasar a ser la garantía de la continuidad. Según Escolar, si la prensa de pago reaccionase se hincharía a vender periódicos, porque los gratuitos “estamos creando lectores que antes no leían: estamos haciendo que la gente lea”. Confiándose quizás demasiado al EGM, que lo coloca con más lectores que El País, Escolar defendió la independencia de su cabecera en una presentación más bien destinada a inversores que a estudiantes de periodismo y profesionales.
Pero la revelación fue Montagut, que comparó alguna de sus portadas con las del Times y enfatizó en que hace años que no paga por informarse (diarios digitales, gratuitos, radio, televisión), y que para él es absurdo seguir haciéndolo. Para Montagut, los “diarios tradicionales tienen mucha política, muchas páginas, muchos suplementos”, y colocó sobre la mesa un debate poco habitual, el de integrar a los nativos y a los inmigrantes en la prensa popular, gratuita, que para él es el futuro que ya se construye desde el país donde más cabeceras de gratuitos hay en el mundo.
[...] La mayoría de diarios gratuitos, salvo otra vez ADN, no buscan substituir a ningún diario de papel, según los propios directores. [...]