Tertulianos
Hoy, una vez más, los periodistas son noticia por comportarse como macarras en un patio de colegio. En este caso, José María Calleja, redactor jefe en CNN+ e Isabel San Sebastián, colaboradora de El Mundo entre otros medios.
Al hilo, Leslie Crawford, delegada del Financial Times en España, en la contra de La Vanguardia de ayer:
¿En qué ha cambiado España estos años?
Se ha vuelto muy sectaria. No lo era tanto cuando llegué. Hoy se trabaja – también los periodistas: queramos o no- a favor de un partido o en contra de otro. La eficiencia ya no es lo importante y ni se concibe ni se te perdona el afán de independencia. Siempre creen que estás con ellos o contra ellos. Eso no es bueno ni para el periodismo ni para la información ni para la verdad.
Pues vaya bajón… Habrá que formarse como periodistas independientes por nosotros mismos, que los ejemplos típicos de la actualidad se ve que están sometidos…
El tombolismo llega a la prensa supuestamente seria.
Permitidme que no coincida con vosotros… Estoy completamente de acuerdo con el último comentario de José María Calleja: "ya está bien de acusar gratis". Son periodistas como Isabel San Sebastián los que, esgrimiendo y atizando a los demás con su condición de amenazados por ETA no han hecho más que torpedear todo lo que no les beneficia políticamente. Máximo respeto y cariño a las víctimas de ETA y a los amenazados por la banda; máxima condena a quienes utilizan torticeramente esa condición para su gloria personal.
Si esto es un debate y el moderador no tiene autoridad para ordenarlo y dirigirlo, es mejor que lo supriman y pongan anuncios (en muchas ocasiones es lo mejor que la tele nos ofrece). Parece ser que, últimamente, quienes van a los debates no van a exponer sus opiniones sinó a obtener protagonismo como sea. Y para eso todo vale. ¡País!. Y luego quieren que la escuela lo corrija. ¡Ya!. Si consigue amortiguar tanta estupidez a medio plazo ya hace demasiado.
Quizá todo se aclarase un poco si supuéramos cómo varía la cuenta bancaria de los periodistas y tertulianos que van a montar el número o a agredir al otro. O qué puestos ocupan, u ocuparán, dentro de un tiempo. Porque en ningún sitio dan nada gratis (ni siquiera en las reuniones de degustación…) y, en política, y en los medios de comunicación, menos que en ningún otro sitio.
El problema es que no sólo pasa con los tertulianos. Se pasa a la calle. Abrazos Dani