¡A mí no me interesan las tetas de Ana María!
Porque para mucha gente ya es Ana María, claro.
Me refiero a Ana María Ríos, aquella chica que una vez parece que estuvo retenida en Cancún porque le endosaron munición para armas.
Su pesadilla ya hace tiempo que pasó a un segundo plano en favor de su desnudo en Interviú. Esa acabó siendo realmente la ‘noticia’.
Ana María es una máquina de hacer dinero, para sí misma y para los medios, por cuyos platós y páginas se pasea cada vez que hace unas declaraciones o comenta la polémica desatada por su desnudo cuerpo perfecto.
Me entero de la última y no salgo de mi asombro: Arcade (el pueblo gallego de donde es oriunda) pretende convertirse en un paraíso del toples para promocionar el turismo.
La iniciativa tendría cierta ironía de no ser porque es la última de las noticias que no tienen ningún interés informativo, que no responden a ningún canon periodístico, cuyo conocimiento no mejora las decisiones de los ciudadanos, que no cumplen ninguna función social y que sólo sirven para contaminar y generar dinero en un peligroso círculo vicioso.
A veces hay quien se extraña de que aparezcan ciertas noticias en los medios que sí tienen un interés público: “eso no le interesa a nadie”, “no está siendo muy visto”, “ha tenido poca audiencia”. Así es como se acaban haciendo los programas de televisión a golpe de audímetro y a base de espectacularización (he ahí el éxito de Antena 3 en sus informativos, el caso quizás más escandaloso) y los diarios digitales a base de páginas vistas. El fenómeno comienza a ser generalizado.
Hay noticias que han de estar porque son de interés público, porque la gente tiene que saberlas, aunque no produzcan un remanente inmediato. Aunque sean para una minoría. Otras deben de estar proscritas porque no son noticia, aunque se conviertan en una máquina barata de hacer mucho dinero.
Siempre he pensado que los periodistas que trabajan en los medios están hechos para llevarse mal con el departamento de publicidad y el de márketing, para vivir en un continuo tira y afloja que marque un punto de mutuo acuerdo. O eso… o hacer buenos contenidos que sean un éxito, que también es posible, aunque más difícil.
‘Noticias’ como las de la gallega de Cancún nos pueden hacer olvidar que en Arcade hay unas playas que parecen magníficas y un puente medieval que constituye la joya del patrimonio histórico municipal.