¿A quién vota San Pedro?

pedro2.jpgEl cardenal Tarancón, padre de la Transición en la Iglesia, decía lo siguiente el 27 de noviembre de 1975 en la misa de coronación del rey Juan Carlos, tan solo una semana después de la muerte del general Franco, que impuso una dictadura de 40 años en España:

La fe cristiana no es una ideología política ni puede ser identificada con ninguna de ellas, dado que ningún sistema social o político puede agotar toda la riqueza del Evangelio ni pertenece a la misión de la Iglesia presentar opciones o soluciones concretas de Gobierno. La Iglesia no patrocina ninguna forma ni ideología política y si alguien utiliza su nombre para cubrir sus banderías, está usurpándolo manifiestamente.

La Iglesia nunca determinará qué autoridades deben gobernarnos, pero sí exigirá a todas que estén al servicio de la comunidad entera; que protejan la libertad de todos; que tengan la justicia como meta y como norma, y que caminen decididamente hacia una equitativa distribución de los bienes de la tierra.

tarancon2.jpgLas palabras de Tarancón fueron vistas como un giro de la Iglesia hacia la democracia y una emancipación del poder político, al que se había unido tras una guerra en la que murieron cerca de 7.000 curas.

Como cuenta hoy ABC (que publica dos artículos sobre el cardenal), Tarancón supo imponerse a los obispos más radicales, que no veían con buenos ojos un sistema político abierto a todas las ideas, incluidas las de la izquieda más laica, y que sospechaban que los pasos que se iban a dar supondrían una pérdida de poder e influencia en la vida política y en la moral colectiva.

Estas son las palabras del arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, Fernando Sebastián Aguilar, de hace tan solo unos días (y más de treinta años después):

El otro tema importante anunciado es la participación de los católicos en los partidos políticos no confesionales. Hoy en España hay algunos partidos políticos que quieren ser fieles a la doctrina social de la Iglesia en su totalidad, como p.e. Comunión Tradicionalista Católica, Alternativa Española, Tercio Católico de Acción Política, Falange Española de las JONS. Todos ellos son partidos poco tenidos en consideración. Tienen un valor testimonial que puede justificar un voto.

Después aclara que no pide el voto ni partidos confesionales. Tampoco entra a valorar los aspectos positivos o ensalza o critica valores que defiende.

A Sebastián parece no convercerle los grandes partidos, “los que rigen la vida social y política son todos ellos aconfesionales, algunos radicalmente laicos y claramente laicistas”. Son los que tienen representación parlamentaria o municipal, es decir, los que lograron entrar a ‘jugar’ en la democracia que tenemos.

Aunque que quizás estas palabras no son un reflejo total de lo que piensa el obispo, algo que por otra parte no está nada claro, las circunstancias (carta pastoral, y por lo tanto un documento oficial, contexto electoral) disparan solas el dardo envenenado contra millones de católicos que no se sienten representados.

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