A un duelo no se va con carné
Cubrir las elecciones francesas, estas elecciones francesas, va a ser apasionante. Por lo que estoy viendo y leyendo en medios de ese país se prepara un duelo a espada y con testigos (muchos testigos). De los de Dumas o Victor Hugo.
Sarkozy con su cuello alto y línea dura y Segolene con su socialismo descafeinado y su sonrisa perfecta.
El resultado es crucial para Europa, y por lo tanto para España. Que se lo pregunten a los homólogos de los antiespañoles Giscard o Chirac. Mirando más allá del Atlántico (es imposible no hacerlo), también puede haber cambios, de confirmarse la dinámica demócrata que empezó con las últimas elecciones legislativas. Obama es ‘el’ candidato (por el momento) estelar pero no creíble, junto con Hillary Clinton que, pese a su postura ante la guerra, tiene muchas cosas de cara (y todos los medios) y una candidatura de McCain que todavía no está del todo clara.
Cubrir unas elecciones, decíamos, no es fácil. En España muchos acusan a la Cadena Ser de darle media victoria al PSOE con los datos de los islamistas y algún error de bulto como el de los terroristas suicidas, y por otro lado los malos modos de Jiménez Losantos hacen perder los nervios a más de un votante de izquierda.
Volviendo al duelo francés, me encuentro con que a Alain Duhamel no le dejan, por segunda vez en una cita electoral, informar desde Radio Tele Luxemburgo y France 2, por haber escrito un libro de diálogos con Lionel Jospin. Ahora le ocurre lo mismo por haber confesado, el mes de noviembre pasado, que quizá votase a François Bayrou, como cuenta Juan Pedro Quiñonero en su bitácora.
Para que después en España haya quien defienda que se puede informar con carné político y ser riguroso (afiliación o no mediante), o que se puede presumir públicamente de una tendencia política que te cierra los oídos de la otra media España.
Aquí, y pese a lo que digan algunos, la televisión pública sigue bajo control gubernamental, si condena la Justicia decimos “ce-ce-o-o” y no sólo no mantenemos nuestra posición política a salvo de nuestro trabajo, sino que presumimos más que nadie de estar abonados a las siglas.
La confianza que nuestros vecinos franceses depositan en los profesionales de la información (que tienen sindicatos, asociaciones y colegios de periodistas serios) es baja: según un estudio que publicados hace unos días un 63% de los ciudadanos piensan que los periodistas no son independientes del poder. Para un 60%, los periodistas no resisten a la presión del dinero.
En España es todavía peor. Los estudios del CIS(pdf) revelan que la confianza de los españoles en los medios es de un 4,8. Transparencia Internacional tacha a los periodistas de corruptos, junto a empresarios y políticos, y cada año los medios sacan peor nota.
A veces me da la sensación de que llevamos en campaña electoral desde el 14 de marzo. ¿Qué influencia habrán tenido nuestros carnés en todo ello? ¿Debería algún comunicador perder todos los puntos por hechos más graves que los cometidos por Duhamel?
Hola mi nombre es Hernán, soy periodista y vivo en París, donde estoy cubriendo las campaña presidencial francesa. Junto a mi compañero Alejo estamos escribiendo un blog sobre la trastienda de las elecciones. Si les interesa echar un vistazo, nuestra dirección es http://www.franciavota.blogspot.com/ .Desde ya, muchas gracias.