
Otro genio que se nos va. No solo llora la Reina Sofía. Cada vez que nos deja un violonchelista o director de este calibre, un pintor, un escultor o un poeta, se esfuma uno de los remeros del optimismo. Y eso afecta a todo el mundo.
Hacen falta muchos artistas como Rostropovich para que el progreso intelectual e ideológico continúe. Muchas notas y líneas escritas en un papel para superar tantas desgracias como somos capaces de provocar. Descanse en paz.
(La viñeta es de Idígoras y Pachi, de El Mundo)
Amén.
Hacer eso con un violonchelo es un prodigio.
[...] revés que lo que comentan en porsilasmoscas, yo sà que olà en la calle preocupación, comentarios y un aire de comunión de pensamiento entre [...]
[...] la misma línea, Daniel Basteiro recogía hace poco unas declaraciones de José Yoldi que me parecen esclarecedoras: Los acontecimientos nos [...]