Adolfo Suárez ya puede ser sincero
Los que no hemos vivido la Transición sino de lejos siempre hemos tenido nubarrones en torno a Adolfo Suárez. El ex presidente del Gobierno, uno de los mayores remeros hacia la democracia, dimitió en 1980 acosado por la oposición y la prensa. Sus antiguos amigos lo acusaban de vender la herencia de Franco a sus mayores enemigos mientras que desde la izquierda se le pedía velocidad de crucero sin importar el oleaje o los icebergs.
Hoy, ABC publica una entrevista soberbia que nos puede ayudar a comprender cómo se sentía por dentro un hombre del que hoy el alzheimer sólo ha dejado un eco frío, insensible a los homenajes con los que hoy se llenan la boca los que entonces propiciaron su caída.
La entrevistadora le pregunta en varias ocasiones por su lugar en la Historia. Él afirma que sabe que estará, pero que le preocupa más que sus hijos se crean las “mentiras” que publican los medios. Asegura basarse en principios y no en coyunturas, y lo cierto es que aquellos principios bien valen una reflexión en las coyunturas que corren:
Sobre la prensa
Algunos periodistas me preguntan sobre un tema político para tratar de convencerme de sus posturas. Entonces les digo: ¿Ustedes, qué quieren: saber mi opinión o convencerme de la suya?
Escriben para ellos mismos… Los comentarios políticos suelen ser mensajes que no entiende casi nadie. De ahí que la prensa tenga cada vez menos lectores. De ahí que los políticos estén cada día más separados del pueblo… Porque han acabado todos cociéndose en la gran cloaca madrileña…
Algunos periodistas no intentan obtener los datos necesarios para hacer una información exacta. He hablado de Autonomías con un grupo de periodistas. Y les he dicho: ¿ustedes se dan cuenta de que han desprestigiado totalmente el estatuto gallego? Les pregunto: ¿lo ha leído alguno de ustedes? Y no… ¿Y han leído ustedes el título octavo de la Constitución?… Y no.

- Qué es la política
Un político no puede ser un hombre frío. Su primera obligación es no convertirse en un autómata. Tiene que recordar que cada una de sus decisiones afecta a seres humanos. A unos beneficia y a otros perjudica. Y debe recordar siempre a los perjudicados… Gracias a Dios, yo no lo he olvidado nunca. Pero se sufre porque no puedes tomar decisiones satisfactorias a corto plazo para todos los españoles. Aunque esperas que sean positivas en el futuro y asumes el riesgo… Hay personas que no ven a los gobernados uno a uno… Yo los sigo viendo. ¡les veo hasta las caras!
El símbolo, para mí, es que sean amigos personas de partidos diferentes, pero amigos. Que por la mañana puedan ir a votar juntos, y después sigan charlando y discrepen, pero civilizadamente. Que no traslademos al país nuestro rencor personal. Ese es mi auténtico objetivo.
Mientras el resto del mundo caía rendido ante el encanto de la nueva y milagrosa España, intramuros Suárez fue asediado hasta la dimisión, pocos meses después de esta charla.
La entrevista se publica hoy, 27 años después, porque es ya inofensiva a la vez que un documento histórico de primera categoría. En su momento, tras varios tira y afloja entre asesores de Suárez, se censuró su publicación. Desde Moncloa llegó la llave para el cajón del tiempo con una nota: “el presidente no puede ser tan sincero”.
Me encanta la parte en la que habla de las motivaciones de los ciudadanos para apoyar la transición, un punto de vista totalmente nuevo para mí.
Cierto. A mí me ha pasado lo mismo. Todo tan idealizado en torno a la Transición ("los anhelos imparables de libertad de España"), y puede que nuestros mayores la apoyaran por miedo a otro 36. En realidad, conservar algo parecido a la dictablanda en la que fue derivando el régimen en los 60 y muy especialmente en los 70 pudo haber pesado más en las 'ansias de libertad' que los ideales a palo seco. Corto y pego el fragmento del que habla Alberto:
"Yo no opino, como muchos, que el pueblo español estaba pidiendo a gritos libertad. En absoluto, El ansia de libertad lo sentían sólo aquellas personas para las que su ausencia era como la falta de aire para respirar. Pero el pueblo español, en general, ya tenía unas cotas de libertad que consideraba más o menos aceptables… Se pusieron detrás de mí y se volcaron en el referéndum del 76, porque yo los alejaba del peligro de una confrontación a la muerte de Franco. No me apoyaban por ilusiones y anhelos de libertades, sino por miedo a esa confrontación; porque yo los apartaba de los cuernos de ese toro…"
¡Qué pérdida tan grande la enfermedad de este hombre!
Es un mal similar, pero el que ha provocado que Suárez González sea hoy un hombre con una edad mental de 3 o 4 años no es el de Alzheimer. Es lamentable –en primer lugar por él– que una enfermedad prive a la sociedad española de las aportaciones de alguien que vivió y protagonizó una etapa de la historia de España de la que todavía sabemos poco. Los caínitas de la derechona destrozaron la alternativa de centro-derecha decente y de futuro que representaban gran parte de los "suarecistas" y su UCD. El "asesinato" político de Suárez lo pagamos y lo estamos pagando todos, es otra deuda que los fraguistas y los aznaristas han contraído con el país.
Félix, con todos los respetos parece que no hubieses leído la entrevista si opinas así. El acoso al que se vio sometido Suárez fue tan duro desde la derecha como desde la izquierda. Basta recordar que el apodo de "tahúr del Misisipi" que tanto daño le hizo se lo puso ése que él mismo cita como ariete contra el Estatuto Gallego, Alfonso Guerra. O tirar de hemeroteca para ver cómo trataba "El País" al presidente. Y es que -como se vio en el 82- UCD y aquel PSOE pescaban en el mismo caladero de votos en una franja importante del electorado. Y la "gran parte de los suarecistas" que comentas se integró en AP, hoy PP. Esos son "la alternativa de centro-derecha" decente que a algunos conviene bombardear y tachar de "derecha extrema"… Sé que cojo la parte por el todo, pero algo de eso hay, ¿verdad?
Leo la entrevista de ABC con interés, por lo menos al principio. Después, más que nada, siento rabia. Rabia por tanto sufrimiento, por tanto desencanto, porque nadie supiera creer como él en la política, en la convivencia, porque no le ayudaran, porque los reconocimientos siempre llegan demasiado tarde… Aunque nunca es tarde si la dicha es buena, dicen. Pues eso, que haber si aprendemos algo…