O así dice que hablamos Ana Vigara, profesora en la facultad de Ciencias de la Información de la Complutense de Madrid. Las tendencias, en el artículo de Soitu sobre la investigación de esta académica:
- Desarrollo de sinónimos y sustitutos léxicos. Ejemplos: descojonarse, partirse la polla, despollarse, partirse el culo, partirse el ojete, partirse la caja…
- Creación de sufijos peculiares. Ejemplos: -ATA (segurata, ordenata), -ETA/O (jepeto, novieta), -ORRO (jevorro), -ARRA (punkarra), -UKI (marchuki), -UTI (bakaluti), etc.
- Deformación intencional de las palabras. Ejemplo: gáyer (gay), ¿qué paisa? (¿qué pasa?).
- Derivación de palabras sobre una base léxica propia. Ejemplos: dar el cante, cantoso, canteo, cantazo (de cantar).
Nuestro estilo:
- Desenvoltura, carácter lúdico y registro informal. Utilizan eufemismos lúdicos como puro juego: echar un meo, echar un tordo. Son palabras que, no siendo groseras, expresan acciones que sí lo son.
- Hipertrofia de la afectividad. Los jóvenes se posicionan ante los hechos con gran intensidad expresiva.
- Tendencia a la materialización de lo abstracto. Ejemplos: partirse el ojete, darse una pedazo de hostia, etc.
- Falta de interés en la corrección normativa. no quiere decir que quieran ser incorrectos, sino que no les importa poner la frase al servicio de lo que quieren decir, aunque esté mal
- Gran productividad. El lenguaje de los jóvenes crece rápidamente y se renueva con mucha facilidad. No se da un barrido de las palabras que van desapareciendo, sino que suelen convivir con las nuevas durante un tiempo.










1 comentario recibidos
April 11th, 2008 @5:02 pm
“Tendencia a la materialización de lo abstracto” yo con esta me parto el ojete
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