A estas alturas casi todo el mundo reconoce que el "lápsus" de Bibiana Aído y su posterior y estrambótica justificación, ministra de igualdad, al decir "miembros y miembras" en el Congreso es lamentable e injustificable. Lo realmente curioso es, desde mi punto de vista, la tormenta que se ha desatado a partir del lucimiento ministerial. En la segunda fase del incidente hay mucha guerra de argumentos.
Soledad Gallego-Diaz, en El Pais:
“Miembros y miembras”, dicho por una ministra, es probablemente una tontería. Pero no lo es que se le hayan tirado encima como si fuera analfabeta o estuviera poniendo en peligro las esencias del lenguaje. Rosa Conde defendió un día a Alfonso Guerra a propósito de una de sus tonterías diciendo algo así como: “Algunos podrán pensar que fue más o menos exagerado, pero no creo que sus palabras lesionen la vida democrática”. Pues eso, Aído no ha lesionado a nadie. ¿Tanta agresividad por si una palabra acaba en “o” o en “a”? Qué maravilla. Cuánto lingüista comprometido. A ver si resulta que lo que se está discutiendo es otra cosa.
Rafael Reig, en Público:
¿Que tiene mucho trabajo una ministra de Igualdad? Usted sabe cosas que yo no sé. A mí me da la impresión de que está cumpliendo con el único encargo que le han asignado: distraer la atención. No me sorprende que Gonzalo López Alba nos contara aquí que “José Blanco peina las federaciones en busca de mujeres que puedan incorporarse a la directiva”. Ni que fuera tonto: este Diógenes gallego, con su linterna, busca una chica capaz de decir soplacoñeces sin pestañear, que es de lo que se trata. Y como se te ocurra criticarla, eres un machista como la copa de un pino. O un machisto. Ahí está la gracia: da espectáculo, distrae, y no se puede decir nada. ¡Sencillamente diabólico!
Cómo será esta señora flamenquista que hasta ha rejuvenecido la Academia, esa vetusta institución. Los académicos antes eran unos tíos solemnes que estaban todo el santo día jeringando con que no se decía tráfico, sino tránsito, y paridas así. Con Bibiana parecen chavales llenos de vida: están hechos unos punkis. Qué estupidez, dicen tan campantes, cuando antes lo hubieran calificado de estolidez superferolítica. Es porque vengo de Iberoamérica, se excusa, encima, la superferolítica. Oiga, señora, sin insultar, claman los académicos, que serán sudacas, pero no idiotas: allí nadie habla así, salvo cuatro locas como usted. ¿Será tal vez xenófoba Bibiana? Y sólo por curiosidad, ¿cuánto cobra al mes la superferolítica por estas charlotadas?
Qué opinas?
Tags: bibiana aido, idioma, igualdad, lenguaje, miembra, rae
[...] comentarios en la blogosfera, de Enrique Meneses: “Yo periodisto” y de Porsilasmoscas: “Bibiana AÃdo, Cara y Cruz”. [...]
Yo a ésta la metía en el carrefour, que menuda labia tiene la tía para los 3 por 1: Ministros y ministras, violencia de GÉNERO(contra esto ya poco queda por hacer, es una batalla perdida)y por último miembros y miembras
Tampoco creo que sea tan lamentable…a mí personalmente me divierte mogollón que la que se hace llamar ministra de igualdad ni siquera sepa distinguir el género del sexo ni la sensibilidad feminista de la gilipollez; con los que somos medio punkis ya se sabe, nos falta seriedad.
gesticula más que Kike Tembleke, será otra maniobra de distraccion?