China cambia a ritmo de vértigo
China cambia mucho y muy rápido. Que se lo digan a los corresponsales de la BBC:
“Hace 25 años, Stephen Jessel fue a Pekín para convertirse en el segundo corresponsal de la BBC en China. Desde 2002 ha regresado cada cuatro años, pero su última visita lo dejó más asombrado que nunca debido a la rapidez con la que cambian las cosas”.
Así describe una zona al sur de China: “Por estos días, muchas de las casa de madera son reconstrucciones y prácticamente todas son tiendas de comida especializada con precios excesivos, almacenes de regalos y recordatorios, restaurantes y hospedajes. [...] Piensen en Venecia en julio. O en un parque temático. Pero estos turistas no son occidentales (que forman una parte minúscula de la proporción de visitantes del pueblo). Éstos son la nueva clase media y afluente de China, lista para gastar su creciente presupuesto en viajes dentro de su enorme país”.
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Yo he regresado de allí hace dos meses (agosto) y de cada 50 turistas, 49 eran chinos. El turista occidental para ellos no existe. Somos una ínfima parte de sus ingresos. Y como tal nos tratan. Aunque todo está occidentalizado… Como muestra, un botón: hay un Starbucks dentro de la mismísima Ciudad Prohibida.