Debate desde habitaciones separadas

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El dato de audiencia conocido hoy es quizás lo más interesante del debate que enfrentó a Pedro Solbes y Manuel Pizarro, números dos de PSOE y PP. ¡Valor estoico tenemos los españoles! La próxima vez, Antena 3 podría situar a los contendientes en habitaciones separadas, porque el resultado sería el mismo. Además, Matías Prats trabajaría aún menos de lo que reconoció. La frase “han sido muy escrupulosos con los tiempos acordados: creo que soy el moderador que menos ha trabajado” evidencia que de debate nada, sólo discursos aprendidos de memoria y un periodista que en vez de hacer preguntas se limita a ver una partida de ping-pong donde la bola nunca se va fuera.Ni uno ni otro entendió lo que significa un debate televisivo en horario de máxima audiencia. No dominaron el medio. Aunque se pacten normas de buen proceder, no puede ser que en 70 minutos no se hayan interrumpido ni una sola vez. No puede ser que no se mire al contendiente o a cámara, que no se gesticule, que se hable con la cabeza en el atril y no erguida y relajada.

Pero sobre todas las cosas, no se pueden utilizar palabras complicadas, largas o tecnicismos. Los espectadores desconectamos y nos aburrimos cuando oímos cosas como “defractar la economía” “impulso dinamizador” o “tipo único” durante más de 40 segundos. Y números los justos. ¿Alguien en la calle sabe si es particularmente relevante un incremento de mil millones cuando hablamos de 50.000 millones?

pizarro.jpgSi esto es la eucaristía de la democracia, espero que Zapatero y Rajoy celebren una misa negra. Debate poco y televisión, aún menos. No deja de ser curioso que nos vanagloriemos de que vuelva a haber debates y lo defendamos como la prueba de lo avanzada que es nuestra democracia. Al fin y al cabo, los discursos se llevan aprendidos (¡¡hasta escritos!!) y los dos partidos se ponen de acuerdo en casi todo antes de llegar al plató para representar un papel.

Solbes se llevó el despacho a plató. Tomando notas sin parar, sin apenas mirar a su adversario más que cuando le tocaba hablar (y para eso no siempre), dando números y comparando gráficas. El ojo izquierdo caido le daba una imagen de hombre mayor, fragil, compensada por su seguridad al hablar. Por suerte sólo lo mostró directamente a cámara en el alegato final. La corbata azul pegaba mucho con el plató y lo diluía en el magma del escenario. Un color más vivo le habría dado otra apariencia y más presencia. En el discurso vi a Solbes confiado, ministerial, de vuelta. “Como abogado del Estado deberían haberle contado mejor”, repetía para hacer notar que él es el que está al mando. Convencía cuando llamaba demagogo a Pizarro y lo interpelaba diciendo “vamos a hablar de cosas serias”.

solbes.jpgPor su parte, Pizarro no fue Pizarro. Al menos el Pizarro que usa esa empatía de pueblo, campechana (de Teruel), para conectar con la gente y convencer a entrevistadores hostiles. Dio la impresión de que le pudo el miedo escénico, que tuvo que recurrir a leer para no echar el debate a perder. Las expectativas se vinieron abajo muy pronto porque Pizarro no nos dio espectáculo sino que se dejó engatusar y llevar al campo de Solbes. No consiguió llevar al ministro a temas sensibles, sensuales y tangibles en los que pudiera haber ganado. Cuando lo intentaba parecía que escapaba de la fortaleza y los temas de Solbes. La presencia estuvo bien. Una mejor imagen que su contricante (no era difícil), a veces relajada por el cruce de pierna a pesar de la dureza que imprimen unos brazos estirados agarrando el atril.

La campaña no ha hecho más que empezar y nos quedan dos debates entre los números 1. Esperemos que den más juego.

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5 Responses to “Debate desde habitaciones separadas”

  1. Sinamon says:

    Daniel lo siento pero en un debate de economia no se pueden explicar las cosas con peras y manzanas. Si la economía de repente es tan interesante para los medios de comunicación, que en sus informativos no la hagan desaparecer en favor de los asesinatos y los arrestos de drogas, que hablen de ella más a menudo para que la gente aprenda cosas básicas y luego no se ‘aburra’ en los debates

    La gente ha aprendido en menos de 1 años a base de repeticiones cómo funciona el carburador de Fernando Alonso, cuantas paradas y litros de gasolina debe llevar un determinado modelo de coche para que la estrategia del equipo funcione y mil millones de tecnicismos inútiles y cuando se habla de déficit público, desaceleración, o estánflación andan más perdidos que un pulpo en un garage. Haz tuya la manida frase de que los periodistas son un océano de conocimiento de 1 cm de profundidad y ahonda un poco más ese cm.

    Y por cierto yo agradezco que no se interrumpieran, y que la cosa no acabara como en salsa rosa y derivados. Cada uno dialogó con el otro en lo que quiso en la medida que daba pie el formato y aunque tu defecto profesional te lo impida, ayer no era el día para que el moderador se erigiera en el protagonista.

    Un saludo y enhorabuena por continuar con el blog ;)

  2. Mi defecto profesional me lleva más bien a explicar las cosas de manera que cuanta más gente las entienda, mejor. Desde mi punto de vista, en buena parte del debate los dos oradores dieron muchísimos números que no significan nada para la persona de la calle (incluido yo, que leo unos cuantos periódicos al día) precisamente porque no se entienden. Hay que explicarlo más, llevarlo al terreno de lo cotidiano. Y en televisión el mensaje claro, directo (no tiene por qué ser simplista) todavía adquiere más fuerza. En ese sentido, desaprovecharon la oportunidad.

    Lo de las interrupciones, como los tiempos. En los debates de verdad hay momentos en los que se interrumpe, se hacen preguntas. Y todo eso se puede hacer con suma educación. Pero cuando está todo pactado no hace falta interrumpir. Sueltas lo que tienes que soltar como si el otro estuviera allí y punto. En ese sentido, la figura del periodista es fundamental para bajar de las nubes a los políticos, recordar datos y dibujar mejor el ring del combate para que no se quede en “economía de futuro”.

  3. Por cierto, eché de menos las peras y las manzanas. No las de Ana Botella, sino las del aumento de precios. Pizarro lo mencionó de pasada. En esos términos, económicos y comprensibles, es como se llega a la gente y de paso se queda bien en televisión. Gracias por tu comentario (la próxima vez pon un e-mail válido, please, para algo está el campo en el formulario), has introducido un buen tema en el debate.

  4. Testigo says:

    A mí me gustó el debate. De hecho, creo que escuche bastantes menos tecnicismos que en otras ocasiones… Entendí bastante bien los dos modelos que se presentaban a ambos lados del plató -y así los 5 millones de espectadores, que si no lo hubieran hecho, se habrían pasado a la teleserie más cercana. Mi naturaleza polémica me pedía lo que tú dices: interrupciones, rifirrafes… Apuesto a que los tendremos el lunes.

  5. Dani says:

    El problema no es que los políticos utilicen palabras como “impulso dinamizador”, “defractar la economía” o “tipo único” , sino que la gente no lo entienda. Yo estoy cansado de discursos fáciles (”nosotros bajamos los impuestos”, “nosotros apostamos por los pobres”) y por fin hemos podido ver un debate con cuestiones de fondo interesantes. Las cosas normalmente son complicadas y, por lo tanto, su explicación también lo es (¿cómo se explica la inflación en España?).

    Por otro lado, yo vi un esfuerzo de los dos (sobre todo de Pizarro, aunque tal vez no lo consiguió del todo) por explicar los conceptos que utilizaban. En fin, yo creo que los dos dieron definiciones de conceptos como inflación, déficit, superávit…

    También es cierto que fue un debate rígido y con pocas sorpresas, y que los dos tiraron mucho de discursos ya escritos (sobre todo en las primeras y últimas intervenciones).

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