Ya ha habido dos manifestaciones por una vivienda digna en Madrid, pero en la última la Policía ha estado más rápida a la hora de evitar que la masa de estudiantes se desplazara libremente por la ciudad.
Las cargas fueron esta vez la noticia principal, que EFE destacaba en su despacho a los medios. En Internet se han oido voces de protesta por el exiguo esfuerzo de los medios. Urbaneja destaca en Estrella Digital que no es una historia atractiva, porque “hace falta que pase algo noticioso, unas imágenes interesantes para escalar a los informativos de las televisiones y algún portavoz con gancho para que los medios le presten atención”.
Lo cierto es que no hay portavoz, hasta el punto de que la multitud (1066 según Manifestómetro) abucheó a quien intentó darle una forma tradicional a una manifestación sin memoria de precedentes. Según Juan Varela, uno de los peligros de no tener una articulación concreta es que se discuten más la organización de las sentadas que una estrategia de fondo, lo que puede hacer caducar al movimiento antes de que tome forma.
Pocos medios apostaron por información propia, con excepciones como elmundo.es o 20 Minutos, que hoy llevaba a la portada de papel la noticia, consciente de que sus lectores son, sobre todo, jóvenes. Es más, ha creado un foro para capitalizar la opinión joven en la red al respecto, con un éxito discreto.
El próximo domingo habrá otra, lo que hace de estas manifestaciones algo inédito. Muchos recuerdan que es así como se empiezan a fraguar grandes manifestaciones y movimientos juveniles, como ha pasado en Francia recientemente. De hecho, las protestas contra el CPE son uno de los modelos: “aquí como en París”.
Pero en este caso no hay ley contra la que luchar, y tampoco hay una reivindicación clara y concisa. No se trata de tumbar ninguna ley del gobierno, pero los partidos políticos poco pueden hacer para frenar de forma inmediata protestas promovidas, sin bandera, desde Internet. Los políticos que mandan sólo pueden perder con este asunto, comenta Urbaneja, que opina que los jóvenes pedimos algo imposible.
Sobre la mesa, varias preguntas sin responder: ¿Se quedarán las propuestas en agua de borrajas por falta de estrategia? ¿Por qué los medios tratan esta protesta de manera diferente a las “probotellón”? ¿Intentará la derecha capitalizar el descontento joven?
El domingo que viene, continuamos. De momento, reflexión, y algún reproche.