Hoy es el día de la tregua informativa. Qué sensación más extraña. No hay periódicos. Podemos descansar en paz, porque las rotativas están paradas. Pero nunca está de más echarle un vistazo a los resúmenes del año. De algunos ya hemos hablamos antes.
El País de ayer-hoy, en sus páginas centrales, hace un repaso por los acontecimientos más importantes del año. Artículos para leer con calma, escritos por las grandes firmas del periódico, esas que hacen grande a un diario, cada mañana, en las manos de los lectores.
Me temo que en eso El País sigue siendo el gran periódico en España, pese a que no le vendría mal una renovación profunda y unas apuestas mucho más arriesgadas para no caer en el estilo conservador (y no me refiero a ideología) que comienza a tener, tras 30 años de vida.
Los gratuitos, que informan muy superficialmente y sólo enuncian, y los demás de pago, con ABC y El Mundo como competencia, tienen un modelo distinto, una estrategia orientada a otros públicos u objetivos.
- La entrevista al magnate de Google y la reflexión científica
En pocos diarios de papel te encuentras una entrevista a doble página al Consejero Delegado de Google, Eric Schmidt, aunque sí son un poco más habituales las entrevistas a la niña de moda de la literatura, Orhan Pamuk, ganador del Nobel.
Lo que ya parece una misión imposible imposible encontrar es la crítica, o el intento de reflexión sobre la profesión periodística, que si bien no es del interés directo de los lectores, puede convertirse en atractivo para comprender a los que nos informan de lo que realmente nos importa. Entonces sí es interesante.
José Miguel Larraya pide opinión a dos pesos pesados, como Soledad Gallego-Díaz (a quien tuvimos por aquí hace algún tiempo) y Javier Sampedro. Dice Gallego-Díaz:
La verdad en periodismo no es un concepto filosófico; es simplemente el cumplimiento de unas normas, el seguimiento obligado, rutinario e imprescindible, de unas normas profesionales.
[...] Todos los profesionales del periodismo sabemos exactamente en qué consiste este oficio: en ver, testimoniar, preguntar y comprobar. Otra cosa es que estemos dispuestos a respetarlo.
El periodismo no tiene nada que ver con la falsificación de los hechos en beneficio de una interpretación determinada. Eso no es periodismo. No hay versiones para todos los gustos: o lo dijo o no lo dijo; o fueron cuatro o fueron tres. O se reunieron o no lo hicieron.
Uno puede opinar lo que quiera sobre unos hechos determinados, pero no cambiar esos hechos a su propia voluntad para justificar su opinión predeterminada.
Sampedro añade:
Lo que descubrió Galileo no era exacto, pero lo que sostenía el tribunal que le condenó ni siquiera pretendía serlo. La mecánica celeste no puede obtenerse sumando ambas versiones y dividiendo por dos. Y la realidad tampoco puede conocerse leyendo dos periódicos y sacando la media. Quienes corrigieron a Galileo fueron otros científicos, y lo hicieron cotejando sus teorías con el mundo de ahí fuera, como hace todos los días un periodista que merezca ese nombre. Los inquisidores se limitan a pedir perdón con cuatro siglos de retraso, y los periódicos de versión no viven tanto.
Lo de siempre. Igual de necesario.
Veo que por lo que dices a los peidistas con esto de la realidad (lo que es y no es realidad, lo de las distintas versiones o las distintas maneras de interpretar una realidad -y eso ya la modifica, entiendo yo- etc…) es algo parecido a lo que a mi (que trabajo en esto de intentar que se haga justicia me ocurre con la verdad. La verdad que dan unas determinadas pruebas, y esa es la verdad legal (teóricamente) no siempre coincide con lo cierto, con la verdad filosófica. Y, así, muchas veces se llega a una “verdad” que no siempre es “cierta”………………..
Claro. Pero… es misión de los periodistas llegar a la verdad filosófica? Al fin y al cabo, nosotros sólo somos los intermediarios entre unos hechos y los ciudadanos. Nuestro trabajo, que diría Gallego-Diaz, es rutinario. El lector ha de digerirlo, y quedarse con lo que quiera. Yo creo que los periodistas no debemos aspirar a la verdad filosófica. En el caso de los abogados, los jueces… es distinto, creo yo. Vosotros impartís Justicia, que son palabras mayores. Además… vuestras decisiones son inapelables (más allá de lo que el propio sistema dispone). ¿Qué hay después, más allá de una decisión judicial?
Completamente conforme con lo que dices, un buen periodista (esta vez lo escribí bien, sin comerme letras) debe ser, como tu dices, un intermediario. Pero eso es casi imposible humanamente, porque nadie puede ser tan objetivo, tan frio de dar unos datos simplemente. Todos estamos, en mayor o menor medida, influenciados por nuestra educación, por nuestro pensamiento, por nuestras experiencias, y eso, queramos o no, siempre se dejará entrever…… Nadie es lo suficientemente ecuánime y objetivo, aunque bueno es intentarlo: vale la pena, puedes estar seguro.