El juego se vuelve peligroso

2008 March 5
by Daniel Basteiro

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Ha ganado Clinton, tal y como estaba pronosticado, en estados muy suculentos: Texas, Ohio, Rhode Island. Obama se queda con Vermont y mantiene la ventaja en delegados, pero no el “momentum”. Hillary tiene motivos para estar pletórica, pues no ganaba en ningún estado desde el supermartes. Y dice que sólo está empezando. En su resurrección como candidata con opciones sigue empeñada en ser “comandante en jefe desde el primer día” y en coger el teléfono cuando suene a las tres de la mañana. Qué manía.

Por su parte, Obama tiene ya a su niña, como Rajoy, con las mismas ganas de ser feliz y sentirse patriota. Esperemos que le dé más resultado al senador por Illinois que al líder de la oposición española, que ha originado cientos de chascarrillos. Pero Obama tiene aún ganas de continuar y posibilidades de vencer, y en su último discurso se ha dirigido en vez de a Clinton a McCain.

Este último es el que respira más tranquilo. Anoche arrasó en todos los estados barriendo de la contienda al pastor Huckabee. Se acabaron las luchas intestinas. Visita a la Casa Blanca para respaldo final de Bush y listos para atacar al partido rival. Los dos aspirantes demócratas siguen gastando dinero y, lo que es peor, fuerzas para enfrentarse a un partido republicano unido tras McCain. Para ganar, los candidatos subirán el tono de las acusaciones y bajarán el nivel de los golpes. Lo explica Lluis Bassets:

Hasta ahora la animación de este combate entre hermanos del mismo partido no ha hecho más que incitar a la participación, que duplica en casi todos los casos a los de los republicanos. También ha constituido un tonificante la entrada en liza de votantes independientes e incluso republicanos en aquellos estados donde el voto es libre y no ligado a la adscripción previa a un partido. [...] Incluso ha empezado a restaurar la imagen de Estados Unidos en el mundo, a través de dos candidatos tan potentes como son Obama y Clinton. Pero a partir de ahora, con McCain ya proclamado candidato republicano, la división de los demócratas puede empezar a lastrar a su futuro candidato, sea quien sea.

Próxima estación, Pensilvania y Carolina del norte.

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