El sentido común del gran periodismo
“Tenemos que reivindicar otra vez el periodismo como un gran instrumento de la democracia. Hemos de ser capaces de convencer a los ciudadanos de que lo que contamos interesa, porque se quiere saber para tomar las decisiones como ciudadanos”
“Muchas veces da la impresión de que El País está próximo al PSOE. No lo está, desde un punto de vista de partido, sino en cuanto tiene algunos principios de izquierda, progresista”
“Dejar claro que programas como Salsa Rosa o Donde estás, corazón no tienen nada que ver con el periodismo. Que algunos de los que los hacen digan ser periodistas por haber estudiado la carrera… podrían haber estudiado cualquier cosa”
“No creo que para ser periodista haga falta haber estudiado cinco años en la universidad. ¿Es bueno estudiar cinco años en la universidad? Es bueno para cualquiera, pero haber estudiado cualquier cosa. Las materias específicas del periodismo no existen”
“No quise ser la primera mujer directora de El País porque en ese momento lo que me apetecía era llevar la redacción. El director tiene muchas otras funciones además de esta, y el control de la redacción al final lo lleva el director adjunto”
Soledad Gallego-Díaz lleva casi tanto tiempo en El País como la cabecera en la portada. Ha sido cronista política, corresponsal en Bruselas, Londres, París, Nueva York; defensora del lector, subdirectora, encargada de asuntos europeos. Dice que cuando pasan unos años le gusta cambiar de destino porque no puede hacer mucho tiempo el mismo trabajo. Hasta ahora es la directora adjunta y le ha tocado la nueva era de Javier Moreno, químico de carrera y un periodista joven, que ya está empezando a hacer cambios para sobrellevar la crisis “de principios de siglo”. Gallego-Díaz usa Internet y lee blogs, por lo que la revolución digital no la ha cogido desprevenida. Con todo, cree que las reglas del oficio no han cambiado. Es más, según ella, debemos recuperar el gran periodismo que fue en su día un instrumento imprescindible de la democracia.
Por Daniel Basteiro
-¿Cómo ves el cambio en las técnicas del periodismo desde que empezaste? ¿Han cambiado las reglas?
Las técnicas han cambiado a mejor. Internet es ahora imprescindible, es una maravilla poder contar con esta herramienta. Cuando yo empezaba, si había un texto que me interesara de alguna revista extranjera, por ejemplo, tenía que escribir a la universidad o al centro para ver si podría conseguir una copia. Ahora sólo tengo que meterme en Internet. En cuanto a las técnicas periodísticas, siguen siendo las mismas, aunque cambie la manera de conseguir la información. El objetivo sigue siendo el mismo.
-¿Es Internet un gran espacio de libertad, de democratización?
Internet es un espacio de libertad, pero no sé muy bien hasta cuándo, porque cada vez detecto más preocupación de los poderes por controlarlo. Internet tiene algo extraordinario: es barato. A principios del siglo XX hubo una explosión de publicaciones: cada pequeña sociedad o ateneo tenía un pequeño periódico, pero el papel era caro y sólo tenían acceso los que estaban alrededor de ese ateneo. Ahora puedes acceder a la página de una pequeña sociedad de un barrio de Bombay, por ejemplo, desde todo el mundo. El problema ahora son, en todo caso, las lenguas.
-Ya que el papel es caro, ¿acabará desapareciendo?
No sé si el papel como soporte, pero la concepción del periódico yo creo que continuará. La idea de un medio que te ofrece una selección intencionada de información y que la ordena.
-Con todo, cada vez hay más periódicos y en poco tiempo se han puesto en circulación 4,5 millones de gratuitos. ¿Son meros soportes para la publicidad?
Todos los medios tienen una parte de soporte para la publicidad, también los digitales. La necesitan para financiarse. Los gratuitos son una idea excelente, que no creo que sea incompatible con la prensa de pago. Tienen una selección de información muy rápida, para leer en el metro o tomando un café. Me gustan los gratuitos, los que son buenos, claro.
-Hay quién dice que en los gratuitos no se puede hacer buen periodismo. Que son muy superficiales.
Es como si dices que no se puede hacer buen periodismo en las agencias. No tienes por qué contarlo todo de la misma manera. Si te dan una información sobre un hecho puntual tú puedes, si te interesa, ampliarla y buscar un desarrollo más amplio.
-Los gratuitos no han quitado audiencia a los periódicos de pago, sino que se dirigen al público joven que no lee periódicos tradicionales. ¿Tiene un problema la prensa de pago para atraer a la juventud?
Tenemos un problema de acceso a la gente joven, entre otras cosas porque los jóvenes tienen poco dinero, por la aparición de los gratuitos y porque manejan mucho Internet para informarse. No sólo tenemos un problema nosotros, sino por ejemplo las grandes cadenas norteamericanas con sus informativos estrella, que evidentemente son gratuitos y están perdiendo audiencia joven. Tenemos un problema, pero el hecho de que los jóvenes lean gratuitos lejos de perjudicarnos nos beneficia. Leer el periódico es un hábito, y si se acostumbra a leer el periódico por la mañana, puede llegar el momento en que el gratuito sepa a poco y uno decida ampliarlo con un diario tradicional.
-¿El precio es un problema para los jóvenes?
Si hay algo que puedes encontrar gratis, ¿por qué vas a pagar por ello? Yo discuto mucho con algunos compañeros por el tema del top-manta. La industria discográfica no lo podrá evitar nunca. Si puedes pagar tres euros, ¿por qué vas a pagar 17?
-Aquí la música cambia…
Lo que tendremos que hacer es explicar que en el caso de la prensa en el top-manta consigues la melodía tocada por un organillo y en la casa discográfica la calidad es mayor. Habrá que convencer a la gente de que la diferencia es grande.
-El índice de lectura de los artículos de El País es bajo. ¿Nadie se acaba las crónicas?
Las dos maneras de informar son compatibles. Hay temas que hay que tratar en corto y otros que requieren un mayor desarrollo. Yo, cuando era joven, tampoco me leía las crónicas hasta el final; no se han leido nunca, ni en el siglo XIX. Entre otros motivos, porque se supone que lo más importante está al principio y porque realmente no te tiene por qué interesar todo. ¿Quiere esto decirse que todo debe reducirse a la mitad? No, porque hay gente que sí lee la crónica hasta el final.
-Hay un hombre en EEUU que se propuso leerse entero el New York Times todos los días. Lleva varios años de retraso.
Claro. Los periódicos no están hechos para ser leidos enteros. Lo importante es que siempre encuentres una cosa que a ti particularmente te interese. Si coges el New York Times y se lo das a 500 personas, verás que todos han encontrado una historia, sea cual sea, que les ha motivado a leer hasta el final.
-Se dice a menudo que la redacción de El País está muy envejecida. ¿Hace falta un cambio generacional?
Lo que pasa en El País es que tenemos una escuela de Periodismo, por lo que los que entran provienen de ahí. Pero sí tenemos jóvenes.
-¿Qué opinas de que en algunos medios el master sea el método de acceso a la profesión? ¿No es pagar por un puesto de trabajo?
No debería ser así. Pero el problema, desde mi punto de vista es que el Periodismo no es una carrera universitaria. Hace años nos suponía un problema psicológico no ser licenciados, y nos empeñamos en trasladar el periodismo a la Universidad. Cuando digo esto en facultades me apedrean y dicen que soy partidaria del intrusismo, pero creo que si hay una profesión del intrusismo es esta, por excelencia. No creo que para ser periodista haga falta haber estudiado cinco años en la universidad. ¿Es bueno estudiar cinco años en la universidad? Es bueno para cualquiera, estudiar casi cualquier cosa. Pero las materias específicas del periodismo no existen. Al final, el periodismo es algo que se aprende en un año, en un master. No exige unos conocimientos técnicos como puede exigir la medicina o una ingeniería. Los master ofrecen unos conocimientos muy prácticos, pero que fuese el único método de entrar en la profesión me parecería una pena.
-En El País se ha producido un relevo generacional, con un director de cuarenta y tres años. ¿Hacia donde camina El País con estos cambios?
Los cambios afectan a gente joven, pero con experiencia, que llevan años trabajando. Parece que han salido debajo de una seta pero en absoluto es así. Necesitamos cambios, hacer el periódico más interesante, atractivo para más gente. Hay que cambiar cosas, pero el objetivo es el mismo, informar, con cierta excelencia. En el periódico no hemos llegado a ninguna conclusión, pero desde mi punto de vista tenemos que reivindicar otra vez el periodismo como un gran instrumento de la democracia. Hemos de ser capaces de convencer a los ciudadanos de que el periodismo tiene un único principio: el interés. Contamos lo que contamos porque te interesa, porque lo quieres saber para tomar tus decisiones como ciudadano. Si no somos capaces de convencerlos con hechos, con trabajo y no con mítines, de que eso es democracia y que si se pierde eso la democracia baja en calidad, será culpa nuestra.
-Lo que se transmite hoy es todo lo contrario. Para informarte parece que tienes que leerte tres o cuatro periódicos, y cada uno dice una cosa distinta. ¿Hay libertad en El País a la hora de ponerse a escribir?
Sé que hay gente que cree que no pero, sinceramente, y por lo que yo he visto, sí hay libertad. Es cierto que este periódico tiene una tendencia de centro-izquierda, pero porque los periodistas que lo fundaron hace treinta años provenían del centro-izquierda. ¿Este periódico es partidario del matrimonio entre homosexuales? Sí, pero no porque lo pida el gobierno, sino porque realmente esta redacción es partidaria. Muchas veces da la impresión de que El País está próximo al PSOE. No lo está, desde un punto de vista de partido, sino en cuanto tiene algunos principios de izquierda, progresistas. Eso no quiere decir que no seamos capaces de criticar al gobierno o que nos callemos información. Eso sería un pecado capital. En este periódico nunca hemos dejado de publicar algo contrastado porque perjudicara a alguien. Eso sí iría contra la libertad.
-¿Se autocensuran los periodistas?
Sí, es un problema serio. Los periodistas, como todos, también se burocratizan, sobre todo porque para decir algo fuerte necesitas estar muy seguro, haberlo contrastado siete veces antes. Para decir algo que suene fuerte tienes que trabajar el doble. Y los periodistas son personas como los demás, llega un momento en que se aburren y lo que quieren es trabajar menos. Con todo, eso no sólo pasa con gente de 50 años.
- ¿El mundo de los altos cargos sigue siendo eminentemente masculino?
No eminentemente, sino totalmente. Es lamentable, incluyendo a este periódico, aunque tenga más mujeres que la media en puestos de dirección intermedia. Además, en algunas areas, como opinión, apenas se publican artículos de mujeres. Es como un mundillo de hombres, que se cooptan entre ellos. Transitoriamente sería partidaria de las cuotas.
-¿Por qué tú no quisiste ser la primera mujer directora de El País?
Porque cada cual ha de decidir el trabajo que quiere hacer. En ese momento lo que me apetecía era llevar la redacción. El director tiene muchas otras funciones además de esta, y el control de la redacción al final lo lleva el director adjunto. Yo quería ser directora adjunta.
-¿Beneficia a las audiencias la polarización política del país y de los medios al mismo tiempo que perjudica a la higiene social?
No está claro que beneficie a las audiencias, porque lo que se produce es un enquistamiento de los lectores, y para aumentar en audiencia necesitas una cierta fluidez de lectores entre periódicos. Necesitamos que la competencia no sea un problema ideológico, sino profesional. Que los lectores accedan a un periódico y no a otro en función de criterios informativos.
-¿Los que leen El País o El Mundo leen lo que quieren leer, lo que ya saben?
Hay una parte que es así, y ha existido siempre. Históricamente ha habido millones de periódicos de partido, probablemente más de partido que de otra cosa. Debemos luchar contra eso.
-¿Se puede reconducir la información política?
Se debe reconducir, porque no es un problema de los políticos, sino nuestro. La hacemos muy mal, y a veces caemos en una degradación, en “lo que dice uno” y “lo que dice otro”. La inmensa mayoría de las veces esto no tiene ningún interés para el ciudadano. Pero la información política en sí tiene un gran interés.
-Los blogs y algunas páginas personales en Internet están destapando escándalos que no se destaparían en periódicos tradicionales. ¿Les ganan la partida a los diarios?
Los blogs nos van a servir para intentar mejorar lo que hacemos. De hecho, si yo leo una información en un blog que nosotros no damos y me parece interesante pongo a periodistas a seguirla con atención.
-Tal como está el panorama, ¿es necesaria una ley de regulación, colegios en vez de asociaciones profesionales?
Soy partidaria de la autoregulación, pero no de los tribunales “de honor”. La autorregulación se hace con mecanismos en los que participan voluntariamente los medios que quieren, asociaciones de ciudadanos, lectores… Soy partidaria de los defensores del lector, que ayudan a cumplir ciertas normas. Creo que deberíamos ser mucho más tajantes, sin preocuparnos tanto por la inerencia, a la hora de definir qué es periodismo y qué no lo es. Dejar claro que programas como Salsa Rosa o Donde estás, corazón no tienen nada que ver con el periodismo. Que algunos de los que los hacen digan ser periodistas por haber estudiado la carrera… podrían haber estudiado cualquier cosa, y desde luego no son periodistas. Ana Obregón es bióloga y no se le ocurre presentarse como bióloga, ¿a que no?
-¿Qué consejos darías a un aspirante a periodista, que esté en segundo o tercero de carrera?
Curiosidad. Que quiera contar las cosas y que no se las cuenten. La profesión te permite estar en los sitios, que no te lo cuenten. Después: no ser cínico. No es lo mismo la víctima que el verdugo. No es cierto que puedas recoger friamente lo que dice el director del campo de concentración y la víctima. Una cosa es que haya que respetar ciertas reglas y otra es que no tengas alma. El periodismo adquiere su máximo valor cuando sirve para dar voz al que no la tiene.
- A Soledad no le gustan las fotos
De fotos nada, ni en su columna de los domingos, donde los demás compañeros lucen palmito. No parece una periodista vanidosa, y eso es sospechosamente infrecuente. Como lo es que no se refiera a audiencias, ni a público o espectadores: habla de ciudadanos. Es curioso que cuando ella habla, el que la está escuchando coge fuerzas y rearma sus cartuchos de esperanza, para disparar ante la realidad que a menudo es dura. En tiempos en los que parece que hablar de periodismo de calidad en los diarios de pago es a menudo una ingenuidad, Soledad, o Sol, como la llaman muchos compañeros, te convence de que es posible y hasta imprescindible al tiempo que se lamenta por todas las imperfecciones de la profesión. O se sirve a la democracia, o se desaparece. Casi nada. Claro que, qué se puede esperar de una periodista que rechaza el puesto de directora del primer diario español por estar en la arena, con la redacción, lejos de honores y tertulias. Es evidente que el prestigio se gana a pulso. Y ya son treinta años.
Esta mujer, tan brillante en la entrevista como suele ser en sus artículos. Enhorabuena, Dani. No sé por qué pero el que no quiera hacerse fotos es un punto a su favor: el que otorga el poder de la palabra.
Fenomenal, Daniel. MB por la pregunta sobre el master de periodismo, yo le hubiera dado un poquito más en la línea de flotación, pero se nota que has llevado la entrevista por buen camino desde el principio. Un abrazo.
Ey, por cierto, acabo de ver una noticia en El Confidencial Digital…
http://www.elconfidencialdigital.com/Articulo.aspx?IdObjeto=8037
Enhorabuena!! (Lo del tema ideología del periódico es cosa buena, eh!)
Desgraciadamente, no es cierto que El País sea simplemente un diario de centro-izquierda que coincide desde el punto de vista ideológico con el PSOE. No quiero desmerecer la labor que desempeñan la mayoría de esos periodistas, pero hay ejemplos que demuestran lo contrario.
El ejemplo que suelo poner es que ya te comenté una vez, Dani: la información referida a la Región de Murcia. Una vez que el presidente Valcárcel optó por darle las televisiones digitales a todos (incluyendo a Jiménez Losantos) menos a Polanco, éste contraatacó y desde entonces sólo se menciona a mi tierra si es para hablar de corrupción o derroche de agua. Incluso se llegó a decir que las lechugas murcianas habían matado a 3 finlandeses por estar regadas ilegalmente.
Que no se me malentienda, a mí me parece muy bien que se saque a la luz todo, pero todo, e irregularidades hay en los ayuntamientos murcianos del PP como la hay en los del PSOE (Lorca o Los Alcázares), y la hay más fuera de la Región, pero se prefiere hacer ese sospechoso énfasis.
No creo que una cosa así sea sólo cuestión de ideologías, a mí me recuerda más a cuando Pedrojota levantó el hacha de guerra porque no consiguió la licencia de televisión analógica que se llevó La Sexta o al amarillismo con el que el propio El Mundo trata a Cataluña y los catalanes.
Vaya, me he ido demasiado por las ramas. ¡Enhorabuena por la entrevista y por continuar con el blog de esta manera!
Varias personas me han avisado de que Soledad Gallego no es ya la directora adjunta del periódico. En la mancheta no sale, pero ella, en un momento de la entrevista, habló de sí misma como directora adjunta.
Sobre la politización, Soledad relató en muchos momentos un panorama ideal. Es verdad, pero yo creo que esa es realmente su visión y que ella (opinión personal) ni hace ni recibe. No sé, habría que preguntarle más sobre ese tema.
Y bravo por la referencia en El Confidencial Digital!
Se equivoca Soledad defendiendo que el periodismo no vaya precedido de verdadera carrera y que vale con haber estudiado “cualquier cosa”. Si los que mandan o han mandado, como ella, se hubieran tomado más en serio que esta profesión necesita estar regulada, como otras, no nos encontraríamos hoy con miriadas de críos intoxicandonos desde gabinetes de prensa y de otros que llenan radios, televisiones, periódicos y sobre todo Internet, incapaces de distinguir entre periodismo y publicidad. El periodismo español está herido de muerte, sustituido por un panfletarismo muy al gusto de los que pagan y mandan.
Creo que la recomendación sobre el estudio del periodismo viene de muy cerca, pues traslada la responsabilidad de la formación profesional desde un sector hasta ahora independiente, como las universidades, hasta otro directamente interesado, como los medios empleadores.
Un saludo.
Hola Daniel Acabo de leer esta entrevista que le hiciste a Sol y me gustó mucho, tanto por las preguntas como por las respuestas que da Soledad, la lei ahora porque por el blog de Juan Cruz me enteré de que Sol ganó un concurso periodistico y estaba buscando información sobre ella. Yo soy periodista en La Habana y comparto con Sol varios puntos de vista relacionado con las principales funciones de los periodistas en cualquier partre del mundo.Un saludo y muchos exitos colega Norge