El síndrome Biltmore
En diciembre de 1933 se firmó el “acuerdo Biltmore”, en alusión al hotel del mismo nombre por la que las emisoras de radio sólo difundirían dos boletines informativos al día a partir de entonces, que que no durarían más de dos minutos cada uno y que se emitirían mucho después de que los diarios de la mañana y de la tarde estuviesen en la calle.
Además, no se podía citar ninguna noticia que sucediese dentro de las 24 horas precedentes, y todos los boletines acabarían con la frase “para más información, consulte su diario local”.
De esta anécdota dan cuenta los responsables de Lemonde.fr Jean François-Fogel y Bruno Patiño en su ensayo La prensa sin Gutenberg (pdf de las primeras páginas aquí) para referirse al asedio que la radio sufrió en sus inicios por parte de la prensa de papel.
En internet ha pasado algo parecido, al igual que con los diarios gratuitos. Se les acusaba de no ser periodismo o serlo de baja calidad, de venderse al entretenimiento y la superficialidad, de ser un cáncer que había que controlar (ya que ya era imposible eliminar todas las células) por amenazar a los periódicos de pago…
Años después, con la exploración encauzada pero con mucho por descubrir, proyectos de nuevo cuño como Público, dirigido por un ‘gurú’ de internet, Ignacio Escolar, nuevos digitales como ADN, del que es responsable Juan Varela, proyectos que se fraguan bajo el calor del BBVA y la experiencia de Gumersindo Lafuente, los propios ciudadanos y sus medios, como Bottup o el refuerzo de las ediciones digitales existentes ahuyentan nuestro particular ’síndrome Biltmore’, contra el que desde el principio estuvo ganada la batalla.

Qué bien traído, Dani