
Soledad Gallego-Díaz en otro de sus lúcidos análisis en El País:
La mejor manera de que no exista racismo es echar a los negros. Ése ha sido, en bruto, uno de los argumentos más utilizados por la derecha europea para alejar los miedos de su electorado. Hace ya años que la derecha descubrió que podía aplicar ese principio a la inmigración en general, especialmente en cuanto se empiezan a sentir los efectos de una crisis económica y comienza a aumentar el paro entre los nacionales, que son, precisamente, quienes ejercen el derecho a voto. La novedad ahora es que la izquierda, muerta de miedo ante el indudable efecto que todo lo relacionado con la inmigración tiene en su propio electorado, ha empezado a descubrir el mismo guión. Eso sí, con un toque muy suyo: en el fondo se trata de expulsarlos por estrictas razones humanitarias.
Recomendable el artículo entero (Vía Guerra Eterna). La viñeta, de Eneko.
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Cada vez que oigo intervenciones de políticos calificando la inmigración de problema, cada vez que oigo a un número creciente de personas diciendo que nos vienen a quitar el trabajo (el sueño de todo nacido en suelo patrio es vender en el top manta o ser escalvizado en los invernaderos) recuerdo cómo en otros tiempos otros políticos y otras sociedades empleaban discursos similares hacia los judíos o los comunistas… Y, cuando ya no hubo ni judíos ni comunistas, no quedó piedra sobre piedra.
Es tan fácil considerar responsables a los diferentes de nuestros problemas.
Un abrazo, a ver si esta semana sale carta para Noruega!!