Resulta que los excrementos no eran tales. Sí, los que supuestamente el artista Piero Manzoni había depositado en 1961 en 90 latas de conserva y que escandalizaron al mundo (al mundo del arte contemporáneo, se entiende).
El País contaba en su revista de verano, bajo el también llamativo titular de “Fetichismo de mierda”, el porqué de esta obra de Manzoni: “La opinión que tenía Manzoni sobre el mercado del arte y su funcionamiento queda meridianamente clara con esta pieza que, precisamente, en su irónica radicalidad intentaba llevar al límite la capacidad de asimilación del consumismo aplicado al arte”.
En el mismo periódico encontramos hoy una interesante reflexión de Antoni Llena sobre el chasco que se ha llevado el artisteo mientras se baraja como más de una hipótesis que dentro de estas latitas sólo haya yeso: “Si antes Manzoni escandalizó porque pretendía convertir sus excrementos en una obra de arte, ahora nos irrita saber que la mierda que nos vendió como arte no es físicamente mierda. Si las latas de Manzoni fueron al nacer una crítica a la voracidad del mercado, ahora el mercado se siente humillado porque no tiene mierda que conservar, porque su dios mierda no existe”.
Por una latita se han pagado hasta 97.000 euros.
¿No será que el mercado es una mierda? La verdad, ante cosas como esta no sé qué más pensar. Saludos.
Este post debería tener como cortina musical de fondo el tango Yira que dice: "Verás que todo es mentira, verás que nada es amor, que al mundo nada le importa…". Saramago analiza en unos de sus dos últimos libros la tergiversación y manipulación de los medios informativos. Es lamentable, pero casi todo se manipula. Perdón por mi escepticismo, todo por culpa de que Poderoso Caballero es Don Dinero.
Lo realmente lamentable no es en sí el hecho de la estafa, sino que individuos coleccionistas, popes, críticos de arte, entraran en el juego que denunciaba Manzoni con su obra de mierdas enlatadas, y llegaran a convertirlo en figura de referencia del arte de vanguardia, y llegaran a pagar grandes sumas por las latitas de caca. ¿Quien se siente defraudado, el que le creyó, el que compró, el que lo subió al Olimpo?. Esta historia me ha recordado la peli Priscilla reina del desierto, que uno de los protagonistas llevaba al cuello una botellita de vidrio con un trozo de excremento de una de las chicas de Abba, por pura admiración, o fetichismo, vete tú a saber.
A ver si me entero, ¿qué unos tíos que compraron unas latas llenas de MIERDAAAA!!!, se sienten defraudados porque después de pagar 93.000 EUROOOS!!!, dentro no hay tan apreciado producto? Estamos todos locos y… muy enfermos, muy enfermos.