Exportar la esencia europea

eu.gifDice Timothy Garton Ash en su columna en el Guardian que El País traduce hoy que la Unión Europea tiene que exportar su esencia, que en su máxima expresión es la democracia. No imponer el camino, pero mostrar el camino, que dice el presidente de la Comisión, Durao Barroso.

El mismo día en Público, Miguel Ángel Moratinos, ministro de Exteriores, asegura que los europeos han de asumir su identidad ‘comunitaria’. Quizás lo dice por la indiferencia que producen las elecciones al parlamento europeo, que en su última edición contaron con un 45% de participación, un 32% menos que en las generales del mismo año (las del 11-M, todo sea dicho). El referendum de rartificación de la Constitución Europea, ahora papel mojado y sustituido por el Tratado de Lisboa, sólo lo votaron el 42% de los españoles.

Muchos dudan de que esa esencia europea haya existido alguna vez, a tenor del poco interés y vínculos comunes que generan entre los ciudadanos de los diversos países. Mientras Italia vibraba ante la posible vuelta de Berlusconi y en España se decidía con grandes aspavientos si ganaba el PP de la crispación o seguía un Psoe con falta de brillo, la distancia que nos produce Bruselas resta a los comicios que se celebran el año que viene todo el morbo que sí tienen unas generales. O lo que es peor, el interés nacional de los partidos eclipsa la atención a unas elecciones donde se juega a escala global y sin las estúpidas riñas nacionales.

Aún así, la integración de nuevos países y la toma de decisiones unificada sigue, y algo podremos aportar al mundo como ente supranacional. Lo malo es ponerse de acuerdo:

Puede parecer una cosa obvia, pero no lo es. Mucha gente, sobre todo en la izquierda europea, tiene cierta sensación de que la idea de “promover la democracia” está contaminada por su asociación con George W. Bush y la visión neoconservadora de la transformación de Oriente Próximo, empezando por Irak. Hasta hace poco, los socialistas franceses, españoles y alemanes hablaban muy poco de promover la democracia [...] Después tendremos que explicar qué queremos decir con el término. Al fin y al cabo, todo el mundo habla de democracia: los egipcios, los chinos, Vladímir Putin, Robert Mugabe. Pero cada uno de ellos quiere decir una cosa diferente. Esto no significa que debamos tener un modelo único y rígido. Europa está inmunizada contra lo que podríamos llamar la tentación estadounidense por el mero hecho de que las democracias europeas son muy distintas entre sí: monarquías constitucionales y repúblicas, unicamerales y bicamerales, centralizadas y descentralizadas, con un gobierno más fuerte y una legislatura más débil, o viceversa.

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4 Responses to “Exportar la esencia europea”

  1. “Mientras Italia vibrava ante la posible vuelta de Berlusconi”.
    Todos los pretéritos imperfectos terminados en -aba terminan, eso, en -aba, con B.

  2. Cierto. Gracias!

  3. Moncho says:

    El tema de la esencia europea es a mi parecer complejo y sobre todo rayano en la doble personalidad. Por una parte consideramos nuestro el patrimonio de la democracia (que si Atenas, revolución francesa y todo eso) y nos erigimos en la cara amable de Occidente, en contraposición con la apisonadora estadounidense; por otra parte, nuestro interés de cara al planeta es emplear tres continentes como localización para producir barato y sin pagar factura por la contaminación ni la explotación.
    No sé si es salirme del tema, pero creo que se hace urgente la revisión crítica y profunda de la conciencia europea, asumiendo que eso de la UE no es más que un barniz levemente político para pintar lo que de verdad nos interesa: El MERCADO COMÚN.
    (Qué rollo suelto, será la lluvia).
    Salud!

  4. Un rollo fantástico. Gracias!

    De hecho, la Unión Europea, por muchas capas de barniz que demos, nació como una comunidad económica.

    Muy bueno lo de la doble personalidad.

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