Extraños en su propio país

Una de las cosas buenas que tiene el periodismo es la licencia que te da para dejar de informarte por fuentes de segunda mano para pasar a ver la realidad con tus propios ojos. En este caso, he tenido la oportunidad de pasar unos días en contacto con la familia y amigos de Rothman Salazar, un chico de origen ecuatoriano criado en Bélgica. Es una historia más, a la que esta vez hemos puesto nombre y apellidos, que refleja la complejidad de las migraciones y las injusticias que sufren siempre los que menos tienen.
Él fue detenido hace un par de semanas cuando volvía de marcha. Habla francés, es un buen estudiante y quiere vivir en un país que ve como propio. Pero Salazar es "ilegal" (si es que las personas pueden serlo, por sí mismas). Su madre ha criado a otras tres hermanas. Sola, sin derechos y con trabajos pagados en negro.
Un tribunal ha negado hoy a Salazar su libertad. Lleva 12 días en un centro que en la madrugada del sábado se incendió tras un motín de varios internos.
Foto: Le Soir
No se es de dónde se nace, sino de donde se pace.
Hechos como este forman parte de las contradicciones del sistema. Queremos extranjeros bien formados, pero estamos dispuestos a echar y a encarcelar a los que tenemos porque no están documentados. No tiene sentido.
Saludos.
La miseria te ahoga,
el hambre te mata,
vayas donde vayas,
los pobres no tienen patria.
Los muertos de Cristo – Los pobres no tienen patria
Un placer leerte de nuevo.
Saúdos dende Ribadeo!