Dice Quequé que en España se está perdiendo hasta la “libertad de insulto”. A veces pienso que entendemos la libertad de expresión como una patente de corso. Y algunos de los que más se llenan la boca defendiéndola no aceptan que, en aplicación de la ley, les sean exigidas responsabilidades. Como declaró Losantos a la salida del juicio, él sabe que tiene razón, “pero en España la Justicia es una lotería”. Vamos, que ya puede decir misa el juez que él tiene “la razón moral”. En el banquillo de los acusados no estaba tan impertinente (además, los testigos por él llamados le dieron la espalda) y sólo pudo defenderse diciendo que “los otros medios” decían algo parecido a lo que él decía (falso) y que las cosas de la radio, sacadas de contexto, se pueden interpretar como se quieran. Es decir, el mismo argumento de los políticos (en vez de rectificar, se defiende uno atacando). Quién fija el criterio para entender las cosas de la radio? Suponemos que él mismo, claro.
Para colmo, dice que sus palabras no son ofensivas, sino satíricas. A mí no me han hecho gracia.
“Como lleva dos meses dispuesto a llegar a La Moncloa como sea, como Zapatero, como sea, pues está dispuesto a llegar como sea también por encima de los 192 muertos”.
“Lo repito, alcaldín, 200 muertos, 1.500 heridos y un golpe brutal para echar a tu partido del Gobierno. Te da igual, Gallardón, con tal de llegar tú al poder”.
Se puede decir cualquier cosa en nombre de la libertad de expresión?
No se puede decir cualquier cosa en nombre de la libertad de prensa.
Pero como Losantos existen muchos… solo hay que ver a aquellos que se ganan la vida insultando y difamando porque creen estar en posesión de la verdad absoluta y cualquier crítica a sus posicones se convierte en una herejía de lo que consideran correcto.
En la variedad está el gusto, pero desde el respeto MUTUO.