Jornada de reflexión: ¿qué es eso?

Juan Varela hace un profundo análisis de lo que por otra parte es una obviedad: la jornada de reflexión se ha diluido con la democratización en el acceso y publicación de contenidos. Exactamente igual que una campaña electoral reglada y de 15 días:

Incluso si todo el mundo respeta a pies juntillas el oasis de la jornada de reflexión, la asincronía de internet y la presencia permanente y accesible de todos los contenidos permite que los actos políticos, mensajes, vídeos, propaganda, etc. de toda la campaña aparezcan ante el ciudadano en lo que es ya el presente continuo de la política en el ciberespacio y en una democracia irremediablemente orientada a las elecciones.

En el ámbito privado, ninguna de las prohibiciones de la ley electoral (art. 53) rige. Los ciudadanos pueden, por tanto, ejercer la comunicación interpersonal sin trabas. En esa definición se pueden incluir los blogs, los espacios individuales o de grupo en redes sociales, los mensajes de móvil, etc.

[...]La jornada de reflexión tenía sentido en los comienzos de la democracia, cuando algunos no aceptaban el nuevo régimen y aquel día permitía descanso a los ciudadanos y una oportunidad para evitar incidentes y alteraciones de la libertad para votar.

Hoy está superada por la realidad de la comunicación en la era de la información 24 horas y cuando la política utiliza todos los medios de la sociedad de la información.

Con todo, y aunque la concepción política de la expresión se haya quedado sin uso, no estaría de más darle el sábado unas cuantas vueltas al momento político actual y el papel de cada ciudadano en él. Yo hago el propósito.

Tags: ,

One Response to “Jornada de reflexión: ¿qué es eso?”

  1. Antonio says:

    Es evidente que la jornada de reflexión hoy no tiene el mismo sentido que hace 25 años pero, a pesar de todo, no es malo tener algo de sosiego y calma un poco antes de votar. Fundamentalmente para evitar, en lo posible, la programación de acontecimientos para los últimos momentos que, convenientemente difundidos y amplificados por los medios de comunicación, puedan desvirtuar el proceso. Especialmente en un país propenso a la exageración y al exhibicionismo como el nuestro.

Leave a Reply