La multitud marchó tranquila

La manifestación contra el terrorismo era muy esperada. Muchos la cubrieron para sus blogs y muchos periodistas para los medios de comunicación.

Yo mismo escribí una crónica para 20minutos.es, con las fotos y testimonios de la gente que me encontré en el acto.

Al día siguiente, al leer los periódicos, tuve la sensación de que El Mundo venía con grapa y parecía más manejable. En realidad, aunque me sorprendiese lo que leía, en mis manos tenía el ABC, que ha demostrado muchísima más cordura y coherencia que el diario de Pradillo en los últimos meses.

Su editorial critica que hubiese muchos más gritos contra el PP que contra ETA, lo que es sencillamente falso y comprobable muy fácilmente, sólo con ver las pancartas que había en la concentración (y compararlas, por ejemplo con la de la AVT en diciembre).

Además dice que no sirven de nada discursos líricos y critica el manifiesto, hueco en su retórica, que es, más o menos, como llamar estúpidas a 200.000 personas, o las que hubieran (por cierto, sin guerra de cifras).
Por contra, El Mundo ataca al PP, y no por débil o acomplejado, precisamente: “un éxito de los convocantes, una oportunidad perdida para el PP”. Elogia el civismo y que fuese un acto contra ETA y no contra el PP. Impecable e insólita. El Mundo se reinventa.

Impresiones

Uno llega a plantearse si no tendrán razón los que dicen que, en medio del clima actual, ‘unos’ no son iguales que ‘otros’. Que los excesos de las manifestaciones de un tipo no encuentran analogía en las del signo contrario.
La manifestación fue tranquila, llena de cordura, y casi nadie entiende que el PP no se haya sumado, después de que se cambiase el lema conforme a sus exigencias o de que ni Zapatero ni Rubalcaba asistiesen. Otro hecho insólito, que tiene poca vuelta de hoja.

Allí había de todo, pero sobre todo buenas intenciones, como las de Mariano, un hombre al que entrevisté y que Rosa recoge en vídeo.

¿Dónde estaban los jóvenes? Lo que no había era gente joven. Muy pocos bajaban de la mediana edad, aunque los había. Aquí no hay diferencias: la AVT tampoco concentra en sus marchas mucha savia nueva. ¿Es que ya no nos importa la política?

Otros se hacen la misma pregunta, como Martínez Soler, que critica que el grupo pese sobre el individuo, y que prime el “me-la-sopla” al activismo y el sentido cívico: “¿Qué podemos hacer para que nuestros hijos, que no han vivido la dictadura, valoren la libertad sin que, para ello, tengan que perderla?

Otros se preguntan también por qué fotos como esta, que recoge Nacho de la Fuente, o esta otra, que recoge Rafael Estrella, no son posibles hoy.

Muchas preguntas en el aire, que quizás hoy hallen respuesta con la comparecencia de Rodríguez Zapatero. Aunque hay poco optimismo.

La rama de olivo que muchos sostenían hasta hace quince días se ha esfumado, escapado de entre los dedos.

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