José Ángel González, uno de los autores de Los Reporteros -otro blog de estos escrito a medias, o a pares-, se desespera hoy buscando el modo de averiguar qué tiene relevancia en este mundo nuestro… y por qué leches. Le da vueltas a partir de lo mismo que nosotros planteábamos aquí hace un par de días: un fin de semana con las portadas llenas de cantaoras, pilotos y manchegos triunfantes.
Pero también a partir de los gajes de un oficio que, según nos cuentan -él y muchos-, tiene cada vez menos de autenticidad:
Acepto de buen grado las normas del juego periodístico (lo que manda, manda; lo que importa, importa) aunque, en ocasiones, sus consecuencias resulten cruelmente cómicas: preparar un obituario por alguien que no ha muerto, escribir sobre Java sin haber pisado Java,ningunear a un gran señor del cine por el orgullo patrio o loar a un piloto de coches (’un piloto de coches’, suena a chiste) que gana inmoralmente -gracias al patrocinio de empresas casi monopolísticas, por ejemplo- el dinero suficiente para que sobrevivan, por lo bajo, unas cuantas docenas de miles de niños de Java que mueren cada año de disentería, es decir, de diarrea.
Hace un par de días, nos hablaban en clase de la Agenda Setting. Algo así como que “es noticia aquello de lo que los medios hablan, y no viceversa“. Nos dicen lo que importa, para que hablemos de ello. Hablamos de ello, y entonces vende y da audiencia. Porque ya lo decían los clásicos: de lo que no se sabe nada, nada se puede llegar a saber. Purita mayéutica, pero sin parte reflexiva. Si el monopolio lo tienen cuatro, a ver cómo nos las apañamos para salir de ese círculo vicioso en que son ellos quienes marcan los baremos de la relevancia.
(Lo peor de todo es que aun podemos ir más allá, si queremos revolcarnos en el fango. Ni siquiera de lo que sí se habla se habla bien. Nos quedamos en el titular, en la superficie.
Como señala José Ángel, a menudo ni siquiera los encargados de tratar un tema están del todo en condiciones de hacerlo: “hablar de Java sin haber pisado Java“, en todos los sentidos.
Aunque, “total, qué importa”. En la definición que nos daban en clase también decían algo así como que la cuestión no es qué se diga, sino de qué se hable.)
Podemos caer en la contradicción y el absurdo en las palabras y en los métodos sin que a nadie le preocupe demasiado. Lo único que necesitamos al llegar al kiosko o al sofá es que el titular más grande corresponda a lo que tiene que corresponder según la visión buena del mundo. Si el frontispicio de los medios se corresponde con el de mis verdades, todo está bien, puedo dormir tranquila: le tengo pillado el truco a la regla del juego.
Que no nos sorprendan. A lo de “no news is good news” pueden dársele miles de vueltas.
Poco a poco, muchos le estamos poniendo esperanza y curro a cambiar eso y tratar de abrirnos un hueco desde el que hablar de lo que queramos y como queramos.
Pero la verdad es que yo me he quedado con la duda de si en la Facultad esto de la Agenda Setting nos lo explicaron como curiosidad o como técnica a aplicar.
Y mucho me temo….
[ Agenda, por cierto, del latín agendam. "Gerundivo de ago, -is, -ere". Dicho en cristiano: gerundivo es el tiempo que indica cosas por hacer. Ago es el verbo que significa eso: hacer, llevar a cabo. Agenda, pues, es una abstracción que se refiere al conjunto de cosas que deben ser hechas. Lo que está muy bien cuando se trata de un cuadernito-calendario, pero acojona un poco si aún creíamos que informar era más bien proponer, sugerir, desvelar, mostrar, compartir, abrir puertas. ]
Y empiezo por el final que la cabra tira al monte: qué tendrá la etimología que tan temblando te deja con sus verdades de significado…
Y sigo por el principio: anécdota. El viernes presentamos revista y habrá medios de comunicación. Un compañero de redacción me dice: “Habrá que preparar una frase de diez o quince palabras para que nos la reproduzcan tal cual”. Y yo asentí, obediente, subyugada por lo claro que lo tenía el colega y lo fácilmente que lo asumí yo. Diez palabras.
Y termino preguntando: ¿habéis pensado seriamente a qué nos enseñan en la facultad? Francisco Álvarez Velasco (poeta y webmaster de http://www.portaldepoesia.com) nos decía, por lo bajini, que el 80% de las clases a las que asistiremos serán pérdidas de tiempo y que hay que recuperarlo leyendo, buscando, preguntando, curioseando, en suma, por todos los recovecos académicos y del mundo universitario.
Pensar seriamente en lo que nos enseñan en la Facultad, ese es el principio del Caos…
¿Tú te fijaste en la cabecera de este sitio, alma de Dios?
Pues eso.
Precisamente por todo lo que expones aquí debemos luchar por el periodismo ciudadano. Pese a eso y a que nos intenten convencer de que nos puede acabar quitando el trabajo a los profesionales. Respecto a aprender en la universidad… estási aprendiendo más haciendo un blog como éste que en muchas de vuestras asignaturas. Si fuera el decano, permitiría que os lo convalidasen…uhmmm, no sé, con por lo menos 20 créditos, jejeje
No me hables del decano, que me enciendo. Todavía nos debe una entrevista para este blog… Veo el tema como tú, Pau. La esperanza está en la revolución (esto no suena muy moderno, ya sé…). Con todo, no creo que sea el gran antídoto de todos nuestros males. Demasiado fácil…
El decano es el decano… ¡que nadie nos toque a nuestro decano, tan elocuente él, dónde va a parar! XDDDD
Supongo que esperanza tenemos, en la Universidad, en el Periodismo y en casi todo, si no paramos de meternos en berenjenales como este. Yo tampoco creo que vaya a ser la panacea, pero la revolución empieza con pasitos, supongo… Y bueno, por lo menos sirve para mantener la ilusión. A corto y a largo plazo. Que no es poco.
No, Lau, no me había leído la cabecera. O no para responder a ese post. La cita pertenecía a una información almacenada pero no procesada. Olvidas a Hesíodo, querida, elpís-elpidos: ¿esperanza? No señores, la velocidad se demuestra andando y eso es lo que estaís haciendo: no esperar, sino ACTUAR! Eso sí que es revolucionario y no esperar que llegue el EEES y nos solucione la jugada.
EEES? Perdóname la ignorancia, Al, pero te has lanzado y yo me pierdo…
Esperanza activa, mujer, algo aprendí en dos años de griego.
Hay dos formas de ir a la Universidad. La primera, ir a las clases, estudiar los apuntes y los libros exigidos para aprobar el examen y al final de la carrera tomar el título y colgarlo en la pared. Y la otra manera es no quedarse sólo en eso, no sólo ir a clase y estudiar para superar los cursos, sino vivirlo, vivirlo de verdad, querer aprender; y sinceramente, la mejor forma de aprender en la Universidad es buscándote tú mismo las lentejas… Los de Bellas Artes dicen que en los años de facultad aprenden más de los propios compañeros, de lo que se mueve en los pasillos. Los de Historia, aprendíamos más yendo a excavaciones, a cursos y conferencias que en las aulas. Los de Periodismo, como bien habéis dicho aquí, aprenderéis más sin duda haciendo la calle (que nadie me malinterprete) y llevando a cabo ideas tan buenas como esta página… Cada uno elige el camino que más le interesa, os toca hacer la elección: que pastilla os tomaréis, la azul o la roja?
Espacio Europeo de Educación Superior… Me disculpe el “lanzamiento”.
So here’s Heather Locklear on the beach playing football, flirting, and generally acting young. And while her body is still in great shape, the signs of ageing are starting to show. Most notably in her face, where it seems she skipped her last Botox appointment (or maybe her face-lift could use a little tightening).
Sadly, she’s also showing signs of getting older in her arms and legs, where she’s starting to get a bit of that “old lady waddle.” In fact, the only place it looks as though she hasn’t aged is around her boobs, which are still remarkably perky (though the reason for that is probably an easy guess.)
If you need more help making you decision, check out these Heather Locklear bikini pictures, nude pussy and tits, as well as the rest of this set after the jump.
Super ecxited to see more of this kind of stuff online.