Magnolia

2008 March 22
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by Testigo para la acusación

magnolia.PNGCuando una película consigue activar esa región del cerebro tan perezosa, esa que sólo se pone a funcionar en ciertas ocasiones, es que es una buena película. ¿No os ha pasado nunca? ¿Nunca, mientras véis una película, os dáis cuenta de repente de que hacía un buen rato que mirábais fijamente la pantalla sin prestar atención? Y no porque fuera aburrida, no, sino porque había conseguido poner en marcha esa región del cerebro de la que os hablo. En la que están los pensamientos más íntimos y elaborados. A mí… esta noche me ha ocurrido con Magnolia. De las nueve tramas paralelas, todas brillantes, de las nueve historias personales que se entrelazan hasta acabar muriendo en un mismo punto, hay una que ha conseguido activar mi cerebro: la de un niño. Un niño de unos 10 años, que está a sólo dos programas de batir el récord de participación en un concurso de televisión; en medio de una de las emisiones, se niega a salir al escenario: “¿por qué tengo que ser siempre yo? ¿por qué tengo que mostrar lo tonto que soy al ser listo?”. Un guión demoledor, un pequeño gran actor, una historia cotidiana. El padre del niño reacciona violentamente, quiere que gane, quiere que sea el mejor. Él quiere ser el mejor. Es una pieza brillante en una película brillante: incluido el fenómeno meteorológico final… que no destriparé [ya se destripa solo].

2 Responses leave one →
  1. 2008 March 26
    David permalink

    precisamente el final es lo unico que no me gustó. Grande Tom Cruise y magnífica despedida de Jason Robards

  2. 2008 March 26

    Bueno… A mí, de vez en cuando, me gusta que un final me descoloque los esquemas…

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