
Cerca de donde yo vivo hay un parque, que cada mañana de sábado o domingo amanece roto por cristales de botellas de alcohol barato, axfisiado por bolsas de basura y desperdicios.
Es una de las consecuencias del botellón, que en muchas ciudades despierta a vecinos y constituye un problema de orden público.
Algo tan sencillo como una reunión de jóvenes que se juntan para beber y charlar, contar el chiste de moda o flirtear. En sí, eso no es malo. Sí lo son las irresponsabilidades: hacerlo en zonas donde los vecinos duermen y no recoger.
Pero no por ello debe prohibirse el fenómeno; basta con tratar de controlar las consecuencias negativas.
Los jóvenes de IU de Valladolid han realizado un vídeo (impecable) en el que se muestran críticos con sus propias actitudes pero critican la mera sanción o las soluciones a medias que imponen las autoridades.
Y es que pese a los intentos de prohibición (y en Madrid lo sé de primera mano), sólo se han conseguido evitar las macro-concentraciones, pero no los los botellones habituales de cada fin de semana.
Mientras leo los motivos de estos jóvenes en su blog me pregunto…
¿Por qué no es delito beber en una discoteca, llena de humo y ruido ensordecedor (al que muchos llaman música), con el precio de bebida de garrafón elevado al infinito?
Ojala se hicieran asi los botellones, pero….una discuteca cuenta con una licencia de apertura y ha pasado (o deberia) diversas revisiones tecnicas municipales; en cuanto al humo, ya se vera con la Ley “antitabaco”; el ruido es cuestion de gustos, otros dirian de cualquier otro tipo de musica que es ñoña, comercialoide, etc -el regetoon lo ponen en cualquier parte, por cierto
-; y el garrafon puede constituir eventualmente algun que otro delito/infraccion contra la salud de los consumidores o contra la Hacienda…creo que hay bastantes elementos, por no decir todos, diferentes. Cuando yo salia y bebia en la calle no hacia lo que se hace ahora, y recogiamos lo que habiamos llevado para arrojarlo a un contenedor. Interesante topic.
Yo voy a discotecas, aunque huyo de las grandes superficies…
No pretendo criminalizarlas, pero sí señalar la gran hipocresía que considera el botellón como un peligro. Esa misma gente parece estar encantada con que los jóvenes nos dejemos nuestro dinero en copas carísimas, en lugares sin apenas posibilidad para la conversación (sí puedes hacerlo en un parque, tranquilamente con tus amigos) y que, en muchas ocasiones, están bastante mal insonorizadas.