Peor para el sol

Ajenos a la vorágine electoral, una pareja sigue en un bar de Madrid un concierto a medio camino entre el protagonismo de los eternos segundones y el karaoke sin complejos. La Noche Sabinera reunía de nuevo, en el final de su gira, a los músicos del robacorazones tocando (y cantando, con voz clara y sana) sus temas inmortales ante un público que también participaba del espectáculo.
La pareja, que tendría la edad de los protagonistas de las canciones del cantautor, tomaba una cerveza en la mítica sala Galileo, hogar de cientos de cantautores y cómicos durante más de 20 años, autodefinida como “santuario laico”. Bien pudieran ser hermanos, sobre todo por la mujer mayor, rubia de bote, que los acompañaba con menos energía y pinta maternal.
Las canciones eran las de siempre: Princesa, Calle melancolía, La del pirata cojo, 19 días y 500 noches, Peor para el sol… interpretadas por viejos lobos curtidos en conciertos y conciertos.
Los dos chicos se las saben todas, como casi todo el auditorio, que responde con un aplauso, un grito o un piropo picante a toda señal acústica proveniente del escenario. Durante más de dos horas.
Uno tras otro, los improvisados (o no tanto) invitados subían al escenario. De repente, mientras su acompañante se va al baño, la pareja se abraza [...] y se saca una foto con la profesionalidad de no estar mirando a través el objetivo, de disfrutar de la música que quizás evocase algún momento íntimo. Suena una lenta.
El espacio alternativo contó con algún invitado de renombre. Aunque no apareció Joaquín Sabina, como alguien nos había filtrado, sí estuvo Ismael Serrano. “Son las cosas que te pasas en Madrid“, apuntó un blogger andaluz que echaba de menos el mar.
La pareja exprimió hasta el último acorde cada diferencia del concierto con los discos ya rayados por el uso, para abandonóar después rápidamente la sala, con brillo en los ojos, tras la apoteósica despedida y cierre; como con prisa. Al lugar donde se ha sido feliz no se debe tratar de volver, que diría el cantautor.
(Gracias a los agradables descubrimientos Víctor, Jero, Alberto, y eternamente a Rosa)
Trato eternamente de comentar aquí…Fue una pasada. Cada noche sabinera me gusta más que la anterior. ¿Esto es un wikiconcierto o un concierto 2.0?
Qué grande (en sentido figurado, y no tanto) es la Galileo, pero qué cara.Si es un santuario laico sus mayores deidades son Faemino y Cansado.
Rosa, Alberto, Dani, gracias por vuestros posts! Me alegro muchísimo de que os lo pasáseis tan bien como yo. Abrazos grandes!
Por fin nos conocimos… Un placer, espero que haya más. Una crónica tremenda…Un abrazo!
Fue una noche completamente mágica, como todas las que paso en Madrid pero con más estrella.Felicidades por la crónica!!!Un beso!