El despacho es encantador, dan ganas de introducirse en él para probar a escribir algunos relatos literario o algunos poemas, aunque su tranquilidad ya es un himno lírico para llevárselo puesto. Confieso que mi debilidad son los despachos y los artículos de librerías…
El despacho es encantador, dan ganas de introducirse en él para probar a escribir algunos relatos literario o algunos poemas, aunque su tranquilidad ya es un himno lírico para llevárselo puesto. Confieso que mi debilidad son los despachos y los artículos de librerías…