Se me ocurre que a lo mejor un cambio de escenario nos hace recordar de qué se trata realmente. A las noticias de cayucos nos hemos, tristemente, acostumbrado: a ver si ponerle otros rostros nos devuelve el susto que no debimos perder.
Aquí está el relato del periplo de otros de esos hombres y mujeres que saltan al abismo porque no queda mucha más opción: la historia de los más de mil emigrantes que cruzan cada semana selvas y ríos para pasar de Guatemala a México.

Al final, da lo mismo que sea por mar, que sea por tierra; aquí o allá. Es como si fuera una plantilla predefinida a la que se le cambian detalles. Selvas o estrechos, camiones o pateras, un poco más de oscuridad en la piel o un poco menos de almendra en los ojos; pero la misma desesperación de partida, los mismos muertos, igual fracaso al cruzar la meta, la misma impotencia de que los hilos los mueven otros.
Siempre una ruta desde el sur del sur al mayor norte que pueda llegarse.
Y como Sísifo, resbalar cuesta abajo de vuelta.
quien era sísifo?
Según los mitos griegos, un tipejo que por desafiar a los dioses fue castigado a pasarse la eternidad subiendo a la cima de la montaña una roca… que inevitablemente caería rodando por la ladera nada más llegar.
Puedes echarle un ojo a su historia aquí: http://www.poesiadelmomento.com/luminarias/mitos/57.html ; o repasar el modo en que Camus siguió dándole vueltas en este otro aquí: http://pabloinsua.tripod.com/camus.htm
¡Saludos!