Televisión pública para minorías

Uno de los grandes dilemas que planean sobre las televisiones públicas (ya sean autonómicas o nacionales) es cómo resolver la tensión entre audiencias masivas y adecuado servicio público. Algunos sostienen que el actual modelo es asimilable al de televisión privada, aunque con matices. Lucha por la audiencia con formatos similares. En esa competición, incluso grandes eventos de ‘interés nacional’ (o al menos así llamados) como la Eurocopa, Wimbledon o los encierros de San Fermín están siendo emitidos por privadas con mejor talonario.

Por otra parte estamos los que pensamos que las audiencias, pese a lo doloroso que es tenerlas encima de la mesa al día siguiente cuando son malas, no deberían regir una casa que se supone ha de informar, entretener, pero también educar o transmitir valores. ¿Por qué la televisión no va a servir para esto? ¿Por qué limitarnos a la ‘caja tonta’, que rara vez aporta algo? Quizás porque, con este espíritu, generalmente te ve menos gente. Conjugar audiencia y buenos programas suele ser caro en dinero y en ingenio, mientras que perseguir a millones de personas con cuatro periodistas destripando a un famoso cuesta cuatro duros.

Comparto la reflexión de Mariola Cubells, que aunque no se refiere a las teles públicas, bien pudiera:

Quizá alguno de ustedes esté entre ese millón de espectadores que suelen ver programas como Callejeros, o series como Mujeres desesperadas, o Betty, o Perdidos. Como sólo somos un millón, los programadores no nos tienen demasiado en cuenta, porque lo que ellos desearían, claro, es que fuéramos cinco. Por eso a veces esos espacios que tanto nos gustan, peligran en la parrilla, porque sólo somos un millón y no lucimos. No se sabe nunca si habrá una segunda entrega y eso hace que uno no quiera enamorarse del todo, por si luego todo se evapora.

¿Cuándo empezarán las televisiones públicas a retirar programas del horario de máxima audiencia porque son malos* y no porque tienen poca audiencia?

*No voy a ser yo quien defina bueno o malo, hasta ahí podríamos llegar, pero a estas alturas me parece demostrado que las audiencias millonarias no siempre son sinónimo de calidad.

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3 Responses to “Televisión pública para minorías”

  1. migramundo says:

    ¿Quizá cuando se comporten realmente como servicios públicos? Aún así, lo veremos. Saludos.

  2. x says:

    Precisamente porque estoy de acuerdo contigo, creo que la televisión pública debería ir abandonando paulatinamente los ingresos por publicidad, restringiendo la emisión de spots hasta su total desaparición, así como los patrocinios directos a los programas. Es el único modo que se me ocurre con el que acabaríamos teniendo una televisión pública destinada al servicio público, sin dependencia de esos “cinco millones”.

  3. Juancho says:

    Buen articulo. 1) Creo que los canales publicos deben ser privatizados; si quieren montar un canal cultural / divulgativo publico y sin anuncios, con teatro y musica y documentales y tal, no tengo ningun problema, pero si es un canal normal de entretenimiento, pues estoy en contra. 2) Es que la tele es un negocio, y si los espectadores quieren ver basura, esto es lo que los canales les daran, disgraciadamente.

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