Un dragón de hierro ya danza sobre el techo del mundo…

2006 July 2
by Laura Casielles

Ahora que empieza el verano, se ha puesto en marcha un nuevo sueño para viajeros. El Qingzang realiza desde la mañana de ayer su viaje inaugural para unir el sur de China con el Tibet a través de la línea ferroviaria más alta del mundo.

Dos mil kilómetros de trayecto, de los cuales la mitad transcurre por encima de los cuatro mil metros; y una cuarta parte, avanzando sobre hielos perpetuos. Desde Qinghai, un pueblo situado al pie de la meseta tibetana, “un dragón de hierro danza sobre el techo del mundo“, según dicen. Cruza la cuenca del Río Amarillo, el nacimiento de los ríos Yangtsé y Mekong, saluda al pasar a los enormes guerreros de terracota de Xian, se pasea largo rato por encima de las nubes. Bajo los asientos hay mascarillas de oxígeno, y los vagones van presurizados, como en un avión, para evitar los mareos del mal de altura. Serpenteando entre antílopes y santuarios budistas, llega a Lhasa, la “ciudad de los dioses”, donde descansan los lamas.
Hu Jintao está encantado de la vida por haber logrado hacer realidad la proeza que Mao soñó hace medio siglo. Como a lo largo de toda la historia, las locomotoras son buenos vehículos para la propaganda -sobre todo si en los vagones se pintan los ocho honores y deshonras de la moral socialista-. La vía de Qingzang va a atar entre sí los pueblos del Tibet, a unirlos con China, a acercarlos a la frontera con la India. Extenderá el comercio y dará trabajos. Todo esto, que se ensalza desde Pekin como señal de desarrollo y progreso para la más conflictiva de sus provincias, no se ve tan claro fuera de los círculos gubernamentales. Se habla de que es otro intento de control del Tíbet por China, de meterlo más dentro de sus costumbres… y de su mercado. Que también facilitara la migración china a Tibet, con merma para la identidad local, y que, además, los trabajos que el ferrocarril proporcione irán precisamente para esos inmigrantes. Que el medio ambiente sufre y la demografía se desequilibra; que mejor habría sido gastar esos dos mil seisicientos millones en educación o sanidad. Aunque las autoridades de Lhasa sí creen que el tren va a beneficiarles. Las protestas vienen más bien de los tibetanos en el exilio. Como siempre, a los países con ganas de ser imperio las obras faraónicas les vienen muy bien.
Proeza o colonización, lo cierto es que cuando una vía cruza un pueblo, la vida cambia. Llegan viajeros con cámaras y nuevas visiones, es más fácil irse. Los niños que sueñan viendo pasar los trenes saben que las fronteras están ahí al lado.

De Linares-Baeza a Alcázar de San Juan, Aves que vuelan, Talgos que se van… El Transiberiano y el Orient Express son mis cofrades del chemin de fer”, dice la canción. Empieza el verano. De todas partes salen trenes. Viajar es subir las maletas a un estante imposible, abrir un diario y saber que hay por delante semanas en que el mundo será distinto.

El tren que sube a Macchu Picchu desde Aguascalientes tiene dos versiones. En la de los turistas sirven mate de coca que no puede beberse porque el traqueteo lo tira inevitablemente sobre el vecino; en el de los peruanos, amarillo y con bancos de madera por asiento, los gritos quechuas y el pan con queso amenizan un viaje mucho más largo hacia las escaleras que conducen a las ruinas. Los trenes que unen ciudades pequeñas en Hugría son un vagón rojo y hueco. Sólo hacen el trayecto de una estación a la siguiente, hay que cambiarse cada vez. Los viajeros de Interrail se hacen amigos entre sí en Termini para vigilar mutuamente que no se acerquen a las mochilas los hombres de aspecto raro con los que comparten noche en la estación. Por la de mi pueblo pasa a las cuatro el Transcantábrico, con las cortinas siempre corridas, y una rendija entre telas permite ver las mesas con la comida lista y las literas apetecibles como toda cama de hotel. Dicen que África puede recorrese en un tren azul.

¿Quien se atreve a recorrer el Transiberiano, hacer transbordo en Siberia para tomar el Transmongoliano hasta Pekín y de ahí coger el Camino al Cielo con destino a Lhasa? (preguntan en El País)

Empieza el verano. Salen los trenes.

…Bon Voyage…

No comments yet

Leave a Reply

Note: You can use basic XHTML in your comments. Your email address will never be published.

Subscribe to this comment feed via RSS