
Observen a esta joven e improvisada Marianne. Es una buena metáfora de lo que fue Francia el domingo. Al menos ese día.
Hablábamos hace tiempo de que las elecciones francesas iban a ser apasionantes. No han defraudado. El enorme caudal de inormación se podía prever también.
Lo que al final hemos comprobado es cómo la información ha triunfado en estos comicios. Dentro y fuera de Francia, sin ser aburrida por política o reiterativa.
Me gustaría saber cómo viven los franceses unas elecciones generales españolas o alemanas. Dudo mucho que nuestros vecinos conozcan tanto a los candidatos, sus propuestas, sus puntos débiles y hasta la situación interna en sus respectivos partidos.
Los españoles, perfectamente informados
Ha ganado la información en España, cuando ni de nuestras elecciones se informa bien. La prueba la tenemos del 11 al 14 de marzo de 2004. La muestra la tenemos, además de en los grandes medios, en webs como Bottup, Ségolène o Sarkozy o el blog de Juan Pedro Quiñonero, por citar algunos que he seguido.
La información también ha ganado en otros países. Todos los diarios de relevancia del planeta le daban hoy una foto a Sarkozy, incluidos los norteamericanos. Por si fuera poco, la influencia de esa información ha provocado hechos tan curiosos como el que Tony Blair haya felicitado en el portal de vídeos Youtube y en francés al vencedor.
¡Qué gustazo!,teniendo en cuenta que Mariano Rajoy no habla ni gallego y que Zapatero sólo es capaz de sonreir en las cumbres europeas a la hora de las conversaciones de pasillos y la foto de familia (al hilo, no os perdáis esto ni esto).
Una participación histórica, como los coches quemados
Ha ganado la información dentro de Francia. Una participación tan excepcional (de casi el 85%) sólo se explica si un pueblo está muy engañado o muy informado. Ha habido un debate de dos horas y media entre los rivales en la segunda vuelta, otro insólito entre Bayrou y Ségolène (nada inocente, por cierto).
Los medios de comunicación, ayudados por la maquinaria electoral de los partidos, han sabido trasladar a la población la importancia de una votación. Y a los jóvenes la ilusión por la política, que no está muerta y sigue contando.
No todo son parabienes, y la comparación entre países ha de hacerse siempre en términos relativos. Para muestra, los 730 coches quemados y los 600 detenidos de entre los detractores de Sarkozy. No todo el monte es orégano.
Valoraciones meramente políticas aparte, tenemos mucho que aprender. De unas elecciones limpias, de cordialidad entre los candidatos, de identificación no sólo con unas siglas, sino con todo un pueblo… ¿Alguien se imagina unas elecciones parecidas en España en 2008?
[...] ¡Igualitos! ¡Igualitos! [...]
No me gustó nada la cobertura especial de TVE. No supieron reaccionar, no hubo frescura a pesar del despliegue, no dio la sensación de fuerza a pesar de que los enviados a las sedes eran Lorenzo Milá y Ana Blanco, coordinados por Cantero. Están mal acostumbrados a las maneras españolas, supongo.