Viajes en balde

“El nacionalismo se cura viajando”. Nunca he creído que el nacionalismo sea una enfermedad a erradicar y que, aún sin serlo, amaine o pierda fuelle dependiendo de cuántas puertas de embarque hayas conocido. Sin embargo, muchas veces te tienes que ir fuera para entender las estupideces que algunos (que se dicen nacionalistas) cometen en nombre de la defensa de su tierra.

catalunya.jpgSin ir más lejos, ayer, cuando casi presencio lo que sería mi primera pelea desde que llegué a Noruega, precisamente tras una “fiesta española” organizada para mostrar a noruegos, iraquíes o alemanes nuestras canciones más internacionales (léase “La Macarena”, “Antes muerta que sencilla” o “Sarandonga”, tiene coña). Las ironías del destino hicieron que casi brotase también algo muy nuestro: las peleas de bar.

Al final, los motivos poco importan porque además se quedó en un amago (algo muy nuestro, también). Una provocación, una cerveza de más y el lío está asegurado. No deja de ser curiosa esa división maniquea, entre buenos y malos, que se puede hacer desde posiciones políticas escoradas. No hay una paleta de colores. O conmigo o contra mí. Si un catalán no habla en todo momento catalán, es un fascista (¡aunque sus amigos no sean catalanes y no le entiendan!). Al final, hasta los detalles más absurdos como el color de la camisa o los zapatos de un madrileño lo pueden convertir, automáticamente y sin discusión, en un opresor catalanófobo. Seguro que además bebe champán en vez de cava. Si es que ante tales provocaciones…

Los de piel tan fina pocas veces se dan cuenta del flaco favor que hacen a la consecución de sus objetivos superiores, que suelen ser legítimos, expresados por lo general con buenas formas y nunca con violencia. No se dan cuenta de los ojos abiertos hasta la extenuación con que los obsequian los estudiantes de otros países, sin entender muy bien cómo se llega hasta ese punto. No se dan cuenta de que ensucian el nombre de su tierra y sus vecinos de forma estúpida. Y la estupidez, por desgracia, pocas veces se cura viajando.

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6 Responses to “Viajes en balde”

  1. Alberto says:

    Qué pena tío, que en un sitio como es nuestro Fantoft, con miles de estudiantes de todos los rincones del mundo y donde todos convivimos sin mayores problemas.. como puede ser que aquí, donde ves a un grupo de iraquíes jugandose unos futbolines con americanos y británicos sin el menor roce,todo risas, como puede ser entonces que aparezcan estos tres individuos, por que lo peor es que son tres que dejan mal a millones, y a base de provocaciones, insultos y mentiras se planten aquí y lien la que liaron,¡qué pena!
    Pero en días así también te das cuenta de la suerte que tenemos por no ser tan paletos y tan cerrados de miras, de tener la suerte de viajar, conocer gente,intercambiar opiniones,formarte en la creacion, cooperación y unión de ideas y conocimientos, de conocer Cataluña(o Catalunya o como ellos quieran,que más da) y a los catalanes (grande Ramón, que orgullosos estamos de ti) y saber que no debemos dejar de pensar bien de todo ellos solo por las injurias de unos pocos.¡Qué suerte amigo!

  2. Ramón says:

    La verdad es que fue una lástima. Como catalán que soy, sentí vergüenza ajena y empiezo a comprender por qué muchas personas del resto de España están en contra de los catalanes. Con la imagen que dieron estos tres, cerrados de mente, yo también estaría en contra de gente así. La actitud que tenían quizá tendría sentido hace 40 años, pero eso ya está pasado, no hay que quedarse ahí.

    Por suerte, no todos los catalanes somos así. De hecho son una minoría. Entre mis amigos hay nacionalistas catalanes, independentistas, españolistas… en fin de todo tipo, y nunca hemos tenido ningun problema por esto. Simplemente se trata de respetar la opinión.

  3. Rosa J.C. says:

    La primera vez que escuché esa frase creo que fue a Edu Madina en La Pelota Vasca, y lo decía con relación al nacionalismo pero añadía algo más: “Euskadi es muy bonito, pero también el resto del mundo”. No era para decir que es una enfermedad, sino a los que le ha enfermado el nacionalismo.

    ;) Weno, voy a echarme un poco, ando broken.

  4. Antonio says:

    Cuando las mentes están deterioradas por ideologías excluyentes el viajar puede mitigar los estropicios del nacionalismo retrógrado y radical pero, por lo que se ve, no basta para curarlas. De todas formas hay mucho de artificial en el debate, motivado por conveniencias políticas, que no sucede en la calle y en el vivir del día a día. La gente está más preocupada por la hipoteca, por el aumento del coste de la vida, por la educación de los hijos, la atención sanitaria, el cuidado de los mayores, etc; que por el idioma y por manifestarse diferente al precio que sea cada minuto. Por azares de la política, se han convertido en los eternos llorones del país. Pero se cuidan mucho de poner en sus productos “Hecho en Cataluña”, o de etiquetarlos en catalán (ahí puede más la cartera que el idioma), ¡no vaya a ser que se resienta el negocio!.
    Sin embargo, allegados que han estado recientemente en Barcelona, comentan que no han visto esa radicalidad que transmiten los dirigentes. Hablan de una gente sumamente amable, educada, dispuesta a ayudar y facilitar las cosas. De una ciudad cosmopolita y acogedora.
    También es cierto que alguna gente es especialista en crear problemas donde no los hay, o de agravar los que existen en lugar de resolverlos.

  5. x says:

    Minimizar estas actuaciones (no es representativo, el debate es artificial, por conveniencia política) es lo que llevamos haciendo 30 años, y sólo los ha afianzado (a los nazionalistas, me refiero) Recomendación: lean el prólogo de Joaquín Leguina al libro “El Estado fragmentado”. Ahí les dejo el texto completo, desde Kiliedro

    http://www.kiliedro.com/index.php?option=com_content&task=view&id=220

  6. Muchas gracias por tu comentario y el enlace, es un buen texto. Saludos!

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