Visita al diario Bergens Tidende

Hace unas horas he estado, con algunos colegas de la universidad, en el Bergens Tidende, el diario más destacado de los que se hacen fuera de Oslo y la referencia absoluta en información en Bergen, la segunda ciudad de Noruega.
La empresa, que algutina a una televisión local, un diario digital y varios impresos es propiedad en su 52% del todopoderoso grupo Schibsted, que controla los principales periódicos del país (a todos los niveles: serios, sensacionalistas…) y que ha realizado una expansión que lo ha llevado a otras partes de Europa, entre ellas España, donde posee la empresa editora de 20 minutos, líder de la prensa nacional.
En el grupo Bergens Tidende trabajan más de 220 personas en la parte editorial. La mayoría se dedican a la joya de la corona: el periódico homónimo fundado en 1868. Con 100.000 ejemplares de tirada media, el periódico mantiene un crecimiento constante pese a la tendencia. El paso a formato “compacto, que no tabloide” (como recalcan en BT para diferenciarse de la prensa amarilla) y la buena salud de la prensa impresa en el país son dos de los factores que han contribuido a su hegemonía, visible en su cuartel general en el centro de la ciudad y en los numerosos relojes urbanos que recuerdan dónde está la información 100% local.
En el interior se encuentran, junto a las secciones especiales (fotografía, diseño…) hay un área de coordinación donde se sientan los responsables de las distintas plataformas para decidir cómo responder a la noticia. Así, en una breve reunión, los jefes deciden si mandar a un cámara de televisión o no, si mandar a un redactor armado con un móvil para contarlo en directo en la web, etc. En las diferentes secciones, los periodistas se sitúan por temas y no por plataformas, favoreciendo una integración que no significa estrictamente tres diferentes trabajos hechos por el mismo periodista.
Este periódico, como la mayoría de los noruegos, no vende vajillas o croisants para sobrevivir, como pasa en España o Italia, por ejemplo. Sus ingresos provienen entre otros de los anunciantes (47%), la suscripción y venta directa (23%, teniendo en cuenta que el 90% de los lectores son suscriptores) y los beneficios de la rotativa y distribución (13%), que aprovechan para tirar ejemplares de la competencia y llevarlos a la casa de los lectores. El Estado les ayuda con exenciones de algunos impuestos.
En estos momentos apuestan fuerte por la web, para la que crean contenido propio y la información local. El uso de las agencias es muy reducido, a diferencia de la mayoría de webs españolas, pues creen que los propios periodistas de plantilla pueden informar mejor y respondiendo a las necesidades del medio. Además, el ámbito regional hace que se inclinen más por la colaboración con los propios ciudadanos (a los que, por cierto, instruyen con cursos en la redacción cada cierto tiempo) que por la mera reproducción de textos servidos por otros.
BT vive dentro del inmenso oasis de la prensa noruega. Cada habitante lee casi dos periódicos al día, por lo que BT no ha dado más pasos que los inevitables hacia la espectacularización. Otros periódicos (llamados de segunda gama) ofrecen otro tipo de noticias, todavía más locales. Además de todos ellos están los sensacionalistas, con los que más que competir el Bergens Tidende y otros periódicos conviven.
Algunas diferencias que chocan con respecto a la prensa española: el correo electrónico de cada periodista bajo su firma, el tiempo en la contraportada (consecuencia de la obsesión noruega por la meteorología, que nunca cambia) o el espacio dedicado al debate social, la opinión o la literatura.

Las fotos de la redacción y varias de las páginas, en mi espacio en Flickr.
Mi twitter
Algunos artículos
Señor Basteiro, vuelvo a mostrar mi desacuerdo al calificar 20 minutos como el “líder de la prensa nacional”. En verdad es el que más gente lee, pero ya sabemos porqué… Sospecho que esa guarrería llamada “qué” o algo así, que dudo si todavía te la meten en la cara todas las mañanas en el metro , también es más leída que otros periódicos. Cuando hay que gastarse un euro para informarse, eso es otra cosa…
EN fin, parece interesante la visita al Bergens Tidende. Es una pena que no pueda leer uno solo de sus artículos por esa barrera lingüística que tanto daño hace,aún así, tengo referencias no demasiado positivas de “amarillismo” por parte de este diario que, parece ser, se preocupa de mostrarse serio. EN fin, ya me contarás in person los detalles de esta gran empresa en expansión.
(de aquí un tiempo en todas las contraportadas de diarios el tiempo también, jaja)
El EGM -Estudio General de Medios, que puedes consultar en red- es bastante claro en torno a eso (de sus mediciones depende la inversión publicitaria). 20 minutos es el más leido. Que de ser de pago no lo compraría nadie? Tengo mis dudas. Seguramente, de ser de pago, invertirían más en otros contenidos, ofrecerían más información… Pero ese no es el debate y la estrategia comercial de Schibsted-20minutos es un éxito de todos modos. En el post sólo apunto un dato que está fuera de toda duda. Nos guste o no.
Qué daño hace la barrera lingüística. Estoy de acuerdo. Desde que llegué aquí me siento un poco frustrado por eso. Con todo, según lo que veo y me cuentan, BT está bien clasificado dentro de los periódicos serios. Si le echas un vistazo (solo a las fotos, con eso llega) a Dagbladet o VG verás qué es un tabloide noruego o qué es amarillismo. Y eso que aun están lejos de los británicos…
Un abrazo… y encantado de leerte por aquí!
Bueno, yo no he dicho que si fuera de pago no lo compraría nadie, pero dudo mucho que fuera el primero, sinceramente. ¿No deberíamos medir los lectores si cada meñana repartieran El País en el metro a todos los que cojen el transporte público?Hay algunos diarios gratuitos en mi pueblo que te aseguro que los leería mucha más gente que 20 minutos si tuvieran una distribución como la suya, con 2 chavales a las 8 de la mañana en CASI TODAS las paradas de metro, renfe cercanías y otros transportes.
Repartiendo caramelos gratis en todos los colegios conseguirás más caries que nadie, está claro.
Edu. El País no lo pueden repartir en el metro porque se les hunde el negocio, sería insostenible. Precisamente ese es el éxito de 20minutos. Lo importante no es pagar o no pagar, sino leer o no leer. Y hay muchos periódicos gratuitos con grandes sistemas de distribución que no tienen ni la mitad de lectores.
Y repito, si fuera de pago no sabríamos como sería. Nadie va a pagar un euro por 20 minutos (aunque hay estudios que dicen que a 50 centimos si tendría una masa decente de compradores). Pero es que si tuvieran que pagarlo, el periódico tampoco sería el mismo.
Y, como te dije antes y en el post, 20 minutos es líder de la prensa nacional en lectores. En personas a las que llega. Y eso sigue siendo incontestable, aunque lo compares con la caries. Abrazos.
Tal y como lo cuentas se ve como un diario ejemplar. Muy interesante la parte de integración. Me refiero a cómo deciden qué se deben mandar y cómo se cubre una noticia.
Me interesó tu relato, especialmente la parte de la integración, porque trabajo en un medio que vive un proceso similar (con todos los desafíos que plantea el subdesarrollo). Ahora, ojalá todos los periodiastas estuviéramos en un país donde la gente lee dos periodicos al día.
Saludos
CV