¿Y si San Google se convirtiese en ángel caído?
Para muchos de nosotros, Google se ha convertido en algo así como nuestro Gran Hermano virtual: Ponemos toda nuestra correspondencia electrónica en sus servidores, le confiamos las estadísticas de nuestra bitácora, administramos la agenda, publicamos nuestros videos o fotos, nos cobra y nos paga con su sistema de publicidad online, confeccionamos documentos y hojas de cálculo con sus herramientas y muchas opciones más…
En resumidas cuentas, ponemos en sus manos toda nuestra vida digital. Y lo hacemos sin ninguna clase de resquemor. Confiados que todos nuestros datos están seguros y a salvo de miradas indiscretas y ciberdelincuentes profesionales.
Además, y al contrario que le ocurre a Microsoft, nadie los mira con recelo y es una marca que goza de una excelente imagen entre sus millones de usuarios.
Pero… ¿qué pasaría si en uno de estos estratosféricos y sigilosos movimientos bursátiles la compañía pasa a manos de un tiburón de Wall Street o una corporación poco transparente?
Para muchos de nosotros,