Posts Tagged ‘castellano’

Polémicas artificiales

Sunday, July 6th, 2008

Siguiendo la línea iniciada en el anterior post, os dejo el primer párrafo de una reflexión acerca de cómo un par de periódicos se empeñan en sacar la bandera de la defensa del castellano, naturalmente monopolizándola. De repente es noticia y no sabemos muy bien de dónde ha salido. Un manifiesto (pdf) trata de denunciar con dudosas artimañas lo que no se ha denunciado en 20 años. ¿Por qué ahora?

Hay dos teorías sobre cómo vender diarios a toda costa. Los periodistas ingleses del sensacionalista Daily Mirror aseguran que no existe ninguna noticia, por importante o llamativa que sea, que merezca repetir en primera plana más de dos días consecutivos; que el lector, a la tercera portada, se aburre y bajan las ventas. En España la escuela es justo la contraria. Los sensacionalistas patrios han demostrado que la mejor fórmula para vender periódicos, si la ética profesional no es un problema, consiste en encontrar un tema bandera y perseverar en él hasta que, por insistencia, la noticia adquiera la importancia necesaria como para que se note en el quiosco, en la convivencia y, si es posible, en el Congreso de los Diputados. ¿Sólo dos portadas? Todo lo contrario: doscientas si hacen falta. “Si no pasa nada, tendremos que hacer algo para remediarlo: inventar la realidad”, decía el ciudadano Kane, William Randolph Hearst. Si resulta que España no se rompe, si la mochila de la conspiración ya no es bórica, si después de presumir de poner y quitar presidentes del Gobierno ya no podemos ni con el líder de la oposición… tendremos que hacer algo para remediarlo. Tú pon el manifiesto que ya te traigo yo a los intelectuales. Vamos a descubrir el Mediterráneo y después nos indignaremos porque el agua está salada.

Si el famoso manifiesto trata de luchar contra los partidos nacionalistas, mucho me temo que va a conseguir el efecto contrario.

Viñeta, como la cita, de Público.

Escandinavia como modelo de bilingüismo

Tuesday, April 29th, 2008

Es un hecho. En Noruega, desde donde escribo, pero también desde los países vecinos, casi todo el mundo habla inglés. Los jóvenes por descontado y desde la más tierna infancia. Uno de los factores importantes es una televsión con subtítulos y todos los programas en versión original (por otra parte, como se disfrutan más). Por eso no me sorprende este artículo de soitu.es, referido a Finlandia:

Quioscos, tiendas, taxis, instituciones públicas y privadas, transporte público… en todos los sitios siempre se puede uno manejar en inglés. Si la persona que está enfrente de ti no habla inglés, siempre intentará con una sonrisa en la cara y con cuatro o cinco logradas palabras en la lengua de Shakespeare dirigirte a otra persona que sí la habla. Aquí, los dependientes de Stockmann (‘El Corte Inglés’ local), siempre llevan en su chapa los idiomas que hablan, y el inglés es casi siempre uno de ellos.

En Finlandia, quienes quieran ver Los Serrano (…) o South Park tendrán que leer subtítulos si no saben la lengua original. Nada se dobla, y por supuesto se ven los subtítulos como algo natural y mucho más lógico que un doblaje. Lo único que se dobla aquí, por razones obvias, son la películas y series para niños.

Para un español, esto es otro mundo. Es un placer (y algo que crea algo de vergüenza propia) ver cómo en un grupo de fineses con un extranjero presente automáticamente se cambia al inglés. No les da vergüenza (como a nosotros) hablar entre ellos en una lengua que no es la suya. Cualquiera puede imaginar este esquema en España… Se puede ver en los propios españoles que hay aquí, en Helsinki: la mayoría de ellos siempre tendrán relaciones con españoles, hablarán español y su cultura seguirá girando en torno a lo español, aún a 3.500 kilómetros de distancia. Y eso no es ‘morriña’, es simplemente vagancia e incultura.

Por si fuera poco, en Escandinavia fascina nuestro país y el castellano es una lengua muy popular. Las aerolíneas de bajo coste vuelan al sur y a las islas y muchos jóvenes se deciden a aprender nuestro idioma sabiendo el potencial que tiene en América Latina (de cuya actualidad están al tanto) y hasta los mismísimos Estados Unidos.