Hace unos meses, el presidente del Gobierno fue interpelado: “¿cómo mantiene pactos de gobierno con un partido que no condena el Holocausto?” Ese partido era el BNG. “Si fuese verdad eso que usted me dice, tendría que llamar inmediatamente para pedir explicaciones” (contestó Zapatero, aunque cito de memoria). El partido nacionalista gallego había pedido que, ya que se condenaba, se pusieran también encima de la mesa temas actuales como la situación en Gaza y Cisjordania. Y eso no quiere decir, a priori, estar a favor (o no en contra) o comparar el Holocausto judío con la represión israelí en Gaza.
Supongo que Zapatero estaba en lo cierto y el BNG condena el Holocausto. Es impensable que cualquier formación política moderna no lo haga. Además sería una gran estupidez, más allá de irrisorios beneficios electorales.
Ahora, el BNG ha echado del partido al presidente de una asociación de amistad con Israel. Para la dirección de la formación, la asociación defiende a un “estado imperialista”.
Félix Soria explica por qué es tan lamentable la decisión: “Por la misma regla de tres, la asociación de amistad con China humilla a los tibetanos, la de amigos de Colombia sería partidaria de Álvaro Uribe y los amigos de Estados Unidos respaldan la invasión de Irak”.
Como el afectado recurrirá ante los órganos del BNG (fue expulsado por un comité comarcal), la dirección tendrá que pronunciarse.