Puede que cada vez salgan más nuevos diarios de pago, y que tengan una audiencia un poco más joven que sus competidores, pero el problema de acceso a la audiencia de pelo sin canas y costumbres contra natura (lease juventud) parece una batalla perdida si no se produce un cambio radical. Y lo que todavía es más significativo es que en las facultades de periodismo los alumnos prefieren gratuitos e internet. Un profesor ha hecho de nuevo el ya famoso test de la crisis:
¿Cuantos habéis comprado hoy un periódoco de pago? Ni una sola mano se mueve.
¿Cuantos habéis leído hoy un periódico de pago? Sigue la huelga de brazos caídos.
¿Cuantos habéis leído un periódico en papel? Aunque no sea de pago. Aquí sí; se levantan casi la mitad de las manos, unas doce.
¿Cuántos habéis leído hoy información? Aquí se incluye internet. Absoluta unanimidad. Toda la clase saluda brazos en alto.
Nueva sorpresa. (Recuerdo que estoy entre periodistas, gente a la que se supone que le gusta escribir). ¿Cuántos mantenéis un blog? Dos manos aisladas se mueven al fondo de la clase.
Alguno comenta: pero yo estoy en Facebook…
Nunca se me olvida que en la misma facultad, la Complutense de Madrid, regalan periódicos de pago que quedan, al final del día, amontonados en los pasillos de la casa. Muy pocos los cogen.
