La UE quiere importar la marca Obama. Mejor dicho: todos quieren parecerse a Obama, pero ante la falta de una marca de partido líder o hasta candidato a eurodiputado europeo, en Bruselas se multiplican los intentos. Suecia, que presidirá la UE el próximo semestre (después de los checos, antes de Zapatero), ha anunciado a bombo y platillo su logotipo, que sólo los funcionarios y periodistas llegaremos a conocer.



El logo sueco recuerda, vagamente, al de Obama, al que le criticaron su parecido con el de Pepsi. Algunos bloggers lo llaman “logo Ikea”, incluso antieuropeo porque usa los colores de la bandera sueca sin guiño a Bruselas, pero lo agradecen por el contraste con el actual.
Coincidencias a parte, pocos están haciendo un verdadero esfuerzo por darse a conocer, a sí mismos, a sus partidos, o a los propios comicios. Algunos están apostando por el uso de redes sociales, aunque son minoría.
Parecerse a Obama tampoco es tan fácil. No es cuestión ni del color de la piel, ni de la juventud, ni de los apodos que te pongas. Y si no, que se lo pregunten a Emilio Pérez Toruiño, “o Touriño” que quiso ser llamado “o presidente” y que acabaría siendo recordado por su inexplicable fracaso electoral.