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Televisión pública para minorías

Wednesday, July 9th, 2008

Uno de los grandes dilemas que planean sobre las televisiones públicas (ya sean autonómicas o nacionales) es cómo resolver la tensión entre audiencias masivas y adecuado servicio público. Algunos sostienen que el actual modelo es asimilable al de televisión privada, aunque con matices. Lucha por la audiencia con formatos similares. En esa competición, incluso grandes eventos de ‘interés nacional’ (o al menos así llamados) como la Eurocopa, Wimbledon o los encierros de San Fermín están siendo emitidos por privadas con mejor talonario.

Por otra parte estamos los que pensamos que las audiencias, pese a lo doloroso que es tenerlas encima de la mesa al día siguiente cuando son malas, no deberían regir una casa que se supone ha de informar, entretener, pero también educar o transmitir valores. ¿Por qué la televisión no va a servir para esto? ¿Por qué limitarnos a la ‘caja tonta’, que rara vez aporta algo? Quizás porque, con este espíritu, generalmente te ve menos gente. Conjugar audiencia y buenos programas suele ser caro en dinero y en ingenio, mientras que perseguir a millones de personas con cuatro periodistas destripando a un famoso cuesta cuatro duros.

Comparto la reflexión de Mariola Cubells, que aunque no se refiere a las teles públicas, bien pudiera:

Quizá alguno de ustedes esté entre ese millón de espectadores que suelen ver programas como Callejeros, o series como Mujeres desesperadas, o Betty, o Perdidos. Como sólo somos un millón, los programadores no nos tienen demasiado en cuenta, porque lo que ellos desearían, claro, es que fuéramos cinco. Por eso a veces esos espacios que tanto nos gustan, peligran en la parrilla, porque sólo somos un millón y no lucimos. No se sabe nunca si habrá una segunda entrega y eso hace que uno no quiera enamorarse del todo, por si luego todo se evapora.

¿Cuándo empezarán las televisiones públicas a retirar programas del horario de máxima audiencia porque son malos* y no porque tienen poca audiencia?

*No voy a ser yo quien defina bueno o malo, hasta ahí podríamos llegar, pero a estas alturas me parece demostrado que las audiencias millonarias no siempre son sinónimo de calidad.

Publicidad de ETA

Thursday, May 22nd, 2008

Dice Gabilondo, en su informativo de ayer, tras recalcar la importancia de las últimas detenciones de terroristas:

“Nuestro propósito de intentar, a partir de hoy, desplazar a ETA de la primera página de nuestro informativo, a menos que sea imprescindible. El hecho es que, una vez por una cosa y otra vez por otra, ETA se ha convertido en actor protagonista en casi todas nuestras funciones informativas: por lo que hacen, por lo que les hacemos, por lo que dicen, por lo que les decimos. Llevamos media vida difundiendo sus peripecias, hasta la irracionalidad. Irracionalidad que llegó al límite durante la legislatura anterior, cuando el PP les obsequió con todo su tiempo parlamentario. Todos participamos en una convención, que convendría revisar. De modo que, aun sabiendo que nos arrastrarán nuestras propias inercias, vamos a intentar servir a la información y no mezclarla con la publicidad. La publicidad de nuestro estruendoso acompañamiento de cada vicisitud etarra. Estamos hartos de alimentar al monstruo y de sostener el mito. Veremos si somos capaces. Por lo demás, la actualidad nos trae la confirmación de un desencuentro político grave, gravísimo diríamos, de consecuencias ahora mismo imprevisibles.”

El vídeo, aquí

Víctimas de la telerrealidad

Monday, April 21st, 2008

http://www.elpais.com/recorte/20080420elpepisoc_1/LCO340/Ies/Inigo_Gonzalez_Ania_Iglesias_Koldo_Sagastizabal.jpg

Interesantísimo reportaje en El País sobre los triunfitos, grandes hermanos y supermodelos. La fama les ha traicionado.

Algunos tienen secuelas psicológicas, a otros les ha echado a perder la carrera ‘artística’.

Si les preguntas si volverían a participar en uno de esos concrusos, se lo replantean:

“Me lo pensaría dos y tres veces” (Ania Iglesias). “Con el propósito de ser modelo, no” (Mayte Prieto). “Supongo que no” (Mónica Guerrero). “Claro que no” (Karen). “Me lo pensaría muy mucho” (Rafael López). “Por supuestísimo que no” (Naim Thomas).

Lo más gracioso es que Íñigo, el del polo verde de la primera edición de Gran Hermano que se metía continuamente el dedo en la nariz, haya acabado de periodista en Castilla la Mancha. Muy significativo.

Visto en El oyente

¿Debates, eucaristías de la democracia?

Monday, February 25th, 2008

Preparación del set del debate

Llegó el día. Con unas encuestas donde nadie despega (Zapatero no consigue su “mayoría amplia”, Rajoy no gana), el debate de esta noche y el partido de vuelta del próximo lunes podrían decantar el resultado electoral.

Que se debata es una magnífica noticia. Hay muchos motivos para hacerlo y ninguno para privarnos a los ciudadanos de más información. Coloca a España al lado de otras democracias donde la pasión por la contraposición directa de ideas es algo normal. Por ejemplo, Sarkozy y Royal libraron una dura batalla ante las cámaras antes de las últimas presidenciales francesas. En EEUU, tanto los demócratas como los republicanos se sientan alrededor de una mesa las veces que haga falta (ya van unas cuantas). Y eso que el proceso es todavía de primarias, dentro de cada partido.

En los medios de comunicación se le dedican páginas y páginas a lo que puede pasar esta noche. Decenas de canales de radio, televisión e internet lo ofrecen en directo. Cobertura total.

Pero no nos engañemos. Aunque los debates tienen su valor, lo que vamos a ver no es la eucaristía de la democracia. Todo discurso está estudiado, los candidatos llevan semanas con continuas reuniones, estudiando datos, los argumentos precisos… Utilizarán la técnica del vendedor de coches. Al haber tantos espectadores, lo más probable es que cada uno interprete su papel, tratando de persuadir y seducir más que de convencer. Para ello tienen que ser rápidos y hablar de España y todos sus temas en turnos de dos minutos durante hora y media. ¡Qué locura! ¿Es posible descubrir quién está más capacitado para gobernar España esta noche? Probablemente no. ¿Qué pasa si uno tiene un mal día, o se pone nervioso? Si los debates pueden decidir quien gobierna en España… ¿será por los nuevos aspectos de los candidatos que nos revelen estos debates?

debate2.jpgYo, para decidir mi voto, me fijo más en los programas electorales, los cuatro años de oposición y de gobierno, los puestos en las listas…

Aunque el debate es importante, y más durante la campaña electoral, no podemos olvidarnos de que tiene su parte de espectáculo (en el anfiteatro, animando durante toda esta semana, los medios de comunicación), de horario de máxima audiencia, de superficialidad televisiva.

Lo comentaba hace unas semanas Rafael Reig (igual de faltón que de genial):

Hablando de dogmas, no sé usted, pero yo estoy de los debates cara a cara hasta las narices. Me conmueve tanta fe en un debate, es una especie de superstición, como si fuera la eucaristía de la democracia. Todos, y sobre todo los que hemos estado casados, sabemos lo único que en realidad significa ganar en una discusión: ser más tenaz, más ingenioso, más simpático, tener menos escrúpulos, improvisar con más empaque, usar una retórica más efectiva… Por lo general, no tiene nada que ver con tener razón. Menos aún cuando la discusión se televisa. Uno puede tener razón y no acertar a defenderla en un debate porque es menos “mediático” o porque el otro usa añagazas, como preguntar el precio de un café o un billete de metro. Prevalecer en un debate es como ganar una pelea a puñetazos: el que vence sabe debatir mejor o es más fuerte, ¿y qué?

Tanto su artículo “La razón del debate” como “Que se peguen” ponen una nota discordante y sensata a esta sinfonía acelerada. Veremos quien llega con aliento al compás final.