“El tiempo os pondrá en vuestro sitio y si no un tiro de gracia en la nuca”. Eso es lo que escribió un empleado de banca en el blog del director de Hazte Oir, Ignacio Arsuaga. La organización que dirige es cuestionable en muchos sentidos, pero eso no quiere decir que nadie tenga derecho de amenazarlo de muerte. Arsuaga lo denunció. La IP (un número que sirve como número de identificación de tu ordenador) delató al agresor. Lo cuentan todo en La Gaceta:
Podría ser un comentario más en el proceloso mundo de los blogs, en el que parece caber de todo. Sin embargo, es un post (comentario en un blog) que ha tenido graves consecuencias para su destinatario. Porque, tal y como ha podido saber LA GACETA, esa persona ha sido despedida. Todo empezó el pasado martes 4 de marzo. El presidente de HazteOir, Ignacio Arsuaga publicó en su blog una noticia sobre la decisión del TSJ de Andalucía de reconocer el derecho de objeción de conciencia a la “asignatura ideologizante”, fueron sus palabras, “de Educación para la Ciudadanía”. Junto a esto ofrecía a los usuarios la posibilidad de descargarse la sentencia. Hasta aquí todo normal. Una noticia colgada en internet y nada más.
El primer post que recibió Arsuaga en su blog fue de felicitación por la decisión del TSJ. Los problemas surgieron con un comentario recibido el día 6 de marzo a las 12.21. El remitente, un tal Sinsentido, ni corto ni perezoso amenazó a Arsuaga por el ‘lavado de cerebro’, que a su juicio realizan algunos colegios. Su comentario acabó en amenaza de muerte: “El tiempo os pondrá en vuestro sitio y si no un tiro de gracia en la nuca”. Eran las 12.21.
Gracias, Nacho.
A todo gurú que se precie les vuelven loco las ingeniosas listas (ellos las creen así) de pasos para convertir tu blog en el último grito, estar al día en internet o alcanzar el éxito personal. Por eso
Acabado el proceso electoral, ¿
Muchos periodistas jóvenes, en sus años de facultad o con el título acreditativo bajo el brazo, se mueren por entrar en zona de conflicto, ver como las balas “sobrevuelan su cabeza” (pocas veces lo hacen, al final) y armarse de chaleco antibalas y libreta en blanco.