Archive for the ‘Temas propios’ Category

Visita al diario Bergens Tidende

Wednesday, April 16th, 2008

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Hace unas horas he estado, con algunos colegas de la universidad, en el Bergens Tidende, el diario más destacado de los que se hacen fuera de Oslo y la referencia absoluta en información en Bergen, la segunda ciudad de Noruega.

La empresa, que algutina a una televisión local, un diario digital y varios impresos es propiedad en su 52% del todopoderoso grupo Schibsted, que controla los principales periódicos del país (a todos los niveles: serios, sensacionalistas…) y que ha realizado una expansión que lo ha llevado a otras partes de Europa, entre ellas España, donde posee la empresa editora de 20 minutos, líder de la prensa nacional.

En el grupo Bergens Tidende trabajan más de 220 personas en la parte editorial. La mayoría se dedican a la joya de la corona: el periódico homónimo fundado en 1868. Con 100.000 ejemplares de tirada media, el periódico mantiene un crecimiento constante pese a la tendencia. El paso a formato “compacto, que no tabloide” (como recalcan en BT para diferenciarse de la prensa amarilla) y la buena salud de la prensa impresa en el país son dos de los factores que han contribuido a su hegemonía, visible en su cuartel general en el centro de la ciudad y en los numerosos relojes urbanos que recuerdan dónde está la información 100% local.

En el interior se encuentran, junto a las secciones especiales (fotografía, diseño…) hay un área de coordinación donde se sientan los responsables de las distintas plataformas para decidir cómo responder a la noticia. Así, en una breve reunión, los jefes deciden si mandar a un cámara de televisión o no, si mandar a un redactor armado con un móvil para contarlo en directo en la web, etc. En las diferentes secciones, los periodistas se sitúan por temas y no por plataformas, favoreciendo una integración que no significa estrictamente tres diferentes trabajos hechos por el mismo periodista.

Este periódico, como la mayoría de los noruegos, no vende vajillas o croisants para sobrevivir, como pasa en España o Italia, por ejemplo. Sus ingresos provienen entre otros de los anunciantes (47%), la suscripción y venta directa (23%, teniendo en cuenta que el 90% de los lectores son suscriptores) y los beneficios de la rotativa y distribución (13%), que aprovechan para tirar ejemplares de la competencia y llevarlos a la casa de los lectores. El Estado les ayuda con exenciones de algunos impuestos.

En estos momentos apuestan fuerte por la web, para la que crean contenido propio y la información local. El uso de las agencias es muy reducido, a diferencia de la mayoría de webs españolas, pues creen que los propios periodistas de plantilla pueden informar mejor y respondiendo a las necesidades del medio. Además, el ámbito regional hace que se inclinen más por la colaboración con los propios ciudadanos (a los que, por cierto, instruyen con cursos en la redacción cada cierto tiempo) que por la mera reproducción de textos servidos por otros.

BT vive dentro del inmenso oasis de la prensa noruega. Cada habitante lee casi dos periódicos al día, por lo que BT no ha dado más pasos que los inevitables hacia la espectacularización. Otros periódicos (llamados de segunda gama) ofrecen otro tipo de noticias, todavía más locales. Además de todos ellos están los sensacionalistas, con los que más que competir el Bergens Tidende y otros periódicos conviven.

Algunas diferencias que chocan con respecto a la prensa española: el correo electrónico de cada periodista bajo su firma, el tiempo en la contraportada (consecuencia de la obsesión noruega por la meteorología, que nunca cambia) o el espacio dedicado al debate social, la opinión o la literatura.

Las fotos de la redacción y varias de las páginas, en mi espacio en Flickr.

“En muy poco tiempo se han creado más de 300 puestos de trabajo sólo en medios online”

Sunday, September 2nd, 2007

Nosotros no pretendemos ganar dinero con el máster ni hacer de él un negocio

20minutos.es quiere convertirse en uno de los referentes de la prensa en español en el mundo y sabemos que para eso se necesitan buenos periodistas

Es un gran momento para recién licenciados. Para los que tengan ya formación en el mundo digital o para los que estén dispuestos a formarse.

La transmisión del oficio en la redacción casi se ha perdido por factores como los recortes de plantilla, pérdida de veteranos y escasez de jóvenes durante años, la cultura monetarista del ahorro de costes, la ‘funcionarización’ del periodismo…

Entre los profesores: Próspero Morán, Maria José Cantalapiedra, Sergio Martínez Mahugo, profesionales de la casa y de fuera del entorno, como Juan Tomás García y Jose Antonio Millán.

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Muchos le conocen por ser el director de la quizás primera revista en España dedicada exclusivamente a la tecnología e internet, al estilo de News.com o Zdnet.com. En Baquía, Pepe Cervera abordaba el fenómeno de internet desde el punto de vista técnico, económico, social y hasta político. Como a tantas otras empresas, le faltó visión de mercado y se vino abajo tras el boom de las ‘punto com’. A partir de ahí, la trayectoria de este arqueólogo que no iba para periodista es rica en colaboraciones, labores de consultoría, conferencias y cursos. Sin embargo, es justo ahora cuando más explota su faceta docente, al convertirse en adjunto a la dirección de 20 minutos y director de su Escuela, ubicada en el histórico Palacio de la Prensa de Madrid. Él, autor desde hace años del blog Retiario, es parte de los profundos cambios (ver más abajo) que se están produciendo en el diario líder en su edición impresa. La cabecera mira sin disimular a un liderazgo online sobre el que todavía planean muchas sombras y duros competidores.

-Uno de los cursos que ofrece la recién creada Escuela de 20 minutos es la “Operación Otoño”, una búsqueda rápida de periodistas para 20minutos.es. Suena a un concurso cazatalentos.

Como sabes, el mercado está que arde, afortunadamente. La salida de varias nuevas publicaciones, como ADN.es, Público y la gran renovación de RTVE.es, sumado a la reacción de los medios ya establecidos ha provocado una fuerte escasez de profesionales con experiencia. El fenómeno es bueno para la profesión, pero malo para los medios.

-Si la intención de este curso es formar a los nuevos redactores para que se queden, se puede interpretar que a 20minutos.es le faltan buenos periodistas digitales.

20minutos.es ha sido golpeado con fuerza, como otros medios online veteranos, por el súbito crecimiento del mercado. Nuestra respuesta ha sido formar nuevos profesionales con intención, es cierto, de tener un primer derecho de tanteo sobre los mejores. Si necesitamos más periodistas es porque los planes de la empresa son ambiciosos.

-Como consecuencia de ese dinamismo en el mercado laboral, ¿crees que es un buen momento para un recién licenciado?

Antes de empezar con este proyecto en 20 minutos hice cálculos con algunos compañeros. Contando casi con los dedos nos salían 300 nuevos puestos de trabajo sólo con los proyectos anunciados en el mundo digital, sin contar con las reacciones de los ya establecidos. Es un gran momento para recién licenciados. Para los que tengan ya formación en el mundo digital o para los que estén dispuestos a formarse. (more…)

Juan Varela busca su público en Adn.es

Friday, July 13th, 2007

Los comentarios no tienen gran interés en las secciones más calientes, al contrario que en las específicas, con opiniones formadas y aportaciones de contenido

Tenemos unos objetivos irrenunciables de cantidad, pero nuestro primer objetivo no es el tráfico, sino el perfil del público

Queremos hacer periodismo, no corta y pega, no vivir de agencias pese a que las usemos. Haremos información propia más allá de la actualización constante

No tiene sentido es que los grandes medios luchen por el mismo usuario con las mismas armas como los periódicos de pago, que son todos iguales

No creo en el periodista mochila que hace de todo. Lo que es multimedia es una redacción, no sus periodistas

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Muchos en internet temen, por su enorme potencial, un medio de comunicación digital fundado por Juan Varela. Durante cinco años, este periodista gallego, que hasta hace meses se dedicaba a la consultoría, ha reflexionado en su blog Periodistas 21 sobre la revolución digital. La nueva dimensión en la que entra la prensa (en algunos aspectos caminando hacia la necrosis, en otros como la gran esperanza de renovación) ha sido objeto de estudio en cientos de conferencias; de aplicación en decenas de diarios con los que ha colaborado y ahora de experimentación en carne propia en una de sus apuestas más arriesgadas. Subdirector de Diario 16 y de El Periódico de Catalunya, es el responsable del nuevo digital del grupo Planeta, Adn.es.

-¿Por qué ADN.es y qué va a aportar a la oferta de medios online que ya hay?

Queremos ir más allá del concepto de medio que ha funcionado hasta ahora. Pretendemos vivir el medio a partir de los ciclos informativos, pero también a partir de los ciclos vitales de unos usuarios cada vez más intensivos, que entran al día varias veces al medio y no a buscar sólo la actualización constante. Trabajaremos los ciclos vitales de los usuarios en aspectos como los horarios, que influyen en la predisposición y el consumo de información. Además, nuestro medio está pensado desde la multimedia y fomentando la participación y la conversación.

-La conversación en los grandes digitales con un régimen abierto de comentarios se convierte a veces en gallinero donde no abundan los argumentos.

En realidad, los comentarios no tienen un gran interés, sobre todo en las zonas de información más calientes. Probablemente sí lo tengan en áreas muy específicas, donde se dan opiniones y aportan contenido mucho más informado.

-Apostáis por un debate de calidad.

Sí, y sabemos que es difícil porque salimos en un momento complicado en España, pero creemos que es necesario. En áreas como Nacional la actitud del público es muy sectaria, más allá del debate racional, y además muy inmadura. Está por delante la expresión muy libre y autoafirmativa frente al verdadero debate.

-El problema es establecer un límite, un control. De momento hemos visto casi una disyuntiva entre el ‘vale todo’ o la censura más estricta.

En áreas más calientes es difícil la conversación de calidad, pero en otras más minoritarias sí se puede intentar porque hay más interés y la gente está más formada. A diferencia de otros medios, nuestro primer objetivo no es el tráfico, sino el perfil del público. Tenemos unos objetivos irrenunciables de cantidad, pero a nosotros nos preocupa la calidad del público y sus comunidades. Al principio, trataremos de fomentar ciertos criterios de calidad aprovechando esos muchos menos usuarios que tendremos por nacer los últimos.

  • Periodismo, no corta y pega

redaccionadn250.jpg-¿La apuesta es netamente informativa o incorporará servicios, entretenimiento…?

Queremos hacer periodismo, no corta y pega, no vivir de agencias pese a que las usemos. Nuestro enfoque es la información propia mucho más allá de la actualización constante. Vamos a contar historias y para ello hemos asegurado unos recursos mínimos suficientes.

-¿Están en mente servicios de portal o herramientas para crearse un blog más allá de lo puramente informativo?

Los digitales están empezando a despersonalizarse por hacer cosas que no les corresponden. Yo, como usuario, no encuentro ahora ninguna razón de peso para irme a un diario digital a hacerme un blog. Los medios informativos tenemos que hacer información: innovar en estilos, contenidos, ideas que tengan que ver con la información.

-Atendiendo a las prioridades de los medios (y sus estadísticas), ¿crees que el lector de internet busca informaciones muy trabajadas o preparadas?

Creo que sí, siempre que el medio vaya creando público. Lo que no tiene sentido es que los grandes medios luchen por el mismo usuario con las mismas armas. Lo mismo nos pasa con la prensa de papel en los últimos 20 años, con la excepción de los deportivos y quizás los económicos. Todos los periódicos hacen lo mismo, son iguales. Que eso nos pasase tras la Dictadura podría tener sentido. Que nos pase en internet es trágico y estrecha el mercado. Los gratuitos nos han demostrado que se pueden crear nuevos públicos.

-Adn.es no va a dar la batalla por las grandes audiencias.

No vamos a luchar por los usuarios de todos con las mismas armas que todos. Habrá partes similares, pero vamos a crear nuevos públicos, por higiene social, democrática y de mercado.

-El propietario de The New York Times dijo en una ocasión que no le importaba tener pocos usuarios mientras que los que visitasen su web comprasen coches de lujo. ¿Con qué se compensará en términos de mercado la inversión que hará Adn.es (aunque sólo sea en salir a la calle) y que no hacen los demás digitales teniendo en cuenta que no se pretende un público masivo?

Buscamos un público de calidad en términos de mercado. Queremos que nuestros usuarios estén más tiempo con nosotros, haciendo más cosas con nosotros y cuyo perfil le apetezca más a los anunciantes. Las masas no son nuestro ámbito. A mi redacción le estoy diciendo que piense en personas, individuales, concretas y absolutamente diferentes entre sí para llegar también a comunidades con elementos en común muy fuertes.

  • Experimentar con el lenguaje y la multimedia

-Dentro del periodismo digital de hoy no parece que el medio haya encontrado su propio lenguaje. No se ha superado la herencia del texto al estilo clásico, la integración de audios o vídeos es muy parcial… No hay un lenguaje propio, característico.

Nosotros aspiramos a explorarlo. Una de nuestras noticias utilizará formatos tradicionales, desde la pirámide invertida o las seis uve dobles hasta narrativas no lineales o activismo narrativo. Hay que avanzar en el hipertexto y en la multimedia de verdad, no en pegar en una noticia un vídeo concebido para la televisión.

time250.jpg-Para encontrar un nuevo lenguaje quizá tengamos que hablar de una redacción donde sus periodistas son multimedia.

No creo en el periodista mochila que hace de todo. La mayoría de una redacción no puede ser multimedia. De hecho, lo que es multimedia es una redacción, no sus periodistas. No todos los periodistas pueden serlo. En determinadas informaciones puedes calcular el tiempo y mandar a alguien a trabajar audio, foto… pero en otros momentos sacar una cámara de vídeo puede dar al traste con una buena crónica, y no podemos sacrificar la calidad. Depende de la cobertura.

-Con tantos ejemplos de integración de mandos y estructuras en muchos periódicos (fusión de redacciones), ¿por qué Adn.es nace de manera paralela a su hermano de papel?

No es paralelo: son proyectos distintos. Ambos comparten marca porque comparten accionista y todos suman dentro de un universo común con elementos como por ejemplo el editorial, pero por vías independientes. Además, hay muchas sinergias posibles: contenido, marca, de mercado…

-Además de nuevos medios emergentes como Adn.es y del desarrollo de internet, parece que la prensa tradicional se están poniendo las pilas con tanto ajetreo mediático.

Este año es muy evidente y en septiembre y octubre veremos cosas muy interesantes. Elmundo.es prepara un proyecto muy ambicioso, elpais.com refuerza su presencia en internet, La Vanguardia lanzará un producto completamente distinto en otoño, nace un nuevo periódico. Todo está muy movido y para los medios ya se acabaron las dudas sobre el mercado y viabilidad de la información en internet. Esta revolución es lo mejor que nos puede pasar a los periodistas desde un punto de vista egoísta y estoy seguro de que la vamos a aprovechar.

“En Gaza no hay escapatoria, es un gran campo de concentración”

Friday, June 1st, 2007

Los reporteros de guerra hemos de ir contra el poder, saltar a la yugular de los políticos que empiezan guerras.

Los ciudadanos israelíes viven ajenos al conflicto; es parecido a la sensibilidad de España con las pateras. Se vive bien mientras no haya suicidas

Si la OMS afirma que son necesarios 100 litros de agua al día para vivir, un palestino tiene 70 y un israelí 400. Israel no quiere que eso cambie.

En pocos conflictos se manipula tanto la información: las agencias internacionales tienen buena parte de culpa

Creo en la pequeña historia casi en primera persona. No me gusta estar en un hotel sino con la gente; es donde se aprende más.

La vuelta a casa es muy injusta. Te dan palmaditas en el hombro, te miran como un héroe. Pero tú estás aquí y el dolor sigue allí.

hernanp.jpgHernán Zin lleva años viajando por países en guerra. Treinta y tantos, ya curtido en enfrentamientos bélicos, argentino. Una conversación con él sobre la guerra turba, y al escuchar el uso firme de palabras como “Justicia”, “muerte” o “periodismo” uno llega a preguntarse si delante tiene a un converso o a un loco. Pero no hay nada de eso, y el Zin periodista responde con una sonrisa. Está acostumbrado. Sus viajes profesionales lo han llevado a Sudán, Uganda, Israel, Palestina, Líbano, Argelia, Sudáfrica o las favelas de Río de Janeiro. Desde hace un año escribe un blog, Viaje a la guerra, para 20 minutos, donde cuenta sus vivencias en territorios sitiados. Acaba de publicar su cuarto libro, Llueve sobre Gaza, tras pasar dos meses en uno de los puntos más calientes de la actualidad internacional.

-¿Cómo es el día a día de un enviado especial a Gaza?

Muy duro. El bloqueo israelí ha llevado al 70% de la población al hambre. La luz se ha cortado, se limita el acceso de combustible, no se deja a los pescadores salir a faenar. La basura se acumula y escasean las medicinas. A esto se suman los bombardeos y las incursiones de los tanques. Cada noche vuelves al hotel desgarrado ante tanto dolor, ante el ataque a civiles que viola reiteradamente la Convención de Ginebra. En Gaza no hay escapatoria. Es una gran trampa, un gran campo de concentración. Y si pasas un par de meses empiezas a sentir tu también la claustrofobia por estar allí.

valla.jpg-Te habías documentado sobre Palestina antes de hacer tu primer viaje, pero el choque con la realidad no hay nadie que lo anuncie.

No hay casi nadie que haya escrito realmente sobre lo que pasa allí. A mí me conmovió tanto la situación que fui por 10 días y me quedé dos meses. Vi una situación tan brutal, una dimensión tan desmesurada del sufrimiento… que creo que hay que buscar un nuevo lenguaje narrativo para contar en profundidad la situación humana tan compleja que pasa allí.

-En medio de estas condiciones trabajan muchos periodistas extranjeros. ¿Cuál es la relación entre ellos?

Hay tres clases de periodistas: los que escriben desde el hotel, mandan a alguien a hacer la entrevista y luego completan la crónica con la información de agencia. Están los que se acercan para ver qué pasa, pero a distancia. Por último, también se encuentran los que se meten a fondo. Los que llegan a la primera línea y están con las víctimas. Éstos son los más generosos, quizás porque no están allí solamente por la pasta o por el prestigio. Se la juegan cada día y no tienen vanidad. Por eso, si les pides un contacto, un dato, un consejo, no dudan en dártelo.

-Esos contactos son un tesoro cuando pisas tierra palestina.

Claro. Creo que el periodismo es que como navegar. La regla de oro de los marinos es ayudar a aquella embarcación que está en problemas. Así estén en medio de una regata. Yo lo hago y sé que, tarde o temprano, otro compañero, otro marino, hará lo mismo por mí. (Entrevista completa)

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El botellón del Dos de mayo, con provocaciones y carga policial

Wednesday, May 2nd, 2007

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“Cuanto más corras, menos cobras”. Esa era la advertencia que me hacía uno de los policías municipales pasadas las 3 de la mañana en una de las zonas de la capital donde se originaron los disturbios entre cientos de jóvenes y agentes. El resultado: 65 heridos y 8 detenidos.En la parada de metro de Tribunal, en la calle Fuencarral, se parapetaban decenas de efectivos municipales unidos a los antidisturbios de la Policía Nacional.

Trataban de dispersar a los cientos de jóvenes, quizás miles, que minutos antes se concentraban en torno a la plaza del Dos de Mayo.

Sobre las 2,35 de la mañana, según yo mismo pude comprobar, las calles del barrio de Malasaña que rodean a la plaza, famosa por disturbios de muy distinto carácter hace casi 200 años, estaban repletas de gente que bebía en la calle en ambiente festivo. Algunos tocaban tambores o manejaban malabares.

En la atmósfera flotaban las cargas policiales de la noche anterior, que incitaron a algunos a hacer pintadas en plena calle, coreados por casi todos.

Botellazos contra la Policía y carga sin control

La plaza del Dos de Mayo, a diferencia de años anteriores, estaba vacía. Permanecía cercada y vallada por agentes de la Policía Municipal, al menos medio centenar.

Otros años permitieron el tradicional botellón, controlando las entradas y las botellas de cristal. Pero el Ayuntamiento prohibe ahora beber en la calle y la celebración de las fiestas en el barrio en su forma tradicional.

Sobre las 2,45 de la mañana los agentes que vigilaban la plaza comenzaron a recibir el impacto de botellas de cristal y latas de cerveza.

escombro1.jpgFue entonces cuando comenzaron a cargar mientras los jóvenes retrocedían, aunque no todos. Algunos seguían lanzando objetos e insultando a los agentes, que no tardaron en ser auxiliados por efectivos de la Policía Nacional con escopetas que disparaban pelotas de goma y botes de humo.

Para entonces, la batalla campal ya había estallado, y cientos de personas trataban de escapar a toda prisa, encontrándose con las porras de los agentes, que cargaban sin miramientos a todo el que se encontrase delante.

Excesos de la Policía

Hubo excesos de la Policía. No en los motivos de la carga, sino ya metidos en faena. Numerosos testigos relatan cómo fueron agredidos sin motivo, por salir de un bar y encontrarse con ellos, por caminar tranquilamente por la zona. Los antidisturbios no querían a nadie en su camino, ni cerca. El que estuviese en su radio de acción, recibía un porrazo.

Es lo que le pasó a Jaime, un estudiante de 21 años que recibió un porrazo que por poco lo tira al suelo. “Estaba en la acera, sin hacer nada. De repente vinieron varios antidisturbios y gritaron: “¡fuera, fuera! Yo, presa del páinico, no me moví. Me puse nervioso. Entonces, sin molestarles para pasar ni haberles dado motivos, me atizaron”, relata.

escombro3.jpg“¡Estáis para protegernos!”, decía uno. “¡Es una vergüenza! Que nos estén provocando, mirándonos y esperando cualquier excusa para cargar. ¡Aquí está la Policía de todo Madrid!”, decía otro.

Poco a poco, las calles se fueron quedando vacías, dispersándose la gente y los pocos jóvenes que todavía hacían frente a la Policía.

Algunos heridos eran trasladados en varias ambulancias que pasaban a toda velocidad las estrechas calles por las que antidisturbios en formación patrullaban en busca de rebeldes que se resistían a abandonar.

Con la lluvia llegó la calma

Hacia las 3,25 comienza a caer una lluvia fina. A la misma hora la situación comienza a estar bajo control, con decenas de policías parapetados en la plaza de Tribunal y en la del Dos de Mayo y un buen número de antidisturbios armados con pistolas y escudos patrullando las calles, apareciendo y desapareciendo.

El suelo que fue testigo de la batalla

En el suelo, cientos de botellas vacías, rotas. Algunos contenedores de obra vacíos y vallas en el suelo. Pocos contenedores de basura del barrio quedaron en pie.

A partir de las 04 horas, los servicios de limpieza comenzaban a hacerle la competencia en número a los policías. Tocaba recoger los restos de unos disturbios muy distintos a los de hace 200 años, que se conmemoran hoy, festivo en la Comunidad de Madrid.

porsilasmoscas.net | El año pasado, por estas fechas

20minutos.es | Vídeos de la noche del 1 de mayo (madrugada del día 2)

elpais.com | Vídeo de la noche anterior

Sáenz de Ugarte: “En España, lo internacional interesa menos; solo sabemos de nuestros soldados cuando van y vuelven”

Wednesday, April 11th, 2007

“Nuestras televisiones de noticias de alcance internacional compiten en un escalón inferior porque los medios, el público y la calidad son más limitados”

“Las corresponsalías sufrirán una gran transformación a medio plazo, aunque los buenos corresponsales seguirán contando historias con puntos de vista originales”

“Los responsables de la muerte de José Couso nunca serán juzgados porque EEUU no los extraditará. Pero es importante que la Audiencia Nacional sepa que podría juzgarlos”

“Un estudiante no debe tener tanta prisa por abrirse un blog. Hay que ‘rellenarlo’ y saber del tema antes de ponerse a escribir”

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Íñigo Sáenz de Ugarte (Vitoria, 1963) trabaja en la redacción digital del nuevo proyecto de Planeta, en proceso de gestación, tras dirigir Informativostelecinco.com. No se ha criado en internet, sino que ha querido aprovechar la Red desde que vio su potencialidad. Entre sus pasiones se cuenta la información internacional, que canaliza a través de su blog Guerra Eterna, de prestigio entre los dedicados a Oriente Medio en español. Ha sido corresponsal en Jerusalén, además de haber informado desde Afganistán, Jordania o Kuwait. Es el autor del reportaje emitido por Telecinco tras la muerte de José Couso a manos de fuego estadounidense en Bagdad, en su hotel.

Su especialidad es Oriente Medio, con una especial atención al conflicto histórico que se vive en Palestina e Israel. Ugarte confiesa tener una extraña sensación: “cada vez que paso por allí, la situación está aún peor“. Con el conflicto y con los nuevos desafíos (Irán, Irak, Afganistán), sabe que todavía le quedan muchos titulares por escribir.

-Con acontecimientos como la reciente presentación de France 24 y la emisión en inglés de Al Yazira, ¿estamos entrando en una dinámica de multiplicación de medios de información iternacional?

No es realmente una multiplicación, que ya se ha dado antes gracias a internet. Estos dos ejemplos cubren una carencia que había hasta ahora, ya que los grandes canales eran estadounidenses.

-¿Compiten estas televisiones con información diferenciada o simplemente hay más altavoces que reproducen el mismo mensaje?

Televisiones como France 24 suelen nacer con un presupuesto limitado en contraposición a los objetivos. Si no tienen corresponsalías en todo el mundo, acaban haciendo lo que todos: comprar material a Reuters, Associated Press y France Press, con lo que diferenciarse es complicado. Y en televisión, si no tienes imágenes no tienes historia.

-En España no tenemos ninguna televisión con esa vocación…

Tenemos dos, el Canal 24 horas y CNN+, aunque competimos en un escalón inferior porque los medios, el público y la calidad son más limitados.

-¿Las deficiencias de la información internacional que se hace en España responden a una falta de medios o de interés?

En España interesa mucho menos la información internacional que en Estados Unidos, con una proyección exterior muchísimo mayor. Pese a tener muchos soldados desplegados en varias zonas del mundo, por los pocos medios españoles solo sabemos algo de ellos cuando van o cuando regresan. El resto del tiempo hay poco interés, y además es caro.

-La prensa escrita sí parece estar interesada, pero ya comienza a preocuparse por la viabilidad de las corresponsalías en su concepción actual a medio plazo, teniendo en cuenta lo que facilita internet el acceso a las fuentes.

En los periódicos la actual concepción va a cambiar. Algo parecido al problema de los corresponsales sucede con las cotizaciones en bolsa, por ejemplo, que ocupaban grandes páginas en los diarios. Ahora está todo en la Red. Pero a los buenos corresponsales eso no debe preocuparles en exceso; seguirán saliendo a la calle, contando historias o dando su propio punto de vista. El futuro es más análisis, un extra de calidad que no tiene la noticia pura y dura. (more…)

Crónica del delito más primitivo y más actual

Tuesday, December 12th, 2006

Los nuevos etarras se están rebelando contra Josu Ternera. A él le gustaría seguir con ‘la lucha’ política en el País Vasco, pero si viene a España sabe que lo van a condenar.

La solución no es facil. Y con las condiciones que hay, en cualquier momento puede haber algún muerto, con lo que las negociaciones se irían al traste.

Tanto Otegi como Ternera tienen muchas esperanzas en el proceso. Los que no la tienen son los que robaron las pistolas. Son héroes en su pueblo y piensan que pueden arreglarlo todo con un par de tiros.

La postura actual del PP obedece a que en la derecha se creen que el partido que consiga la pacificación de ETA va a ganar las elecciones por mucho tiempo, aunque sabemos que en procesos parecidos no siempre ha sido así.

El Mundo ha hecho un enorme daño a la profesión periodística en este país. Necesitamos un rearme moral.

José Yoldi no ha notado cambios. Su vida sigue igual, haya tregua o no, empleando las neuronas en las salas de audiencias y en la redacción de El País, donde trabaja. Sus crónicas tratan el delito más viejo del mundo: la violencia.

Es uno de los primeros que comenzó a informar desde los grandes juzgados y tribunales, y en la profesión ha conseguido algunos hitos, como por ejemplo, el sumario del 23-F en exclusiva o todos los detalles del caso Urquijo.

Es de San Sebastián. Lleva años cuidando sus fuentes, de quien dice que, si les eres leal y te comportas con honradez, nunca fallan. Es especialista en terrorismo vasco e islamista.

No es optimista en cuanto a las negociaciones con ETA, pero si hay una mínima posibilidad, apuesta por intentarlo: “¿quién no lo haría?”

Con la colaboración de Agustín Monzón

-Trabajando en tribunales, sobre todo en temas de terrorismo, se corre el peligro de juzgar el delito o perder la neutralidad. Y precisamente hay quien dice que ser neutral es dejar de lado al más débil.

Fundamentalmente se trata de ser honrados. Ante el delito nadie es neutral, y si bien quieres que se detenga a los delincuentes, si la Justicia no hace bien su trabajo y no existen las pruebas suficientes no también hay que contarlo.

-Parece que en ocasiones se plantean demasiados problemas para condenar a los terroristas. Saben deshacerse de las pruebas y ocultar su identidad.

En el caso del terrorismo islamista se hace más difícil encontrar pruebas de delito, porque tiene una estructura organizativa más compleja que la jerárquica de ETA. Por eso a veces se utiliza un tipo de justicia preventiva -con Al Qaeda ha pasado este verano- donde no se juzga a los terroristas en función de los actos cometidos, sino en función del peligro que puedan llegar a representar.

-¿Es muy peligroso informar de terrorismo en España?

Es arriesgado. A mí me ha amenazado la extrema derecha, ETA, algunos diarios vascos han sacado informaciones en mi contra… Ahora también estoy amenazado por Al Qaeda y sí, sí es arriesgado, pero todo lo es, de un modo u otro, incluso las secciones que nos parecen más tranquilas.

-En temas tan espinosos, supongo que las fuentes rehuirán a los informadores…

Entre la policía, fiscales, forenses o jueces hay de todo. Cuando te ganas el respeto de aquellos que entienden que no eres un mal bicho, sino que estás intentando hacer tu trabajo lo mejor que sabes, tienes tu sustrato de fuentes. Aunque en ocasiones aquellos que pasan por muy amigos, son los que menos ayuda te dan.

Sigue leyendo la entrevista a José Yoldi

(more…)

El visionario que surgió del pop

Monday, November 20th, 2006

Con la precariedad tengo mis más y mis menos. No creo que nadie, con 22 años y recién llegado, deba buscar un contrato fijo.

Si diriges un periódico pensando en la popularidad de tus noticias a largo plazo no te leen porque se dan cuenta de que lo que ofreces es basura.

Me fui de Telecinco porque llevaba meses buscando nuevos aires y porque Piqueras no demostró ningún interés por la web cuando llegó.

En dos o tres años muchos periódicos tendrán que cerrar o hacer un reajuste brutal. Lo vamos a pasar muy mal.

Me gusta escribir sobre las ‘conspiranoias’ porque creo que lo que le está pasando al periodismo en este país es muy grave. ¿Te imaginas lo que le habrían hecho a Pedro J. los bloggers que acabaron con Dan Rather?

A Nacho Escolar todavía le acechan los recuerdos de su pasado pop en festivales y reuniones con amigos, pero ya le quedan lejos las aventuras imposibles, los proyectos que requieren mucho tiempo y la sensación de descubrirlo todo. Ahora, con treinta años, afronta su madurez haciendo lo que muchos anhelan durante toda su carrera y él ha conseguido casi sin proponerse: dirigir un periódico.

La Voz de Almería cuenta desde hace seis meses con un director adjunto forjado en Internet, que llega para quedarse y coordinar además una radio y una televisión. No se ha criado en el papel, aunque su primer trabajo haya sido en El Mundo, diario al que llegó para sacudirse la fama de hijo de papá (que trabajaba en El País). Ya no le hace falta ir demostrando nada, pero en cambio sigue yendo a por todas.

-Treinta años, director adjunto. Llevas medio año dirigiendo La Voz de Almería. Ahora que has probado la parte directiva, ¿te ves más cómodo con el timón de mando del periódico o escribiéndolo?

Me imagino que cuando lleve una temporada dirigiendo sin escribir el cuerpo me pedirá menos gestión. Ahora estoy tan encantado con el ‘juguete’ que no tengo tiempo de aburrirme. Por otra parte, sigo escribiendo, por ejemplo en mi blog.

-En caso de tener la oportunidad de escoger, ¿podrías?

En España el oficio es muy ‘cabrón’. En otros países es posible desarrollar toda tu carrera sin ser jefe. En EEUU es posible que el que le pregunta a Bush sea el mismo que el que entrevistó a Bush ‘padre’ o a Clinton. En España, a un determinado nivel salarial, de trabajo, de experiencia, no te queda más remedio que ser jefe.

-El empleado asciende hasta su nivel de ineptitud…

Exacto. El principio de Peter. En toda jerarquía todo el mundo asciende hasta su nivel de incompetencia. En España pasa. Con todo, siempre me ha gustado, desde pequeño, decidir qué va en la portada. Además, muchas virtudes del buen periodista lo son también del buen director. Para mí (también para mi padre, de quién la copié la definición), un periodista es aquel capaz de distinguir un burro de una noticia. Un redactor jefe o un director tiene que saber distinguir entre ambas cosas. Pero hay más cosas. Hasta redactor jefe un periodista no tiene que preocuparse por los ingresos, lo que cuando llegas arriba hace que se complique más la cuestión. (more…)

El malecón de los sueños (Mitos y ritmos de Cuba V y fin)

Tuesday, October 3rd, 2006

Rincón del viejo Caribe
con la igualdad por cabeza,
madrina de las razones,
de la guajira botella;
cantemos juntos un grito,
venga Guevara y lo vea…

Parecía que La Habana debía ser el momento de alcanzar conclusiones. Último puerto, cierre de maletas. Pero diluviaba y la ciudad se preparaba para el huracán precintando ventanas y ánimos contra el agua y el corte de suministro elétrico. Lo bueno de la lluvia es que al guarecerse en cafés da tiempo a hablar con mucha gente. Por supuesto, eso es en Cuba el mayor antídoto contra las conclusiones definitivas.

La primera impresión es, en cualquier caso, que la Habana es una ciudad de barrios. De partes, como todo en este país. También de que es una ciudad cayendo. A menudo parece que a las casas las sostiene sólo un poco de empeño, y que se vendrán abajo al menor soplo de viento.
Barrios y caída. Si hay tres calles principales, con la cara lavada, cuatro plazas en que la restauración ha hecho milagros, pocos pasos más allá se prolongan las otras, la tristeza de las calles en que las grietas parecen crecer por momentos y la puerta abierta deja ver que dentro vive demasiada gente y entra demasiada agua.
Caída y barrios. Justo detrás del Capitolio hay un parque donde la gente lleva a sus niños a tomar clases de artes marciales al aire libre, un balcón desvencijado en que la ropa tendida se codea con las cúpulas del monumento.

Y si la ciudad son partes, vamos por partes.

La Habana Vieja es, sobre todo, música. Uno camina y nunca hay más de tres zancadas en las que se oiga el ruido de los pies contra el suelo: los segundos de tránsito entre, digamos, la flauta de un bar y la guitarra del siguiente. Los instrumentos y los ritmos se mezclan, dibujan espirales sobre la ciudad.
Es curioso que no sea esta Habana decadente la que hace caerse los mitos. En realidad, esas piedras en equilibrio precario más bien los refuerzan: uno imaginaba esa ciudad así, en colores pastel desconchados, con ventanas desenganchadas, ropa tendida, bicis serpenteando entre coches viejos, autobuses atestados, callejones sin más luz que un hilo, gritos de balcón a balcón que no logran elevarse del todo sobre las notas del son que se canta en la esquina de abajo ni sobre el reggaeton que sale de la ventana de enfrente.

El Vedado es otra cosa. Embajadas, edificios altos, el hotel Nacional. Estamos de nuevo en la zona del dólar. Fue allí donde, en un día de mucho tráfico, un taxista enfadado me hizo ver otra cara más de las cosas.

- Les gusta Cuba, ¿eh? Claro, a mí también me gusta España. Pero yo no puedo ir. De hecho yo no puedo hacer lo que ustedes hacen en mi país. Yo no puedo recorrerlo. No me dejan. Lo más que he ido ha sido a Varadero, a llevar turistas. Y al llegar a la puerta del hotel me dan ya la vuelta, rápido. ¿Cómo? ¿Que si con divisa puedo ir? No, no… Ni con dólares, ni con euros, ni con llibras esterlinas: NO. A mí no me dejan entrar en los lugares de turistas. El país es de ustedes. Nosotros trabajamos para ustedes.

Y entonces, un volantazo y un pitido dan por finalizada la conversación, descargan el mal humor fuera de las palabras. Y el taxista entra en un mutismo pensativo.

Esa misma mañana, desde la mesa de al lado de la heladería Coppelia, una mujer, también enfadada con el mundo, contaba que ella era médico y quería venir a España a un congreso, y que no tenía permiso para ello. Yo recuerdo, decía, que cuando yo era niña aquí había un Corte Inglés: cuando vaya a España iré, primero, al Corte Inglés, ¿cuánto cobra un médico en su país, da para mucho?
Y horas más tarde, paseando Chinatown, un joven se acercó furtivo en un soportal: ¿son vascos, ustedes? Miren, llévenme a España esta carta. Les pido ayuda. Estamos presos. Esto es una revolución socialista, pero estamos presos. ¿Sacarán mi carta?

Lo bueno de los disidentes es que cuando llueve -y llueve mucho, llega Ernesto- se refugian en taxis, bares, soportales y hablan tanto que cuentan casi todo.

Hay algo en Cuba que me sorprende: las matrículas de los coches. Siguen un raro código cromático. Son amarillas para los ciudadanos del país, verdes para los militares, blancas para los mandatarios, negras para el personal diplomático, naranjas para la Iglesia, azules -creo recordar- para los extranjeros residentes. Cada vez que veo una resuena en mi mente aquel ideal comunista que hablaba de una sociedad sin clases. Las matrículas me hacen pensar más bien en el mundo feliz de Huxley, en compartimentos estancos.

Entre las grietas, las matrículas y las charlas, la conclusión habanera se hace imposible, como cabía esperar. Porque pese a todo, hay música en cada esquina de la calle. Pero me llevo la impresión de que va a ser el enfado el que lo salve todo cuando llegue el momento. Aquí nadie va a consentir que las cosas vayan a peor. Para algo llevan años sacando fuerzas de la nada.
El orgullo, las banderas, el pasado, serán con suerte la coctelera de un sabio daiquiri de nuevos tiempos.

Y luego está el Malecón. Se adentra como una flecha en un mar que es al mismo tiempo la frontera y la demostración de que más allá debe haber algo. Por el día, es intrasitable: el sol cae a pleno y no hay modo de cruzar entre cadillacs veloces. Pero al llegar la tarde, el tráfico se relaja, la gente se acerca. Empiezan los bailes, las charlas, las celebraciones de decimoquintos cumpleaños con vestido de princesa. El malecón de los sueños es La Habana en estado puro, el momento en que uno olvida si quería alcanzar conclusiones. Todos conversan, todas las casas tienen de pronto la puerta abierta. Al fondo, la silueta de los edificios pone cierre a la playa y la ciudad, y las banderas negras sólo ondean, sin que se sepa qué colores llevan. Tal vez vuelve a lloviznar, tal vez los coches encuentran charcos. Ahí es cuando uno mira al mar, cuando piensa que quiere volver, cuando teme que al regreso las grietas se hayan hecho más largas y la ciudad haya claudicado antes su evidencia. Todos conversan, sí, y las opiniones hablan de un futuro que es salvable. Imagino a mi taxista enfadado compartiendo un ron con algún adalid del régimen sin que la sangre llegue nunca al mar de fondo. Las olas rompen, la lluvia arrecia. Uno corre a refugiarse, una vez más, sigue la búsqueda de verdades inciertas. Mañana saldrá el avión, veremos Cuba hacerse más pequeñas, en medio del agua.

Una vez, hace tiempo, encontré un reportaje que hablaba de una exposición de arte en algún centro de La Habana. Eran obras con un poco de protesta, con un punto de ese enfado que parece que va a sacar adelante el país, pese a las grietas. Había una, recuerdo, que representaba una moneda nacional. Y la frase inscrita, en un guiño a los lemas de la revolución, rezaba: “patria o suerte”.

Eso cabe desear, para el futuro. Patria, y suerte.
Y, como dice en su canción mi amigo Alfredo,

… que no se caiga La Habana, y a guarachar borracheras.

Historia de tres ciudades (Mitos y ritmos de Cuba IV)

Thursday, September 28th, 2006

Gina, una mujer que conocí allá, repetía, cada vez que contaba una historia, que los cubanos son “ingenieros en la casa y en la calle”. A los supervivientes siempre les toca aguzar el ingenio: muchos tiempos de escasez y derrotas a plazos han entrenado en Cuba las ideas para que nadie se quede ya parado ante los problemas. Nunca faltan remiendos sencillos que poner a los rotos más irremediables.
El caso es que hasta los reductos con más carácter tienen, decíamos, que adaptarse de un modo u otro a los tiempos que corren -o vuelan-. Si algo se le presenta a Cuba es un futuro incierto. E igual que a sus habitantes cuando enfrentan huracanes y embargos, le va a tocar sacar fuerzas de la flaqueza para encajar maneras de ir tirando.

Ya lo hace. En todas las esquinas se inventan maneras de sacar unos pesos extra, artimañas que al cabo son el entrenamiento para la nueva época que va estrechándole las fronteras.
Santa Clara, Trinidad y Cienfuegos son tres de las villas centrales de Cuba. En ubicación, en historia, y en suerte. En cada una de ellas, los años que pasan juegan de una forma diferente. No son Varadero. Mantienen las grietas de sus cristales, la dignidad de sus sonrisas, la lentitud de sus movimientos. Pero ahí andan, sobre la cuerda floja, inventando a su modo remiendos para el siglo XXI.

Empecemos por Trinidad. Una ciudad que es Patrimonio de la Humanidad tiene que tener las piedras muy bien puestas. Viajar allí no es ir de playa caribeña, exactamente. Sin embargo, el modo de viaje que acoge una villa con título no difiere mucho del que ofrecen los packs de vacaciones. El turismo, por supuesto, está presente en casi todas las opciones de adaptación -el aislamiento se revela cada vez más imposible y en esta isla hace sol-; pero de las tres historias, es la de esta primera ciudad la que más se parece a lo que podríamos llamar una invasión del mundo de afuera en toda regla. Es como Santillana del Mar, como Carcassonne, como Erice. Preciosas ciudades en alcanfor, decorados brillantes que saben a cartón piedra. En Trinidad, como en aquellas, todo es perfecto, todo adoquines, todo colores. Hasta el hombre del burro se para en la esquina que debe. Uno camina entre casas coloniales, ve la iglesia católica y la capilla del santero, prueba el cóctel del lugar, come donde debe. Pasa el calor adecuado, se mete en los charcos exactos. Y de pronto, a la vuelta de la esquina, se encuentra un mercadillo de artesanos.
Los souvenirs tienen, en todo el mundo, la extraña capacidad de ser iguales. La torre Eiffel y la de Londres pueden intercambiarse en imanes y camisetas sin mayor perjuicio. En los mercadillos cubanos de recuerdos, cambia el soporte, pero no el concepto: son maracas, gorritas y collares de cuentas los que sostienen los símbolos. Por lo demás, lo de siempre.
El mercadillo debería tener el contratiempo de romper el decorado. Sin embargo, parece que en las ciudades de alcanfor los souvenirs resultan aderezo indispensable.
El caso es que esa es una opcion, una ciudad, una historia. Disecar un pasado que vende y conservarlo ahumado entre mercadillos y merchandisings.

Luego está Santa Clara. Es, podría decirse, uno de los pilares del régimen, en todos los sentidos. Es conocida como la ciudad de la guerrilla heroica, porque en ella se libró la batalla que marcó la caída definitiva de Batista. En una de sus plazas centrales, un monumento recuerda al tren blindado que los revolucionarios hicieron reventar para que ni un refuerzo llegara adonde no debía. Además, hoy por hoy, Santa Clara es uno de los centros universitarios del país. Pero, sobre todo, la villa es central porque se ha convertido en la patria póstuma del Che.
Es cierto, como decía antes Dani, que la imagen de Guevara ha dado vuelta a sus significado para convertirse en logo comercial ad hoc de casi todo. Yo me temía, camino a Santa Clara, encontrarme delante del mausoleo una tienda con la imagen de Korda repetida hasta una saciedad insoportable. En realidad, ni siquiera lo temía: lo daba tan por hecho que ni me planteaba que fuera a ser de otra forma.
Sin embargo, el alcanfor con que se eterniza el pasado en Santa Clara no es del mismo tipo que el de Trinidad. El respeto a la figura del Che es máximo, Aleida no tendría queja.
El mausoleo alberga una exposición donde ni siquiera se pueden sacar fotos, y un silencio que impone más silencio. La tumba guarda los principios por los que se visita: está camuflada entre otras muchas de sus camaradas muertos, todas con el retrato y el nombre por el que se conocía, con un lirio blanco junto a cada nicho y una llama eterna a los pies de todos. Afuera, lo farónico, el monumento inmenso, las frases lapidarias de Martí. A los pies de la piedra, brigadas de jóvenes, quizá de excursión, comiendo sus bocadillos. Carteles enormes que dicen “queremos que nuestros hijos sean como el Che“. Y ni una postal, ni una camiseta. Ni un guía, ni un ticket, ni una consigna. El mito, el icono de los utopistas, se puede seguir creyendo. Uno casi olvida su conversión a marca comercial. Casi se olvida de su cara, de hecho. De pronto sólo piensa en el Congo, sólo piensa en Bolivia. Sólo piensa en que, icono o no, algo dijo.
(Luego también piensa en qué son los héroes. En que lo mismo de no haber muerto ahora sería otra duda. En que Fidel también luce así en las fotos de la guerrilla, cuando las intenciones no habían tenido tiempo de volverse realidades.)
La segunda historia de ciudad es, entonces, otro alcanfor. En este caso uno que pasa por ideas. Que no hace maquetas lindas sino el recuento de lo que hizo de Cuba un mito que hasta puede no caer, si se trata con cuidado. El respeto de los héroes y lo que aun debe intentar soñarse.

Por fin Cienfuegos, regresando a la costa. Allí, en un palacete convertido en restaurante con marisco, canta cada noche Carmencita Iznaga, una especie de Celia Cruz sin tanta fama. Si uno llega de mañana, la encuentra sin arreglar, pintándose compulsivamente los labios antes de sentarse al piano. De la caja saca, haciendo vibrar las cuerdas, bolsas de plástico llenas de cosas. Rebusca, encuentra un recorte de periódico de una vez que cantó en Moscú, de una vez que llegó a París. Y luego canta, coqueta, tira besos a los hombres que se crucen. Si alguien le compra un CD, se emociona y da las gracias más escandalosas de la ciudad: “¡cuántas cositas voy a comprarme yo con esto, reina!” Aquí no hay alcanfor que valga: la reina del cabaret cienfueguino podría, ya que se pone, cantar a Sabina: no habrá revolución, es el fin de la utopía… que viva la bisutería.

Sin embargo, en la plaza de la ciudad se vive una ciudad bien diferente. Un ejército de batas blancas invade los bancos del parque. Es la graduación, nos explican, de una promoción de medicina. Eso no es poca cosa, allá. Se parece más a una reunión de embajadores. Cuba tiene un programa de estudios que permite a jóvenes de otros países de Latinoamérica ir a su Universidad, si en su país no pueden permitírselo. Estos estudiantes son acogidos en iguales condiciones que los nativos, son subvencionados y casi mantenidos por el Estado durante el tiempo que dure su carrera. Además, en titulaciones en que sus facultades tienen un prestigio, como es Medicina, hay gran afluencia de alumnos incluso europeos o estadounidenses, que sí se pagan sus años allá (y con ellos, imagino, los de estos estudiantes con menos recursos). Pude escuchr un trozo de la ceremonia de graduación desde una esquinita del teatro Terry. Los estudiantes extranjeros daban un pequeño discurso al recibir su título. El agradecimiento a Fidel, la adhesión al comunismo, la convicción en los valores que permitían la solidaridad que los tenía allí eran genuinos. Lógica y evidentemente. Programas como este permiten seguir creyendo, al menos durante un rato. Esos estudiantes, al volver a sus pueblos, pueden prestar un servicio del que habría carencia si no pudieran haberse formado fuera. A cambio, llegan imbuidos de unas ideas determinadas.
No hay alcanfor en Cienfuegos. En su plaza está más claro el mundo de fuera, se oyen otros acentos y se intercambian jóvenes y ciudades. Es otra opción, otra historia, ocupar un lugar en el contexto, cambiar de atalaya. Es quizá la que más se parece a renovarse, a prepararse con propias armas para el cambio.
Ante el futuro incierto, hay sin duda muchas vías que pueden tomarse, sin caer en rendición ni Varadero. Hacer maquetas que resulten bellas y atraigan al dólar y a la Unesco. Guardar en urnas los principios y hacerse un feudo del pasado más glorioso. Adaptar a las nuevas necesidades las viejas propuestas, y hacer de las capacidades una buena baza. Tantas opciones como ciudades e historias, si no se juega al todo-o-nada.

¿Que se corre el riesgo de ser Carmencita, de cantar a coro con Sabina El Muro de Berlin? Pues sí, siempre. Pero en Cuba yo vi en una iglesia una batería a la que no faltaba ni un detalle para el rock.

- ¿Y esto?, pregunté.
- Hacemos las misas más amenas, cantamos rock para que los jóvenes vengan.
- ¿Y vienen?
- Mucho. Son muy creyentes acá.

Loa mayores también, por cierto. Mezclaron la Biblia con sus viejos santos africanos y se montaron a su gusto una religión convincente.
¿En un país comunista?
Claro, ya saben. Ingenieros siempre, decía Gina. Ni Dios renuncia a ir tirando.

(Y llegados aquí, sólo nos queda una jornada… Mañana, señores, desembarcamos en la Habana, con una canción en los labios.)