Conversamos en la sede de la Federación de Asociaciones de Prensa de España (FAPE) con Fernando González Urbaneja, que además de ser su presidente dirige la asociación de Madrid. Ha desarrollado su carrera periodística en el campo de la economía, aunque es polifacético. Ha pasado por Antena 3, por TVE, por la revista de la transición Doblón, por Cinco Días, Diario 16… Ahora, además de las dos asociaciones de profesionales, da clases en la universidad Carlos III, y colabora con Estrella Digital, 20 Minutos (donde tiene un blog)y Onda Cero.
por Daniel Basteiro
-Si tuviese que hacerle una ITV a la profesión, ¿qué destacaría? ¿Qué faros tenemos rotos?
En positivo, que está creciendo, que ha mejorado su cualificación general, se ha ampliado en cuanto a oportunidades y creo que no hemos perdido en diversidad y pluralismo. Faros rotos: la situación es cada día más difícil por la presión de las fuentes, la dificultad de comprensión de lo que ocurre es mayor, la influencia de los periodistas ha decrecido igual que su autonomía y capacidad ejecutiva en los medios… En la comprensión de los fenómenos tecnológicos nuevos no ha sido todo lo rápida y eficaz que debería haber sido.
-¿Cuáles son las amenazas actuales para el periodismo?
La amenaza es la pérdida de las referencias de la buena práctica profesional. La pérdida de la reputación o prestigio en la función de institución social que intermedia y da garantías a la sociedad. Situaciones como la de las inversiones en sellos la prensa ni las había olido, no ha estado atenta ni la ha estudiado la crisis. Las amenazas están en perder la sintonía con la realidad.
- Y eso conlleva a la pérdida de prestigio. Hay muchos foros en donde los periodistas estamos solos frente a todo el mundo.
Eso mismo revela la importancia del periodismo. Lo grave vendrá el día que no seamos nada, cuando no seamos relevantes. Hemos perdido prestigio porque nos han alineado (o nos hemos alineado), y ahora el periodismo tiene menos independencia. Pero es un fenómeno generalizado, también en la sociedad. ¡A ver quién no ha perdido niveles de independencia!
-¿Hasta qué punto influye tener una democracia joven?
Hasta todo punto. La democracia y la libertad requiere tiempo, experimentación, pasión, poso… En España tenemos poco tiempo de experiencia, sólo una generación.
-¿Qué opinión le merece la prensa del corazón?
En España se ha hecho buena prensa del corazón, solo que ahora tiene un acoso tremendo por parte de la televisión, que la ha convertido en un espectáculo y le ha hecho perder las referencias periodísticas. Es más un mundo de ficción que periodístico.
-¿Se ha cruzado alguna frontera peligrosa, más allá de lo admisible?
Lo admisible… ¿Según qué canon? Está claro que existe una violencia contra los derechos a la intimidad y el honor, pero no más allá de lo que ya se ha hecho. La prensa del siglo XIX era terrible. No se ha superado ninguna barrera que no se hubiera cruzado ya con anterioridad.
-Pues el matrimonio calidad-audiencia parece imposible
Al contrario, creo que tenemos muchos ejemplos de programas de calidad con éxito de audiencia. Lo que pasa es que los programas de calidad son más exigentes y…
-Y muy caros, claro
No. Todos los programas son caros. Los programas más abyectos son carísimos, entre otras cosas porque su precio está vinculado a las audiencias. Puedes hacer un programa de telerealidad muy barato los diez o quince primeros capítulos, pero cuando tienen éxito son carísimos. Por ejemplo, el programa de Sardá [Javier Sardá, Crónicas Marcianas] no era barato, era carísimo.
-¿Entonces la audiencia y la calidad pueden casar?
Sí pueden casar, pero el verdadero problema ahora es la fragmentación. Audiencias del 30% dentro de cinco años van a ser rarísimas, sobre todo cuando tengamos cien oportunidades para ver la tele. Ni el partido de esta noche [Barça-Arsenal].
-¿El objetivo de la televisión pública es formar?
Sí. Si no, ¿para qué? Su objetivo no es la televisión comercial, sino ser un servicio público, hacer buena información, con buen criterio. Si me hubieran hecho un poco de caso [en el consejo de sabios] se habría apostado por una televisión de prestigio y de calidad.
-¿Quizás TVE debería resignarse a perder un poco de audiencia por hacer ese tipo de televisión?
Lo de las audiencias es muy relativo, y viene al final. Tú haz un producto adecuado. Si haces un buen producto, los beneficios vendrán por añadido.
- Reformas legales y autoregulación
-De una vez por todas: ¿Cómo ha de financiarse RTVE? ¿Cómo nombramos a los cargos?
Financiarse por subsidios, y a lo mejor con patrocinios. Los cargos, designados por un consejo de administración serio y responsable, que puede venir nombrado por el parlamento.
-Le han visto los periodistas las orejas al lobo con el proyecto de estatuto profesional?
Yo creo que lo que ha habido es asombro, porque el estatuto es muy antiguo y poco eficaz. Pero no creo que sea un tema grave. Aparentemente parece que me he preocupado mucho…
-Dijo de él que era “franquista y de inspiración autoritaria”…
Evidente. No hay más que verlo, y compararlo con el estatuto de 1938 o el de los sesenta. Se parecen mucho, pero no es un tema importante. Su aprobación sería un retroceso, pero es un proyecto condenado a no ser operativo.
-¿No cree que es necesario un control?
No uno, varios. La democracias son controles, internos, externos, el judicial…
-Pero el judicial ha demostrado no servir. ¿Hasta qué punto tienen fuerza las asociaciones profesionales?
Pues habrá que decirle a los jueces que cumplan, pero lo que no podemos es inventarnos otros jueces al margen. Y sobre las asociaciones, su poder tiene que salir del que le den los socios, de su capacidad de movilización. No debe venir otorgado por una carta real.
-¿No nos iría mejor con un colegio profesional de periodistas, o sería inconstitucional?
A mi me da lo mismo. Las estructuras de colegio ya no se llevan en el mundo, pero si hay que hacer un colegio se hace. Soy civil en eso. Según los juristas no es constitucional porque no es posible la colegiación obligatoria, no es posible cerrar el acceso al papel de informador a ningún ciudadano.
-¿Los blogs aportan frescura informativa?
Lo creo fervientemente. Es más, creo que a los medios se llega a través de Internet. No hay opción. La red es la libertad.
-¿Cómo ha afectado a la prensa convencional?
La ha transformado totalmente, en la forma de trabajar de actuar… en todo. No nos hemos dado cuenta, porque los cambios más importantes son los menos perceptibles, pero la red ha transformado al periodismo de un modo absoluto.
-¿Lee blogs?
Sí, aunque no mucho. No me gusta el anonimato de los blogs. Creo que es un error, y habrá que corregirlo. Pero sí leo blogs en el poco tiempo que tengo. Lo más difícil es seleccionar.
-¿Me puede recomendar alguno?
No, hay que leer varios, hay que seleccionar. Yo leo Malaprensa, El Plural, Libertad Digital… Por la mañana leo media docena. Y utilizo mucho google.
-La semana pasada hubo una manifestación convocada desde la red, sin partidos detrás. Otro caso similar ha sido el del 13-M. ¿Cambia esta participación ciudadana el concepto de democracia?
Este es un fenómeno que los viejos no entendemos. Nos va a modificar el perímetro de democracia para mejorarlo. Un perímetro nuevo de participación, de control de los políticos, de la oligarquía y cristalizaciones de estructuras políticas.
-¿Y para el periodismo?
Es un impulso a la autoregulación enorme. A mi me ha transformado el blog, me ha enseñado a ser más cauto, más prudente. Incluso me ha enseñado humildad, para aprender a aguantar algún insulto, incluidos los injustos.
-¿Son los gratuitos un buen soporte para la publicidad?
Sí. Un buen soporte, magnífico.
-¿Y algo más?
Es un medio nuevo, que ha abierto el mercado y que tiene sentido que exista. Introduce pluralidad, oportunidades…
-¿Los tradicionales deberían aprender del lenguaje o técnicas?
Los tradicionales tienen que transformarse. Ahora están envejecidos, y cuando rejuvenecen en sus estructuras no lo hacen en contenidos.
-¿Los planes de estudio están bien planteados?
Yo creo que no. Los estudiantes reclaman más prácticas y creo que hay que hacer todo lo contrario. Más conocimientos fundamentales y más “aprender-aprender”, más derecho, economía, ética, historia, y menos aplicación práctica.
-¿Y compaginar las prácticas para preparar la llegada al mercado de trabajo?
El mercado de trabajo te enseña todo y además, todo lo práctico que has aprendido en la facultad no te sirve de nada, entre otras cosas porque cada maestrillo tiene su librillo. Lo que hace falta es más fundamento, más pensar.
-¿Qué consejos de formación darías a un estudiante como yo?
Curiosidad, trabajo, audacia, sentido del riesgo, hacer caso del instinto…
-Son palabras muy grandes…
Lo importante es que hagas lo que tienes que hacer, que no te pliegues a los convencionalismos. ¿Te parece poco?
González Urbaneja tenía la mano en el reposabrazos como si estuviese a punto de comenzar una carrera de velocistas. Empezamos con retraso, y cuando lo hicimos debería estar en una entrega de premios, en la sede de la FAPE. Es un hombre ocupado, pero a pesar de todo, me recibió como si fuera un periodista de cualquier medio, como si fuera un colega. Me gusta pensar que lo soy ya ahora. Yo me había preparado a fondo la entrevista, con mucha documentación, y tenía preguntas para tres horas, pero hubo que abreviar. Con todo, le hice todas las que quise sin que me interrumpiese. Eso sí, cuando acabamos, salió disparado por la puerta de su despacho, y a otro compromiso. Yo me quedé diez segundos parado, tras la entrevista más vertiginosa que he hecho. Me causó buena impresión, aunque haya cosas que no comparta con él. Nunca está de más recalcar que hay periodistas, y algo famosos como Urbaneja, que están dispuestos a hablar de la profesión con estudiantes, con bloggers o con todo aquel que tenga preguntas.
Las fotos son del congreso de Guadalajara, donde Urbaneja pronunció una conferencia.