
Nos ha pasado otra vez. Nos la han colado. Una vez más, Apple ha conseguido convertir uno de sus productos en un "fenómeno (por cierto, ¿qué significa esta palabra y por qué la utilizamos para todo?) social". Partiendo del principio de que la imagen corporativa empieza por empleados convencidos, Steve Jobs, el hombre que es más que un buen informático, algo más que un empresario y muchísimo más que un showman, ha colocado su producto en todos los medios de comunicación. Las colas delante de las tiendas se las podemos atribuir ya a la prensa.
Los medios, sin excepción conocida, le han hecho la mejor campaña de promoción al nuevo teléfono, que por otra parte es una maravilla. Menos mal que al final hay quién se ha dado cuenta:
Patricia F. de Lis: "Cuenta David Pogue, reconocido periodista tecnológico de The New York Times, que, antes de que el iPhone saliera al mercado, la prensa estadounidense ya había escrito 11.000 artículos sobre él. El teléfono móvil de Apple es un fenómeno social, aseguran muchos medios para justificar la exageradísima cobertura con la que han agasajado al nuevo móvil de Apple. La realidad es que quienes han convertido al iPhone en un fenómeno social han sido los medios".
Juan Varela: "El iPhone a esos precios no es una revolución móvil, pero sin duda lo es para el marketing digital y el consumo. Jobs es un maestro de aprovechar los inventos ya existentes para convertirlos en una nueva y diferente experiencia para el usuario. Ahí el iPhone, como ya sucedió con el iPod y el mp3, es imbatible. El ciborg sentimental, ávido de cacharros para construir una realidad aumentada a un clic y enfebrecido con el poder de los nuevos ricos, no se resiste. [...] La hipermodernidad cabe en una pequeña pantalla. La primera que reúne ego, móvil, internet y servicios de movilidad en red en menos de 135 gramos".
El equipo de márketing y relaciones púlicas de Apple vuelve a ganar la batalla a la prensa. En todo el mundo.
Imagen: Vista en puesfijate y diseñada por Carlos Gámez.


En el grupo Bergens Tidende trabajan más de 220 personas en la parte editorial. La mayoría se dedican a la joya de la corona: el periódico homónimo fundado en 1868. Con 100.000 ejemplares de tirada media, el periódico mantiene un crecimiento constante pese a la tendencia. El paso a formato “compacto, que no tabloide” (como recalcan en BT para diferenciarse de la prensa amarilla) y la buena salud de la prensa impresa en el país son dos de los factores que han contribuido a su hegemonía, visible en su cuartel general en el centro de la ciudad y en los
Este periódico, como la mayoría de los noruegos, no vende vajillas o croisants para sobrevivir, como pasa en España o Italia, por ejemplo. Sus ingresos provienen entre otros de los anunciantes (47%), la suscripción y venta directa (23%, teniendo en cuenta que el 90% de los lectores son suscriptores) y los beneficios de la rotativa y distribución (13%), que aprovechan para tirar ejemplares de la competencia y llevarlos a la casa de los lectores. El Estado les ayuda con exenciones de algunos impuestos.

