Le han dado un Pulitzer (entre los seis que recibió el Washington Post) a un excelente reportaje sobre Joshua Bell, uno de los mejores violinistas del mundo. El periódico estadounidense se llevó al músico al metro de Washington, armado con un Stradivarius y preparado para interpretar durante un rato largo obras maestras de la música clásica.
Cuando en 20minutos.es, donde por entonces trabajaba, leímos el reportaje, nos quedamos asombrados y después nos enfadamos un poquito con nosotros mismos por no ser los primeros en tener la idea. Para calmar el gusanillo, hicimos nuestra versión, con Ara Malikian, confiando en que los viajeros del metro de Madrid gozaran de mayor sensibilidad que los primos norteamericanos. El resultado, en este reportaje que escribí. Recuerdo que superó en visitas, con mucho, a todas las demás noticias ‘blandas’ (por supuesto a las políticas) que aportaban por aquel entonces una gran audiencia al medio. Aparte de ese detalle, la experiencia fue agotadoramente enriquecedora.
Buenos viejos tiempos.

Muchos periodistas jóvenes, en sus años de facultad o con el título acreditativo bajo el brazo, se mueren por entrar en zona de conflicto, ver como las balas “sobrevuelan su cabeza” (pocas veces lo hacen, al final) y armarse de chaleco antibalas y libreta en blanco.