La prensa está en crisis. Y menos mal porque, pese a ella, no dejan de salir nuevos periódicos, la profesión de periodista se está revalorizando y se ensanchan las gamas de grises para parecerse cada vez más a una sociedad con múltiples opiniones.
De gris tiene poco el último en llegar. Público nace, tratando de no caer en los errores de El Sol, a todo color y dirigido por un director joven para los tiempos que corren. Aunque no es licenciado, se ha convertido en uno de los periodistas más famosos del momento, al mando de una redacción en la que no se han escatimado gastos. Y el periódico promete hacerle la pascua a El País, hasta ahora el único representante de la izquierda mediática.
La salida de Público es la punta de un iceberg de sorprendente pujanza: la de un grupo de accionistas que tratan de asomar la cabeza con voz independiente. Hasta cierto punto, el nuevo escenario puede causarle un problema político al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, al que se supone le toca escoger si quiere más a su mujer de toda la vida (Prisa) o a la exuberante amante que se ha echado, casi sin darse cuenta (las productoras agrupadas en torno a La Sexta, Público…).
De momento, Público nace obviando toda discusión política, al menos en su declaración de intenciones (incluso sirve de escenario para una intervención de Eduardo Zaplana en pro de la pluralidad informativa) y se concentra en sacar adelante el que puede ser el último periódico tradicional de papel antes de la inevitable reconversión a la que obligarán los medios digitales.
Les queda un largo camino porque hay que sacar más números que el primero pero, en todo caso, la nueva ola de medios está echando por tierra el mito de una prensa siempre en crisis. Puede que algún proyecto no salga adelante, pero los accionistas y estudiosos del mercado aseguran que hay hueco para más medios.
Si hay hueco para más medios hay hueco para más periodistas, probablemente algo mejor pagados (hay más demanda de buenos profesionales) y multidisciplinares, que trabajen para varios soportes y que tengan ganas de dejarse la piel por un tema que lo valga.
No me vale eso de “no hay muchas oportunidades”, “estamos muy mal pagados” o “la carrera no sirve para nada”. Probablemente muchas de esas aseveraciones sean o fueron verdad en su momento. También es cierto que en pocas ocasiones como ahora el que vale ha tenido tantas oportunidades para demostrarlo. ¿A qué estás esperando?
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