
No se habla de otra cosa. Fidel ha escogido finalmente su chándal Adidas al mítico uniforme militar y las llamadas de Chávez desde la cama a los discursos interminables desde el atril.
Ayer, Gabilondo aseguraba que Cuba ha estado siempre más allá de sí misma, primero como símbolo de todas las esperanzas, después de todos los heroismos. Finalmente se convirtió en metáfora de todas las desdichas. Y veremos qué pasa ahora. De momento, EEUU no piensa retirar el embargo por temores fundados a que la transición se quede en una mera sucesión.
Que Castro decida retirarse (de ser elegido en ‘elecciones’ durante cuarenta años, tiene su gracia) no quiere decir que se vaya o que se muera. En España lo sabemos bien porque hemos tenido algún caso parecido con bastantes menos años en el poder. Fidel continuará ahora como faro moral en el periódico Granma, “teniendo cuidado”, en sus propias palabras.
En 1959, Edward Murrow (sí, el de Buenas noches y buena suerte) le preguntó al comandante sobre su atuendo y apariencia: “No pienso en cortarme la barba-respondió- porque estoy acostumbrado a ella y significa muchas cosas para mi país. Cuando hallamos cumplido nuestra promesa de buen gobierno, me la quitaré”. ¿Pensará Castro que ya ha llegado el momento de afeitarse o tendrá que haber una transición democrática?






En los setenta comenzó a construir un poblado en un desierto de Nuevo México (EEUU) con latas de cerveza, botellas de plástico y neumáticos viejos. Los seguidores de este arquitecto estadounidense han construido en todo el mundo cerca de 2.000 viviendas
En España hay quien emigra. No me refiero a los que lo hacen 